Última actualización: 14 de agosto de 2026
Hay algo que para mí está por encima de conseguir una visita, un clic o una comisión: que puedas confiar en lo que lees aquí.
Esta es mi web personal. Escribo sobre inversión, dinero, bolsa, brokers, ETFs, trading, criptomonedas, Bitcoin, negocios, ingresos pasivos, fiscalidad, formación y cualquier otro tema que considere interesante y en el que pueda aportar algo útil.
Son temas en los que una información incorrecta, una cifra desactualizada o una recomendación demasiado alegre pueden acabar costándote dinero.
Por eso creo que tiene sentido explicarte cómo trabajo.
Esta política editorial recoge los criterios que sigo para decidir qué publico, cómo investigo, qué fuentes utilizo, cómo diferencio los hechos de mis opiniones, cómo trato los posibles conflictos de interés y qué hago cuando cometo un error.
Mi compromiso contigo
La idea es bastante sencilla:
quiero ayudarte a entender mejor el dinero, las inversiones y los negocios para que puedas tomar tus propias decisiones con más criterio.
Eso implica varias cosas.
- No voy a presentarte una opinión como si fuera un hecho.
- No voy a inventar datos para que una historia resulte más convincente.
- No voy a ocultar un riesgo importante porque haga menos atractiva una inversión, plataforma o negocio.
- No voy a decirte que algo es «lo mejor» sin explicar para quién y bajo qué criterios.
- No voy a venderte rentabilidades garantizadas, dinero fácil o fórmulas secretas.
- No voy a recomendar algo únicamente porque exista una relación comercial.
- Cuando una información pueda haber cambiado, intentaré comprobarla antes de publicarla o actualizarla.
- Y si no tengo suficiente información para llegar a una conclusión, prefiero decirlo.
No siempre voy a acertar.
Lo que sí puedo exigirme es investigar con rigor, explicar mis argumentos y corregir aquello que resulte incorrecto.
Qué publico y por qué
Esta web no está limitada a una única categoría.
Soy economista, inversor, empresario y CEO de Finantres, pero mis intereses van bastante más allá de un tipo concreto de producto financiero.
Aquí puedo hablar de bolsa un día y de Bitcoin al siguiente. Analizar un broker, estudiar un modelo de negocio, explicar cómo funciona un ETF, entrar en la letra pequeña de una prop firm o preguntarme si una determinada fuente de ingresos es realmente tan pasiva como parece.
El criterio no es que un tema encaje perfectamente dentro de una categoría.
La pregunta que intento hacerme es otra:
¿puedo investigar esto y aportar una explicación, un análisis o un punto de vista que ayude al lector?
Si la respuesta es sí, tiene sentido publicarlo.
Y tampoco elijo temas únicamente porque tengan búsquedas en Google.
El interés del lector, la utilidad, la actualidad, la posibilidad de explicar mejor una cuestión o mi propia curiosidad también forman parte de las decisiones editoriales.
Cómo investigo los contenidos
No me interesa escribir primero una conclusión y buscar después datos que la justifiquen.
Prefiero hacerlo al revés:
investigar, entender, formar un criterio y después escribir.
Siempre que es posible intento llegar a la fuente original.
Dependiendo del tema, eso puede significar consultar:
- organismos públicos;
- reguladores financieros;
- administraciones tributarias;
- bancos centrales;
- bolsas y mercados oficiales;
- legislación y normativa;
- documentación de empresas;
- términos y condiciones;
- páginas oficiales de brokers, exchanges y plataformas;
- documentación técnica;
- whitepapers;
- cuentas anuales e informes para inversores;
- estudios académicos;
- papers;
- bases de datos originales;
- estadísticas oficiales.
Las fuentes secundarias también pueden ser muy útiles para conseguir contexto, conocer otros puntos de vista o detectar cuestiones que merece la pena investigar.
Pero si existe una fuente primaria adecuada, prefiero comprobar el dato en ella.
Una empresa puede ser fuente de sus condiciones, no juez de su calidad
Este matiz me parece especialmente importante.
Si quiero saber cuánto cobra un broker, qué mercados ofrece o cuáles son las reglas de una prop firm, su propia documentación puede ser la mejor fuente.
Si quiero saber si ese broker es bueno, si la prop firm merece la pena o si las condiciones son competitivas, su página comercial ya no es suficiente.
Una cosa es comprobar qué dice una empresa sobre su producto.
Otra muy diferente es aceptar su marketing como una valoración independiente.
Intento separar ambas.
Los datos que reviso con especial cuidado
Hay información que envejece mucho más rápido que otra.
