Liquidez y spread de un ETF: el coste que muchos inversores no ven

Puedes encontrar dos ETFs que replican prácticamente lo mismo, con un TER parecido y una rentabilidad casi idéntica sobre el papel.

Compras uno. Y ya empiezas perdiendo unas décimas frente al precio que acabas de ver en pantalla.

No es un error.

Es el spread, y está directamente relacionado con la liquidez del ETF.

Esta es la lección 12 de mi curso de ETFs gratis. En la lección anterior vimos el Tracking Error y el Tracking Difference, es decir, cómo comprobar si un ETF está haciendo bien su trabajo de replicación.

Ahora vamos con otra parte de sus costes y de su calidad: qué ocurre cuando tú quieres comprarlo o venderlo en bolsa.

Quédate con una idea desde el principio: un ETF líquido no es simplemente un ETF que negocia muchas participaciones. Hay que mirar el spread, la profundidad del mercado y, sobre todo, la liquidez de los activos que tiene debajo.

Y esto último cambia bastante la película.
Liquidez y spread de un ETF
Liquidez y spread de un ETF

Qué significa realmente que un ETF sea líquido

La liquidez mide, simplificando, qué facilidad tienes para comprar o vender un ETF a un precio razonable sin provocar un movimiento importante en su cotización.

Con un ETF muy líquido suele haber compradores y vendedores suficientes para que puedas operar rápidamente y con poca diferencia entre el precio al que puedes comprar y el precio al que puedes vender.

Con uno menos líquido, esa diferencia puede ser bastante mayor.

La CNMV explica que los ETFs se negocian durante la sesión bursátil de forma similar a una acción y que existen especialistas o proveedores de liquidez que mantienen precios de compra y venta en el mercado.

Si todavía no tienes del todo claro por qué un ETF cotiza durante el día, vuelve un momento a la primera lección sobre qué es un ETF y cómo funciona.

Pero aquí hay un matiz que merece la pena entender.

La liquidez de un ETF tiene más de una capa.

Por un lado está la que tú ves en bolsa: órdenes de compra, órdenes de venta, volumen negociado y spread.

Por otro está la liquidez de las acciones, bonos u otros activos que componen el ETF.

Y esa segunda capa es tremendamente importante.

Vanguard y BlackRock señalan precisamente que fijarse únicamente en el volumen diario negociado puede dar una imagen incompleta de la liquidez de un ETF, porque el mecanismo de creación y reembolso permite acceder también a la liquidez de su cartera subyacente.

Vamos a bajarlo a tierra.

Imagina dos situaciones.

ETF A

Replica un índice formado por algunas de las empresas más grandes y negociadas del mundo. El propio ETF todavía tiene relativamente poco volumen diario.

ETF B

Invierte en activos mucho más difíciles de negociar: empresas pequeñas de mercados poco líquidos, por ejemplo.

Mirando únicamente el volumen del ETF podrías llegar a pensar que A es poco líquido.

Pero sus activos subyacentes pueden comprarse y venderse con enorme facilidad, lo que permite a los creadores de mercado aportar mucha más liquidez de la que ves simplemente mirando el volumen negociado en pantalla.

Con B puede ocurrir justo lo contrario.

Por eso yo no tomaría una decisión mirando solo una cifra de volumen.

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El spread de un ETF: la diferencia entre comprar y vender

Cuando abres la cotización de un ETF normalmente aparecen, entre otros, dos precios:

  • Bid: el precio más alto que alguien está dispuesto a pagar por el ETF.
  • Ask: el precio más bajo al que alguien está dispuesto a venderlo.

La diferencia entre ambos es el bid-ask spread, o simplemente spread.

Pongamos un ejemplo sencillo:

Precio
Bid — precio de venta100,00 €
Ask — precio de compra100,10 €
Spread0,10 €

Si quieres comprar inmediatamente, aproximadamente pagarás el ask: 100,10 €.

Si quieres vender inmediatamente, recibirás aproximadamente el bid: 100,00 €.

Tienes una diferencia de 0,10 € por participación.

Investor.gov utiliza precisamente este tipo de ejemplo para explicar que el spread actúa como un coste implícito de la operación: si compras al ask y vendes inmediatamente al bid, pierdes esa diferencia aunque el valor del ETF no se haya movido.

