Deuda neta/EBITDA: qué es, cómo se calcula y cómo interpretarla

Una empresa puede deber 500 millones de euros y estar perfectamente cómoda. Otra puede deber 100 millones y tener un problema serio.

La cifra de deuda, por sí sola, nos dice bastante poco. Lo interesante es ponerla en relación con la capacidad que tiene el negocio para generar resultados. Y para eso existe uno de los ratios de endeudamiento más utilizados: deuda neta/EBITDA.La fórmula es sencilla. Interpretarla bien tiene algo más de gracia.Esta es la lección 17 del Módulo 3 de mi Curso de Bolsa desde Cero GRATIS. Si lo estás siguiendo en orden, vienes de aprender las diferencias entre ROE y ROIC. Después de esta clase juntaremos las piezas en cómo analizar una empresa antes de invertir.
Deuda neta EBITDA
Deuda neta EBITDA

Quédate con esta idea

La deuda neta/EBITDA compara lo que debe financieramente una empresa, descontando su caja, con el EBITDA que genera su negocio.

La fórmula simplificada es:

Deuda neta/EBITDA = (deuda financiera − caja y equivalentes) / EBITDA

Si el resultado es 2x, significa que la deuda neta equivale aproximadamente a dos veces su EBITDA anual.

Pero cuidado con convertir eso en “la empresa tardaría exactamente dos años en pagar su deuda”. El EBITDA no es caja disponible para amortizar deuda y una empresa tiene impuestos, inversiones, intereses, necesidades de circulante y muchos otros usos del dinero.

La propia CNMV recoge deuda neta/EBITDA como un ratio que ayuda a medir la capacidad de devolución de la financiación ajena, pero también advierte de que la forma concreta de calcular determinados indicadores puede variar según la entidad.

Ese matiz va a ser bastante importante durante toda la lección.

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Qué es exactamente la deuda neta/EBITDA

Yo lo separaría en dos piezas.

Por un lado tenemos la deuda neta. De forma simplificada:

Deuda neta = deuda financiera − caja y equivalentes de efectivo

Imagina una empresa con 700 millones de euros entre préstamos y bonos y 200 millones de caja.

Su deuda neta sería:

700 M€ − 200 M€ = 500 M€

La lógica es bastante intuitiva. No está en la misma situación una empresa que debe 700 millones y no tiene prácticamente liquidez que otra que debe exactamente lo mismo pero dispone de 200 millones en caja.

Por el otro lado tenemos el EBITDA, que son los beneficios antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones.

Para esta lección nos basta con entenderlo como una medida del rendimiento operativo del negocio antes de esas partidas. Si quieres entender de dónde salen los números de una empresa, te recomiendo pasar antes por la lección sobre cómo leer una cuenta de resultados.

Juntamos ambas partes y obtenemos una medida de apalancamiento financiero.

Cuanto mayor sea el número, más grande es la deuda en relación con el EBITDA que genera el negocio.

Hasta aquí parece fácil.

Y lo es. El problema empieza cuando intentamos decidir si un 2x, un 3x o un 4x es “bueno” o “malo”.

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Un ejemplo de deuda neta/EBITDA paso a paso

Pongamos números a una empresa ficticia.

Tiene 700 millones de deuda financiera, 200 millones en efectivo y genera 250 millones de EBITDA anual.

Primero calculamos la deuda neta:

700 − 200 = 500 millones de euros

Después:

500 / 250 = 2x

Su ratio deuda neta/EBITDA es 2 veces.

Ahora quiero cambiar solamente una cosa.

Supongamos que llega un mal año. La empresa sigue teniendo 500 millones de deuda neta, pero su EBITDA cae de 250 a 125 millones.

El resultado pasa a ser:

500 / 125 = 4x

Mira lo que ha ocurrido:

EscenarioDeuda netaEBITDADeuda neta/EBITDA
Año normal500 M€250 M€2,0x
EBITDA cae un 20 %500 M€200 M€2,5x
EBITDA cae un 50 %500 M€125 M€4,0x

La empresa no ha pedido un euro adicional y su ratio de apalancamiento se ha duplicado.