Una explicación sobre qué es el interés compuesto puede seguir siendo correcta durante años. Una comisión, una promoción o una norma fiscal puede cambiar mañana.
Por eso presto especial atención a datos como:
- precios y comisiones;
- spreads;
- tipos de interés;
- regulación y licencias;
- fiscalidad;
- promociones;
- rentabilidades históricas;
- productos y mercados disponibles;
- depósitos y retiradas;
- mínimos y límites;
- requisitos de contratación;
- condiciones de brokers y exchanges;
- reglas de prop firms;
- objetivos de beneficio y drawdown;
- profit splits y payouts;
- tokenomics y desbloqueos de tokens;
- datos financieros de empresas;
- estadísticas;
- fechas;
- disponibilidad según el país;
- cambios regulatorios o fiscales.
Cuando el momento del dato sea importante, intento dejar suficiente contexto para que puedas saber a qué periodo corresponde.
Y cuando una condición pueda cambiar, no quiero que una cifra antigua parezca una verdad permanente.
Hechos, opiniones, estimaciones y ejemplos no son lo mismo
Una de las reglas más importantes de esta web es intentar que sepas qué tipo de afirmación estás leyendo.
Hechos
Cuando afirmo algo que puede comprobarse, intento apoyarlo en información verificable.
Una comisión, una licencia regulatoria, el TER de un ETF o los ingresos de una empresa no dependen de lo que yo piense.
Son datos.
Opiniones
También vas a encontrar opiniones.
Muchas.
Esta es una web personal y creo que una de las razones para leerme debería ser precisamente conocer cómo interpreto la información, no solo acceder a una lista de datos que puedes encontrar en otros sitios.
Puedo decir que una comisión me parece cara, que una condición no me convence, que priorizaría una opción frente a otra o que un modelo de negocio me parece especialmente interesante.
Pero intentaré explicarte por qué.
Una opinión sin argumentos aporta bastante poco.
Estimaciones
Cuando trabaje con una estimación, una proyección o un cálculo basado en supuestos, intentaré dejar claro qué estoy suponiendo.
No quiero presentar una estimación como si fuera un resultado garantizado.
Ejemplos hipotéticos
También utilizo ejemplos para hacer más comprensibles determinadas ideas.
«Supongamos que inviertes 10.000 euros» no significa que yo haya realizado esa inversión ni que ese resultado vaya a repetirse.
Es un ejemplo para entender los números.
Parece una distinción pequeña.
No lo es.
No invento experiencias personales
Puedo tener criterio sin inventarme una historia para hacerlo más convincente.
Si digo que he utilizado un producto, invertido en un activo, hablado con una empresa, montado un determinado negocio, realizado una operación o vivido cualquier otra experiencia personal, debe tratarse de algo real.
No voy a inventar una anécdota para hacer que un artículo parezca más auténtico.
Puedo escribir:
«Si tuviera que elegir entre estas dos opciones, priorizaría esta por estas razones».
Eso es criterio.
Otra cosa muy distinta sería afirmar que llevo años utilizando ambas si no fuera verdad.
La autoridad debería salir del análisis.
No de fabricar una biografía.
Cómo trato la inversión y el riesgo
Hablar de inversión sin hablar de riesgo me parece contar solo la mitad de la historia.
Y poner al final de un artículo la frase «toda inversión conlleva riesgos» tampoco soluciona demasiado.
Intento explicar qué riesgo estás asumiendo de verdad.
Puede ser riesgo de mercado, pero también de liquidez, concentración, divisa, contraparte, custodia, regulación, apalancamiento, ejecución o dependencia de una determinada plataforma.
Depende de lo que estemos analizando.
También intento mirar:
- cuánto puedes perder;
- de dónde debería salir la rentabilidad;
- qué tendría que ocurrir para que la tesis funcionase;
- qué podría salir mal;
- cuánto estás pagando;
- cuánto tiempo podría necesitar la inversión;
- qué alternativas existen;
- y para qué perfil puede o no tener sentido.
Una inversión interesante no es automáticamente una inversión segura.
Y una empresa extraordinaria tampoco es necesariamente una buena inversión a cualquier precio.
Trading, derivados y apalancamiento
Puedo hablar de trading, futuros, opciones, CFDs, forex, apalancamiento y otros productos complejos.
Lo que no voy a hacer es venderlos como un atajo para ganar dinero.
Cuando sea relevante intentaré explicar cuestiones como:
- dificultad;
- apalancamiento;
- posibilidad de pérdidas;
- comisiones;
- spreads;
- slippage;
- gestión del riesgo;
- disciplina;
- psicología;
- restricciones;
- y funcionamiento real del producto.
No publico señales de trading ni estrategias «infalibles».