Cómo calcular el spread en porcentaje

Mirar únicamente los céntimos puede engañar.

Un spread de 0,10 € no significa lo mismo en un ETF de 10 € que en uno de 200 €.

Una forma más útil de compararlo es calcularlo como porcentaje sobre el punto medio:

Punto medio = (bid + ask) / 2

En nuestro ejemplo:

(100,00 + 100,10) / 2 = 100,05 €

Y:

Spread % = (100,10 – 100,00) / 100,05 × 100

Resultado aproximado:

0,10 %

Ahora pongamos unas 100 participaciones.

Comprarlas a 100,10 € y poder venderlas inmediatamente a 100,00 €, sin que se haya movido el mercado, supondría aproximadamente:

100 × 0,10 € = 10 €

No has pagado una factura de 10 €.

No aparece necesariamente una línea diciendo «comisión por spread».

Está metido en los precios a los que puedes comprar y vender.

Y hay otro pequeño matiz interesante.

Si calculas únicamente el coste de una entrada respecto al punto medio entre bid y ask, estarías soportando aproximadamente medio spread. En un viaje completo —comprar y posteriormente vender bajo las mismas condiciones— terminarías atravesando las dos mitades.

Parece una diferencia académica, pero ayuda a entender qué estás pagando realmente.

Esto tampoco sustituye al TER. Son costes distintos.

El TER corresponde a los gastos recurrentes del propio fondo, algo que explicamos específicamente en la lección sobre qué es el TER de un ETF y cuánto pagas realmente.

El spread aparece cuando operas.

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El volumen ayuda, pero no te cuenta toda la historia

Este es probablemente el error que más me interesa evitar en esta lección:

Poco volumen negociado no significa automáticamente que un ETF sea ilíquido.

El volumen sigue siendo una información útil.

Si un ETF mueve muchísimo dinero todos los días, tiene muchos participantes y mantiene habitualmente spreads pequeños, son buenas señales sobre la facilidad para negociarlo.

Pero el volumen es actividad pasada.

Tú quieres conocer a qué precio y con qué profundidad puedes operar ahora.

Vanguard propone mirar cuatro elementos para tener una visión más completa: spread del ETF, profundidad del mercado, spread de la cesta subyacente y liquidez de esa cesta.

El papel de los creadores de mercado

Aquí aparece una de las particularidades de los ETFs.

Además de inversores como tú comprando y vendiendo participaciones entre ellos, existen creadores de mercado que publican precios de compra y venta.

Y detrás existe el mercado primario.

Los llamados participantes autorizados pueden crear nuevas participaciones del ETF o reembolsar las existentes utilizando la cesta de activos subyacentes.

Tú no tienes que hacer nada de esto.

Pero este mecanismo importa porque conecta el precio y la liquidez del ETF con los activos que tiene dentro.

Imagina que de repente aparece mucha demanda para comprar un ETF.

No tiene por qué existir previamente una montaña infinita de participaciones esperando a ser vendidas.

Si los activos subyacentes son líquidos, los participantes profesionales pueden adquirirlos y utilizar el mecanismo de creación para generar nuevas participaciones del ETF.

De ahí que mirar solo «este ETF negocia 20.000 participaciones al día» sea una simplificación excesiva.

La pregunta interesante no es únicamente cuánto se negocia el ETF. También es qué tan fácil resulta negociar lo que contiene.

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Por qué el spread puede cambiar durante el día

El spread no viene grabado en piedra en la ficha del ETF.

Puede ser estrecho esta mañana y ampliarse mañana.

Incluso puede cambiar bastante dentro de una misma sesión.

Hay varias razones.

La liquidez de los activos subyacentes

Un ETF que contiene activos fáciles y baratos de negociar permite a los creadores de mercado cubrir sus posiciones con mayor facilidad.

Eso favorece spreads más ajustados.

Si la cesta contiene activos menos líquidos, negociar y cubrir esa exposición resulta más caro o incierto.

Ese coste puede acabar reflejándose en un spread mayor. Vanguard identifica precisamente la liquidez de los activos subyacentes como uno de los principales factores que afectan a la horquilla de un ETF.