Para mí, esta es una de las ideas importantes de esta métrica. No debes mirar únicamente cuánta deuda existe. También debes preguntarte lo resistente que es el EBITDA que aparece debajo.

Una empresa cíclica puede parecer razonablemente endeudada en la parte alta del ciclo y muchísimo más apalancada cuando sus beneficios operativos caen.

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Entonces, ¿qué deuda neta/EBITDA es buena?

Aquí tendría cuidado con las reglas del tipo:

“Menos de 2x es bueno.”

“Más de 4x es peligroso.”

Pueden servir como primera referencia, pero no existe un nivel mágico que funcione para todas las empresas.

Un 3x puede ser perfectamente asumible para un negocio con ingresos muy estables, poca ciclicidad, vencimientos de deuda repartidos durante muchos años y una generación de caja predecible.

Ese mismo 3x puede preocuparme bastante más si estoy delante de una empresa cuyos beneficios se hunden en las recesiones, necesita invertir muchísimo cada año y tiene buena parte de su deuda venciendo pronto.

Dos empresas pueden enseñar exactamente el mismo ratio y estar asumiendo riesgos financieros muy diferentes.

La estabilidad del negocio cambia completamente la lectura

Imagina dos empresas con 600 millones de deuda neta y 200 millones de EBITDA.

Las dos tienen:

600 / 200 = 3x

La primera tiene unos ingresos relativamente predecibles y su EBITDA apenas cambia durante los años malos.

La segunda vende un producto muy cíclico. En una recesión su EBITDA puede caer de 200 a 100 millones.

Para la segunda empresa, ese 3x podría transformarse rápidamente en:

600 / 100 = 6x

Por eso yo no compararía alegremente la deuda neta/EBITDA de empresas de sectores totalmente distintos.

Tiene mucho más sentido comparar una compañía con sus competidores y con su propio historial.

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Yo miraría la tendencia antes que una cifra aislada

Supongamos ahora que tenemos estas dos compañías:

EmpresaHace 3 añosHace 2 añosAño actual
Empresa A1,8x2,4x3,1x
Empresa B4,2x3,5x2,8x

Si únicamente miramos el último año, A parece tener menos deuda relativa.

Pero la película completa cuenta algo más interesante.

A está aumentando su apalancamiento año tras año. B está reduciéndolo.

Yo querría saber por qué.

¿A está financiando adquisiciones? ¿Está perdiendo EBITDA? ¿Está gastando caja? ¿B está amortizando deuda gracias al dinero que genera el negocio? ¿Ha vendido algún activo?

La dirección del ratio muchas veces cuenta tanto como el nivel del ratio.

Y esto conecta con una idea que aparece continuamente cuando analizamos empresas: una cifra sola raramente explica la historia completa.

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EBITDA no significa dinero disponible para pagar deuda

Esta es probablemente la trampa más importante del ratio.

El EBITDA no es el dinero que acaba entrando limpio en la cuenta bancaria de la empresa.

Imagina dos compañías que tienen:

Deuda neta: 400 M€

EBITDA: 200 M€

Las dos presentan una deuda neta/EBITDA de:

2x

Hasta aquí parecen idénticas.

Pero ahora supongamos que la primera necesita invertir 30 millones al año para mantener sus activos, mientras que la segunda necesita invertir 130 millones.

El ratio no refleja directamente esa diferencia.

Tampoco descuenta los impuestos, los intereses de la deuda ni los movimientos del capital circulante.

Por eso nunca utilizaría deuda neta/EBITDA como sustituto del análisis de caja. Para entender esa otra parte tienes la lección dedicada al flujo de caja libre.

La deuda neta/EBITDA es un termómetro de apalancamiento.

No es una cuenta atrás hasta que la empresa quede sin deuda.

La fórmula es sencilla; los números que introduces no siempre lo son

Aquí aparece un detalle que mucha gente pasa por alto.