Tampoco prometo que puedas vivir del trading, alcanzar una determinada rentabilidad o conseguir resultados concretos.
Si alguien pudiera garantizar todo eso de forma fiable, probablemente tendría un negocio bastante mejor que venderte el secreto.
Prop firms y cuentas de fondeo
Las empresas de fondeo necesitan especial cuidado porque el marketing puede hacer que una oferta parezca mucho más sencilla de lo que es.
Una cuenta anunciada como de 100.000 dólares, por ejemplo, no significa necesariamente que puedas perder 100.000 dólares.
Las reglas son las que determinan realmente el margen que tienes.
Por eso, cuando analizo una prop firm, intento mirar más allá del tamaño de cuenta anunciado y comprobar aspectos como:
- coste de la evaluación;
- objetivos;
- drawdown máximo;
- drawdown diario;
- drawdown estático o trailing;
- reglas de consistencia;
- restricciones de operativa;
- noticias;
- operaciones overnight;
- fines de semana;
- plataformas e instrumentos;
- profit split;
- requisitos para cobrar;
- frecuencia de los pagos;
- términos legales;
- política de reembolsos;
- y si las operaciones se realizan en entornos simulados o reales cuando esa diferencia resulte relevante.
Para mí, la pregunta importante no es cuánto capital aparece en grande en la página comercial.
Es qué tienes que cumplir realmente para conservar la cuenta y poder cobrar.
Criptomonedas y Bitcoin
Me interesa especialmente el ecosistema cripto.
Eso no significa que todo lo relacionado con cripto me parezca automáticamente una buena inversión.
Intento separar varias capas que muchas veces se mezclan:
- tecnología;
- utilidad;
- inversión;
- narrativa;
- tokenomics;
- adopción;
- seguridad;
- custodia;
- descentralización;
- regulación;
- valoración;
- y riesgo.
Puedo mostrar entusiasmo cuando algo me parece interesante.
Pero entusiasmo y certeza son dos cosas diferentes.
Una tesis puede convencerme y seguir pudiendo estar equivocada.
Y una oferta limitada de un activo, una tecnología prometedora o una comunidad enorme no garantizan por sí mismas que su precio vaya a subir.
Negocios e ingresos pasivos: prefiero poner números
Internet está lleno de negocios que aparentemente permiten ganar miles de euros trabajando desde una playa.
Normalmente falta alguna parte de la historia.
Cuando analizo un negocio intento mirar cuestiones menos atractivas para el titular, pero bastante más importantes para decidir:
- demanda;
- clientes;
- inversión inicial;
- ingresos;
- costes;
- márgenes;
- recurrencia;
- adquisición de clientes;
- competencia;
- tiempo necesario;
- barreras de entrada;
- dependencia de terceros;
- automatización;
- escalabilidad;
- y riesgos.
Con los ingresos pasivos ocurre algo parecido.
Sí, existen.
Pero casi siempre necesitan capital, trabajo previo o una combinación de ambos.
Si una fuente de ingresos necesita seis horas de atención diaria, podemos discutir muchas cosas, pero quizá deberíamos empezar por discutir la palabra «pasivo».
Fiscalidad y regulación
Aquí intento ser especialmente prudente.
Las normas dependen de la jurisdicción, del producto, del momento y, en ocasiones, de las circunstancias concretas de cada persona.
Por eso, cuando escribo sobre fiscalidad o regulación intento:
- acudir a fuentes oficiales;
- separar la norma general de las excepciones;
- comprobar fechas y cambios normativos;
- evitar presentar una situación particular como universal;
- y señalar cuándo una respuesta puede depender de circunstancias personales.
El objetivo sigue siendo ayudarte a entender el tema.
Pero una explicación general publicada en una web no sustituye el asesoramiento fiscal, jurídico o financiero individualizado que pueda necesitar tu situación concreta.
Cómo hago reviews, comparativas y rankings
No creo demasiado en «el mejor broker», «el mejor ETF» o «la mejor plataforma» sin contexto.
¿El mejor para quién?
Una persona que compra un ETF al mes no necesita necesariamente lo mismo que alguien que opera futuros todos los días.
Por eso las comparativas y rankings deben intentar explicar qué diferencias cambian realmente una decisión.
Dependiendo del producto puedo analizar:
- seguridad y regulación;
- costes;
- mercados;
- productos;
- facilidad de uso;
- herramientas;
- fiscalidad;
- retiradas;
- limitaciones;
- servicio;
- liquidez;
- riesgo;
- u otros criterios relevantes.
No todos los criterios pesan lo mismo en todos los análisis.
Y tampoco necesito que dos opciones empaten para quedar bien con todo el mundo.