La volatilidad

Cuando los precios están moviéndose rápidamente aumenta el riesgo para quien ofrece simultáneamente precios de compra y de venta.

¿Qué haces si compras una participación y, antes de poder cubrir la posición, el mercado cae con fuerza?

Necesitas más margen de seguridad.

De ahí que durante periodos de volatilidad los spreads puedan ampliarse.

Y esto importa especialmente cuando hay una noticia fuerte, una apertura muy movida o una sesión de mercado excepcional.

La liquidez tampoco está garantizada en cualquier circunstancia. La CNMV contempla situaciones, especialmente de alta volatilidad, en las que los proveedores de liquidez pueden quedar temporalmente exonerados de determinadas obligaciones y casos en los que la negociación puede interrumpirse.

El momento en el que operas

Esta es una de esas pequeñas cosas que pueden ahorrarte dinero sin tener que encontrar ningún ETF mágico.

En la apertura y el cierre de una sesión puede haber más volatilidad y menos facilidad para establecer un precio preciso.

Además, importa cuándo están abiertos los mercados en los que cotizan los activos que contiene el ETF.

Piensa en un ETF europeo que te da exposición a acciones estadounidenses.

Puede cotizar en una bolsa europea durante horas en las que Wall Street todavía está cerrado.

Los creadores de mercado siguen pudiendo poner precios, pero tienen más incertidumbre sobre el valor inmediato de la cesta estadounidense.

Cuando coinciden ambos mercados, esa información es mucho más directa.

BlackRock recomienda tener en cuenta precisamente el horario de negociación de los subyacentes y señala que los spreads pueden ser más ajustados cuando esos mercados están abiertos. También aconseja cautela alrededor de la apertura y el cierre de la sesión.

No convertiría esto en una obsesión.

Si inviertes a largo plazo y compras periódicamente cantidades pequeñas, unas centésimas no deberían hacerte cambiar toda tu estrategia.

Pero si puedes evitar ejecutar una orden justo en un momento con una horquilla anormalmente grande, mejor.

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Cómo comprobar la liquidez de un ETF antes de comprarlo

Yo seguiría este orden.

1. Mira el bid y el ask actuales.

Es la primera fotografía de lo que realmente podrías pagar si ejecutaras la operación ahora.

No mires solo «último precio».

El último cruce puede haberse producido hace segundos o hace bastante más tiempo y no tiene por qué coincidir con el precio al que puedes operar.

2. Calcula aproximadamente el spread porcentual.

No necesitas sacar la calculadora para absolutamente cada compra.

Pero sí conviene hacerlo cuando estés comparando dos ETFs similares o veas una horquilla que te parece extraña.

3. Observa el volumen, pero úsalo como una pista.

Un volumen elevado normalmente ayuda.

No lo conviertas en el único criterio.

4. Mira la profundidad del libro de órdenes si tu broker la muestra.

No es lo mismo tener 10 participaciones disponibles a 100,10 € que tener 5.000.

Especialmente si tu orden es grande respecto al volumen disponible en los mejores precios.

5. Pregúntate qué activos hay debajo.

Un ETF de grandes empresas estadounidenses no tiene la misma estructura de liquidez que uno centrado en bonos poco negociados, pequeñas compañías o mercados muy especializados.

6. Si el mismo ETF cotiza en varios mercados, mira la línea concreta que vas a negociar.

Un mismo fondo puede tener distintas líneas de cotización.

El ISIN te ayuda a identificar que estás mirando realmente el mismo vehículo, mientras que ticker, bolsa, moneda de cotización, volumen y spread pueden cambiar entre líneas.

Y aquí no quiero adelantar la siguiente clase: la moneda en la que compras un ETF no determina por sí sola tu riesgo de divisa. Lo veremos enseguida.

Todo esto forma parte de aprender a leer correctamente un producto. En la lección 14 veremos cómo analizar la ficha de un ETF paso a paso y en la 15 juntaremos todas las piezas para ver cómo elegir un ETF sin tomar decisiones por una sola métrica.

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Cómo reducir el coste de ejecución al comprar o vender

Aquí hay unas cuantas cosas sencillas que puedes controlar.

Vigila el spread antes de mandar la orden

Parece obvio.