No existe una única definición universal de EBITDA y deuda neta utilizada exactamente igual por todas las empresas.

ESMA considera medidas como EBITDA, deuda neta y determinados ratios derivados como medidas alternativas de rendimiento cuando no están definidas por el marco contable aplicable. Además, su documentación actual señala expresamente que IFRS 18 tampoco define EBITDA.

Esto no significa que el ratio no sirva.

Significa que tienes que saber qué estás comparando.

Ojo con el EBITDA ajustado

Puedes encontrarte con:

EBITDA

EBITDA ajustado

EBITDA recurrente

EBITDA después de arrendamientos

Y otros nombres similares.

Los ajustes pueden tener sentido. Una empresa puede excluir un coste realmente extraordinario que no espera volver a sufrir.

Pero también pueden conseguir que el EBITDA parezca bastante más bonito.

Yo miraría siempre la reconciliación que publica la compañía y preguntaría algo muy sencillo:

¿Lo que están eliminando es realmente excepcional?

Si cada ejercicio aparecen nuevos “gastos extraordinarios”, quizá ya no sean tan extraordinarios.

La deuda neta también puede cambiar según la definición

El cálculo básico de deuda financiera menos caja es magnífico para aprender el concepto, pero las cuentas reales pueden tener bastante más detalle.

Hay empresas que incluyen determinadas inversiones financieras líquidas. Otras hacen ajustes por derivados, compromisos financieros o elementos similares.

Y los arrendamientos merecen especial atención.

Telefónica, por ejemplo, informa por separado de su deuda financiera neta y de la deuda financiera neta incluyendo pasivos por arrendamiento, precisamente porque ambas fotografías responden a definiciones distintas.

La enseñanza práctica es sencilla: antes de comparar dos ratios obtenidos de sitios distintos, comprueba que estén calculados con criterios comparables.

Deuda neta/EBITDA y deuda/EBITDA no son lo mismo

También puedes encontrarte el ratio escrito simplemente como deuda/EBITDA.

Normalmente ahí se utiliza deuda bruta en lugar de deuda neta.

Imagina estas dos empresas:

Empresa AEmpresa B
Deuda financiera1.000 M€1.000 M€
Caja800 M€100 M€
EBITDA200 M€200 M€
Deuda/EBITDA5x5x
Deuda neta/EBITDA1x4,5x

La deuda bruta es idéntica.

La posición financiera, claramente no.

No significa que debamos ignorar la deuda bruta. La empresa A sigue teniendo obligaciones que vencen y necesita gestionar su liquidez correctamente.

Pero restar la caja nos aporta otra perspectiva bastante útil de su endeudamiento económico.

Qué miraría alrededor del ratio antes de sacar conclusiones

La deuda neta/EBITDA me parece muchísimo más útil cuando la rodeas de contexto.

Qué comprobarPor qué cambia la interpretación
Evolución del EBITDAUna caída del negocio puede disparar el ratio aunque la deuda no aumente
Historial del ratioPermite saber si la empresa se está endeudando o desapalancando
Empresas comparablesCada sector soporta estructuras financieras distintas
VencimientosNo es lo mismo refinanciar dentro de diez años que dentro de seis meses
Tipo de interésDos deudas iguales pueden tener costes radicalmente diferentes
Flujo de caja libreEBITDA alto no garantiza mucha caja disponible
ArrendamientosPueden incluirse o excluirse del cálculo de deuda
Ajustes del EBITDAUn EBITDA demasiado ajustado puede hacer parecer menor el apalancamiento

Fíjate en que no hace falta convertir esto en una carrera de ratios.

Lo que buscamos es responder una pregunta: ¿la deuda parece razonable para la capacidad real del negocio de soportarla?

Los vencimientos pueden importar más de lo que parece

Imagina dos empresas con deuda neta/EBITDA de 2,5x.

La primera tiene la deuda a tipos fijos y los vencimientos están repartidos durante los próximos ocho o diez años.