Cuando existan argumentos suficientes, intentaré decirte con claridad qué opción me parece más interesante para cada perfil.
Mis recomendaciones no son permanentes
Una recomendación puede cambiar.
Y debería poder hacerlo.
Las empresas cambian tarifas. Los brokers modifican su oferta. Las prop firms cambian reglas. Aparecen nuevos productos. Los reguladores toman decisiones. Un negocio deteriora sus números. Una alternativa mejora.
También puedo encontrar nuevos datos que cambien mi propia opinión.
No considero que rectificar una valoración sea una debilidad.
Me preocuparía bastante más mantener una opinión solo porque ya la publiqué.
Independencia editorial
Quiero que una recomendación sea consecuencia del análisis, no que el análisis sea una excusa para llegar a una recomendación que ya estaba decidida.
Por eso, ningún acuerdo comercial debería convertir automáticamente una empresa en «la mejor».
Ni una marca debería poder comprar una valoración positiva, eliminar una crítica relevante o decidir la conclusión de un contenido editorial.
Cuando exista un interés económico que pueda ser relevante para interpretar un contenido, el objetivo es hacerlo suficientemente transparente para que puedas tenerlo en cuenta.
Primero tiene que funcionar el análisis. Después puede existir una relación comercial. No al revés.
Afiliación y relaciones comerciales
Algunos contenidos de esta web pueden contener enlaces de afiliación u otras relaciones comerciales.
Eso significa que, si realizas una determinada acción a través de uno de esos enlaces, puedo recibir una compensación.
Que exista esa compensación no debería cambiar el criterio utilizado para analizar un producto.
Un acuerdo comercial no elimina:
- las desventajas;
- los costes;
- los riesgos;
- las alternativas;
- las limitaciones;
- ni los perfiles para los que no recomendaría una opción.
También puede ocurrir que la alternativa que considere más adecuada no tenga ninguna relación comercial conmigo.
Mi objetivo es que puedas distinguir una recomendación editorial de un anuncio.
Si un contenido es patrocinado o su naturaleza comercial resulta relevante, debe identificarse de forma clara.
Conflictos de interés
Existe un conflicto de interés cuando una relación económica, profesional o personal puede ser relevante para interpretar una opinión.
Cuando una relación de este tipo sea material para el contenido, mi criterio es comunicarla de forma suficientemente clara.
No todo vínculo convierte automáticamente una opinión en inválida.
Pero ocultarlo sí impediría que tú pudieras valorar esa opinión con toda la información.
Prefiero que tengas el contexto.
Qué no acepto como argumento
Hay determinados mensajes que me hacen levantar una ceja bastante rápido:
- rentabilidades garantizadas;
- beneficios extraordinarios sin explicar el riesgo;
- «métodos secretos»;
- dinero fácil;
- inversiones supuestamente sin riesgo;
- presión para depositar inmediatamente;
- urgencia artificial;
- testimonios extraordinarios utilizados como única prueba;
- costes difíciles de encontrar;
- regulación explicada de forma ambigua;
- condiciones importantes escondidas en la letra pequeña;
- productos complejos vendidos como si fueran sencillos;
- o promesas de vivir rápidamente del trading, de las criptomonedas o de un negocio.
Que aparezca una de estas señales no demuestra automáticamente que exista una estafa.
Pero sí es una buena razón para investigar más.
Cuanto más extraordinaria sea una promesa, más me interesa entender de dónde sale el dinero y quién está asumiendo el riesgo.
Cómo utilizo las fuentes comerciales
Que una empresa aparezca como fuente no significa que respalde su valoración.
Una página oficial puede ser la fuente correcta para conocer su precio, condiciones o características.
Pero si esa misma empresa afirma que es «líder», «la más segura» o «la mejor», trato esa afirmación como lo que es: una afirmación de la propia compañía que necesita contexto o evidencia adicional para convertirse en una conclusión editorial.
También intento evitar basar acusaciones importantes únicamente en comentarios anónimos, publicaciones aisladas en redes sociales o testimonios imposibles de comprobar.
Las experiencias de usuarios pueden aportar pistas.
Las pruebas necesitan algo más.
Cómo trato los errores
Puedo equivocarme.
Si detecto un error factual, numérico, regulatorio, fiscal o de cualquier otro tipo que pueda cambiar la interpretación del contenido, mi prioridad es corregirlo.
Cuando una corrección sea relevante, el contenido debe actualizarse para que la información correcta no quede escondida detrás del error anterior.
No es lo mismo corregir un error que cambiar de opinión.
Si aparece nueva información y mi valoración cambia, puedo modificar el análisis para reflejarla.