Pero muchas personas miran:

«ETF: 100 €».

Y compran.

Yo miraría:

99,98 € / 100,02 €.

Eso me dice bastante más sobre las condiciones reales en las que estoy entrando.

Si habitualmente ves el ETF con un spread del 0,03 % y de repente aparece al 0,40 %, intentaría entender qué está pasando antes de darle al botón.

Ten cuidado con las órdenes a mercado

Una orden a mercado prioriza ejecutar.

No prioriza conseguir exactamente el precio que tienes delante.

En un ETF muy líquido y para una operación pequeña, la diferencia puede ser mínima.

El problema aparece cuando la profundidad es baja, el mercado se está moviendo deprisa o tu orden se come varios niveles del libro.

Ahí puedes terminar comprando más caro de lo esperado.

Una orden limitada te permite fijar el precio máximo que estás dispuesto a pagar al comprar o el mínimo que aceptarías al vender.

A cambio, existe una pega evidente:

Puede no ejecutarse.

No existe un tipo de orden perfecto. Estás intercambiando certeza de ejecución por control sobre el precio.

Vanguard e iShares señalan precisamente que las órdenes limitadas pueden ayudar a controlar el riesgo de ejecución cuando hay volatilidad o menor liquidez.

En la lección dedicada a cómo comprar ETFs paso a paso veremos las órdenes con mucho más detalle.

Intenta operar cuando el mercado subyacente también esté abierto

Sobre todo si el ETF replica mercados de otra zona horaria.

No siempre podrás hacerlo.

Y tampoco significa que una operación fuera de esa coincidencia vaya a salir mal.

Simplemente estás facilitando que los participantes del mercado conozcan mejor el valor de los activos que hay debajo, y eso puede reflejarse en precios más competitivos.

No persigas una diferencia minúscula perdiendo de vista lo importante

Aquí también conviene tener perspectiva.

Imagina dos ETFs equivalentes para tu estrategia:

ETF AETF B
Precio aproximado100 €100 €
Spread0,02 %0,40 %
Coste aproximado de atravesar todo el spread sobre 10.000 €2 €40 €

La diferencia merece atención.

Ahora imagina:

0,02 % frente a 0,03 %.

Probablemente existen otros factores mucho más relevantes para decidir.

Para mí, esta es la forma correcta de utilizar la liquidez: como una pieza de la decisión, no como una nueva obsesión.

Un ETF no pasa automáticamente a ser bueno porque tenga mucho volumen. Ni pasa automáticamente a ser malo porque negocie menos.

Por eso también merece la pena tener presentes las ventajas y desventajas de invertir en ETFs dentro del contexto completo del producto.

Si quieres practicar el proceso de búsqueda y compra, la plataforma que recomiendo dentro del curso para invertir en ETFs es eToro. Puedes abrir una cuenta desde el enlace del curso y comprobar la promoción disponible en ese momento.

Eso sí, mira siempre qué instrumento estás comprando antes de confirmar una orden. La propia eToro explica que determinadas operaciones sobre ETFs —por ejemplo, posiciones apalancadas o en corto y, por restricciones del producto, algunas compras no apalancadas— pueden ejecutarse mediante CFD.

Lo que me quedaría de esta lección

Si tuviera que reducir todo esto a cinco ideas, serían estas:

  • La liquidez de un ETF no se mide únicamente por su volumen negociado.
  • El spread es la diferencia entre bid y ask y supone un coste real al entrar y salir.
  • La liquidez de los activos subyacentes puede ser incluso más importante que el volumen visible del ETF.
  • Los spreads pueden ampliarse con volatilidad, poca profundidad o cuando los mercados subyacentes están cerrados.
  • Mirar la horquilla y controlar el tipo de orden puede evitar costes bastante absurdos.

Y sobre todo, no elegiría automáticamente un ETF porque sea «el que más volumen tiene».

Miraría si el spread es razonable y estable, qué hay debajo y si las condiciones de negociación encajan con el tamaño de la operación que quiero hacer.

Con eso ya estás analizando un ETF con bastante más criterio que simplemente mirando el TER.

Lección anterior: Tracking Error vs Tracking Difference: cómo saber si un ETF replica bien

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