La segunda tiene que refinanciar una parte enorme dentro de doce meses.

El ratio es idéntico.

El riesgo no.

Si en ese momento el mercado de crédito está complicado o los tipos de interés son mucho más altos, la segunda empresa puede verse obligada a refinanciar en peores condiciones.

Por eso, cuando una compañía empieza a parecer demasiado endeudada, yo acabaría mirando también cuándo vence la deuda y cuánto está pagando por ella.

No necesitas memorizar todos los bonos de una empresa para entender el concepto. Basta con no cometer el error de pensar que “2,5x” contiene toda la información.

Hay empresas donde este ratio funciona bastante mal

No utilizaría deuda neta/EBITDA de forma mecánica en todas las compañías.

Los bancos son el ejemplo más evidente. La financiación y el endeudamiento forman parte central de su propio modelo de negocio, así que analizarlos con este ratio igual que a una empresa industrial no tiene demasiado sentido.

También aparecen problemas cuando el EBITDA es muy pequeño, negativo o extremadamente volátil.

Supongamos que una empresa tiene una deuda neta de 100 millones y un EBITDA de −20 millones.

Matemáticamente podríamos dividir:

100 / −20 = −5x

Pero ese −5x no significa que tenga menos riesgo financiero que una empresa con 1x.

Significa que el ratio ha dejado de tener una interpretación económica útil porque el denominador es negativo.

Aquí una calculadora te puede dar un número perfectamente preciso y completamente inútil.

¿Y si la empresa tiene más caja que deuda?

Puede ocurrir lo contrario.

Imagina:

Deuda financiera: 100 M€

Caja: 300 M€

La deuda neta sería:

100 − 300 = −200 M€

La empresa tiene caja neta de 200 millones.

Si su EBITDA es de 100 millones, matemáticamente obtendríamos un ratio de −2x.

Yo no lo interpretaría como “necesita menos dos años para pagar su deuda”.

Simplemente diría que la empresa dispone de más caja que deuda financiera.

Eso suele darle mucha flexibilidad, aunque tampoco convierte automáticamente la acción en una buena inversión. Una empresa puede tener un balance fantástico y cotizar a un precio absurdo.

Cuando lleguemos a valoración veremos precisamente por qué tener un gran negocio y comprarlo a un buen precio son dos problemas diferentes. Puedes adelantar esa parte con las lecciones sobre PER y valor intrínseco de una acción.

Dónde encontrar la deuda neta y el EBITDA de una empresa

Para hacerlo bien, yo empezaría por la información que publica la propia compañía.

La deuda financiera, la caja y los equivalentes aparecen en el balance y en sus notas. Si todavía te cuesta orientarte entre activos, pasivos y patrimonio neto, vuelve a la lección sobre cómo leer un balance de situación.

El EBITDA puede aparecer en la presentación de resultados o en el informe de gestión acompañado de una reconciliación que explique cómo se ha calculado.

Y ahí está la parte que no me saltaría.

Si una web financiera me dice que una compañía tiene una deuda neta/EBITDA de 2,7x pero voy a utilizar ese número para tomar una decisión importante, quiero saber de dónde salen el numerador y el denominador.

También comprobaría que los periodos encajan.

No tiene demasiado sentido utilizar la deuda del cierre del último trimestre y dividirla alegremente entre el EBITDA de seis meses sin ajustar el periodo. Para ratios actualizados suele utilizarse el EBITDA de los últimos doce meses o una medida comparable definida por la propia compañía.

Parece un detalle.

Puede cambiar bastante el resultado.

Cómo usar deuda neta/EBITDA sin engañarte con el número

Para mí hay tres comparaciones especialmente útiles.

La primera es la empresa contra sí misma. Quiero saber si está pasando de 1,5x a 3x o haciendo exactamente el camino contrario.

La segunda es contra empresas realmente comparables. Comparar una utility con una compañía de software únicamente porque las dos cotizan en bolsa aporta poco.