La idea no es preservar eternamente lo que publiqué.
Es intentar que lo que encuentres sea lo más útil y preciso posible.
Si detectas un posible error, puedes hacérmelo llegar a través de los canales de contacto disponibles en esta web.
Cómo actualizo los contenidos
No todos los artículos necesitan el mismo ritmo de actualización.
Los contenidos educativos y conceptuales pueden mantenerse vigentes durante bastante tiempo.
Otros necesitan revisiones mucho más frecuentes.
Especialmente aquellos relacionados con:
- comisiones;
- regulación;
- fiscalidad;
- precios;
- tipos de interés;
- promociones;
- condiciones comerciales;
- brokers;
- exchanges;
- prop firms;
- productos financieros;
- criptomonedas;
- empresas;
- y datos de mercado.
Cuando una actualización modifica de forma sustancial el contenido, la intención es que la página refleje la información y el criterio más recientes disponibles en el momento de la revisión.
Aun así, en cuestiones que pueden cambiar rápidamente, te recomiendo comprobar las condiciones vigentes en la fuente oficial antes de tomar una decisión económica.
Inteligencia artificial y herramientas tecnológicas
Puedo utilizar herramientas tecnológicas y sistemas de inteligencia artificial como apoyo dentro del proceso editorial.
Eso no convierte a una IA en la fuente de una afirmación ni delega en ella la responsabilidad de decidir qué es verdad.
Estas herramientas pueden ayudar a organizar información, trabajar con documentación, detectar cuestiones que merecen revisión o mejorar determinados procesos editoriales.
Pero un dato importante no debería publicarse simplemente porque una herramienta lo haya generado.
Especialmente en información financiera, fiscal, regulatoria o comercial, la prioridad sigue siendo comprobar la información en fuentes adecuadas.
Y exista o no tecnología detrás del proceso, la responsabilidad editorial de lo que aparece publicado bajo mi firma es mía.
SEO no está por encima del lector
Quiero que estos contenidos puedan encontrarse en Google.
Sería absurdo fingir lo contrario.
Trabajo el SEO para que una persona que está buscando una respuesta pueda llegar hasta ella.
Lo que no quiero es escribir para un algoritmo sacrificando a la persona que está al otro lado.
Eso significa que no añadiré deliberadamente veinte párrafos de relleno porque una herramienta diga que falta longitud, ni repetiré una palabra clave hasta convertir un texto normal en algo extraño.
La búsqueda ayuda a detectar qué necesita la gente.
La utilidad decide cómo merece la pena responder.
Si tengo que elegir entre un texto aparentemente más «SEO» y uno que responde mucho mejor a tu duda manteniendo una estructura que Google pueda entender, me quedo con el segundo.
Qué puedes esperar cuando recomiendo algo
No quiero que después de leer una recomendación pienses únicamente:
«Alejandro dice que esto es bueno».
Prefiero que puedas decir:
«Entiendo por qué lo considera interesante, qué inconvenientes tiene y puedo decidir si encaja conmigo».
Por eso intento responder, cuando corresponde, cuatro preguntas:
- ¿Para quién puede tener sentido?
- ¿Para quién no?
- ¿Cuál es el principal riesgo o limitación?
- ¿Qué alternativas compararía antes de decidir?
Una buena recomendación no necesita fingir que un producto es perfecto.
De hecho, cuando de verdad conoces algo, normalmente es bastante fácil encontrarle alguna pega.
Esta web no sustituye tus propias decisiones
Puedo darte datos, herramientas, comparaciones, cálculos, contexto y mi opinión.
La decisión final sigue siendo tuya.
No conozco automáticamente tu patrimonio, ingresos, fiscalidad, deudas, objetivos, conocimientos, horizonte temporal ni tolerancia al riesgo.
Y todas esas cosas importan.
Por eso el contenido de esta web tiene una finalidad informativa, educativa y editorial. No constituye asesoramiento financiero, fiscal, jurídico ni de inversión personalizado.
Quiero ayudarte a decidir mejor.
No decidir por ti.
La regla que intento aplicar a todo lo que publico
Podría convertir esta política editorial en cincuenta reglas.
Pero casi todas terminan llevando al mismo sitio:
si una información te ayuda, la explico; si un riesgo importa, no lo escondo; si algo no sé, no me lo invento; si tengo una opinión, intento razonarla; y si existe un interés comercial, no debería estar por encima de tu confianza.
Esa es la web que quiero construir.
Una en la que puedas aprender conmigo sobre dinero, inversión y negocios, pero también una en la que sepas que cuando una idea me convence te voy a explicar por qué.
Y cuando no me convence, también.