Y la tercera es contra un escenario peor.

Si hoy el EBITDA es 500 millones, yo haría una cuenta sencilla con 400 o 350 millones y comprobaría cómo cambia el apalancamiento.

No estás intentando predecir exactamente la próxima recesión.

Estás intentando descubrir si el balance tiene margen para equivocarse.

Eso me parece muchísimo más útil que memorizar que “3x está bien” y dar el análisis por terminado.

Cuando pases de aprender ratios a construir tu cartera, puedes utilizar Freedom24 para la parte que quieras invertir mediante ETFs. Desde nuestro enlace de Freedom24 puedes comprobar la promoción disponible en ese momento. Yo revisaría siempre las condiciones vigentes de la promoción y del servicio antes de abrir una cuenta.

Lo que quiero que te lleves de esta lección

La deuda neta/EBITDA sirve para responder rápidamente a una pregunta muy útil: ¿cuánta deuda neta tiene una empresa en relación con el EBITDA que genera su negocio?

Pero la respuesta buena no termina en 2x, 3x o 4x.

Yo miraría cómo evoluciona, cómo se compara con empresas similares, cuánto podría deteriorarse si cae el EBITDA, cuándo vence la deuda, cuánto cuestan sus intereses y cuánto dinero convierte realmente el negocio en caja.

Y, sobre todo, comprobaría cómo ha definido la empresa tanto la deuda neta como el EBITDA.

El ratio es sencillo.

La ventaja está en no utilizarlo de forma simplista.

Si estás siguiendo el curso, ya puedes continuar con la siguiente lección: cómo analizar una empresa antes de invertir. Ahí pondremos este ratio junto al resto de piezas sin volver a explicar cada una desde cero.

Lecciones del curso que te ayudan a profundizar

LecciónPor qué encaja con deuda neta/EBITDA
Qué son los estados financierosPara entender de qué documentos salen los datos
Cómo leer una cuenta de resultadosPara seguir la generación de resultados del negocio
Cómo leer un balance de situaciónPara localizar deuda, caja y estructura financiera
Flujo de caja librePara entender por qué EBITDA y caja no son lo mismo
PER: qué es y cómo interpretarloPara separar endeudamiento de valoración
Qué es el valor intrínseco de una acciónPara empezar a distinguir precio y valor
Flujo de caja descontado o DCFPara profundizar después en valoración mediante flujos

Preguntas habituales sobre deuda neta/EBITDA

¿Qué significa una deuda neta/EBITDA de 3x?

Significa que la deuda neta equivale a tres veces el EBITDA anual utilizado en el cálculo.

Puede visualizarse como una medida aproximada de años de EBITDA, pero no significa que la empresa pueda liquidar literalmente toda su deuda en tres años. El EBITDA no equivale al efectivo libre disponible para amortizarla.

¿Cuanto menor sea la deuda neta/EBITDA, mejor?

En términos de apalancamiento, un ratio menor implica menos deuda neta respecto al EBITDA. Pero no utilizaría esa regla para decidir qué empresa es mejor.

Una compañía con poca deuda puede tener un negocio mediocre o estar carísima en bolsa. Otra puede utilizar deuda de forma razonable para financiar activos rentables y mantener perfectamente controlado su riesgo.

¿Qué ocurre si deuda neta/EBITDA es negativa?

Hay que mirar por qué.

Si la deuda neta es negativa porque la compañía tiene más caja que deuda, hablamos realmente de una posición de caja neta. Si el ratio es negativo porque el EBITDA es negativo, la interpretación es completamente diferente y el ratio deja de ser útil como medida convencional de apalancamiento.

¿Es lo mismo deuda/EBITDA que deuda neta/EBITDA?

No. Deuda/EBITDA utiliza normalmente la deuda bruta, mientras que deuda neta/EBITDA resta la caja y otros elementos líquidos incluidos en la definición empleada.

Por eso dos empresas con la misma deuda bruta pueden mostrar ratios de deuda neta/EBITDA muy distintos.