Riesgo y rentabilidad: por qué van de la mano al invertir

Si una inversión te ofrece la posibilidad de ganar más, normalmente hay una pregunta que deberías hacerte casi de forma automática:

¿Qué riesgo estoy aceptando a cambio?

Porque riesgo y rentabilidad están conectados. Pero hay un matiz importantísimo que conviene entender desde el principio:

asumir más riesgo puede darte acceso a una mayor rentabilidad esperada, pero no garantiza que vayas a obtenerla.

De hecho, puedes asumir muchísimo riesgo y acabar perdiendo dinero.

Esta es la primera lección del Módulo 2 del Curso de inversión desde cero. En el módulo anterior hemos aprendido a medir la rentabilidad. Ahora toca entender la otra mitad de la ecuación.
Riesgo y rentabilidad
Riesgo y rentabilidad

Quédate con esta idea

Rentabilidad y riesgo no se pueden analizar por separado.

Una rentabilidad potencialmente mayor suele exigir aceptar más incertidumbre, más posibilidades de pérdida o alguna otra desventaja.

Pero:

  • más riesgo no significa automáticamente más rentabilidad;
  • una rentabilidad alta puede estar escondiendo un riesgo que todavía no has identificado;
  • una inversión con menor rentabilidad puede ser mucho más adecuada para determinado objetivo;
  • y dos inversiones que han ganado lo mismo no tienen por qué haber sido igual de buenas si una exigía asumir mucho más riesgo.

Para mí, entender esto cambia bastante la forma de mirar una inversión.

Dejas de preguntar únicamente:

¿Cuánto puedo ganar?

Y empiezas a preguntar también:

¿Qué tendría que salir mal para perder dinero?

Esa segunda pregunta suele ser bastante más interesante.

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Qué relación existe entre riesgo y rentabilidad

La rentabilidad es lo que puedes obtener por poner tu dinero a trabajar.

El riesgo es la incertidumbre que existe sobre el resultado de esa inversión y la posibilidad de que el resultado sea peor de lo esperado, incluida la pérdida de parte o de todo el capital.

La CNMV considera precisamente rentabilidad y riesgo dos variables esenciales a la hora de analizar una inversión y recuerda que los rendimientos futuros no están asegurados.

La relación se entiende bastante bien con un ejemplo.

Imagina que dos personas te piden prestados 10.000 € durante un año.

La primera tiene unos ingresos muy estables, poca deuda y un historial impecable pagando lo que debe.

La segunda está muy endeudada, sus ingresos son irregulares y ya ha tenido problemas para devolver préstamos.

Y las dos te ofrecen exactamente el mismo interés.

¿A quién prestarías el dinero?

Probablemente a la primera.

Para que te planteases prestárselo a la segunda, tendría que ofrecerte alguna compensación adicional.

Por ejemplo, un interés mayor.

Ahí está la esencia de la relación entre riesgo y rentabilidad.

Cuanto mayor sea el riesgo que aceptas, mayor será normalmente la rentabilidad que exigirás para que merezca la pena asumirlo.

En finanzas, esa compensación adicional está detrás de conceptos como la prima de riesgo: la rentabilidad extra que un inversor exige por aceptar un riesgo superior al de una alternativa considerada de menor riesgo.

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La palabra importante es “esperada”

Aquí viene uno de los matices que más quiero que recuerdes de esta lección.

No hablamos de:

mayor riesgo = mayor rentabilidad

Hablamos de:

mayor riesgo = debería existir una mayor rentabilidad potencial o esperada que compense ese riesgo.

No es lo mismo.

Supongamos que una inversión arriesgada promete un 10 % y otra bastante menos arriesgada ofrece un 4 %.

Eso no significa que la primera vaya a darte un 10 %.

Podría darte un 20 %.

Podría darte un 3 %.

Podría darte un -15 %.

Podrías incluso perder toda la inversión si se produce un escenario extremo.

El 10 % que esperabas recibir y lo que finalmente ocurre son dos cosas diferentes.

El riesgo existe precisamente porque no conocemos con certeza el resultado futuro.

La propia CNMV lo resume de una forma bastante clara: cuanto más riesgo se asume, más rentabilidad se debería exigir, pero aceptar un riesgo mayor no garantiza obtener rendimientos mayores.

Yo me quedaría con esa frase.

Porque evita muchísimos errores.

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Más riesgo no convierte automáticamente una inversión en mejor

Esta confusión aparece constantemente.

Alguien ve dos alternativas:

  • una parece poder generar un 5 %;
  • otra podría generar un 12 %.

Y concluye:

Pues la segunda es mejor.

No.

Todavía nos falta media información.

¿Qué riesgo hay que asumir para intentar conseguir ese 12 %?

¿Qué probabilidad existe de perder dinero?

¿Cuánto podrías perder?

¿Cuánto tiempo puedes estar en pérdidas?

¿Depende el resultado de una empresa, un país o un activo concreto?

¿Podrías vender cuando quisieras?

Sin responder a esas preguntas, comparar únicamente las rentabilidades sirve de bastante poco.

Imagina, por ejemplo, que dos inversiones terminan dando un 8 %.

En la primera, el capital ha tenido un comportamiento relativamente estable.

En la segunda, has estado cerca de perder la mitad de tu dinero antes de recuperar.

El número final es el mismo.

El camino y el riesgo asumido no lo son.

Más adelante aprenderemos a construir una cartera teniendo precisamente en cuenta estas diferencias. De momento quiero que incorpores una regla mucho más sencilla:

Nunca compares rentabilidades sin preguntarte qué riesgo ha sido necesario asumir para obtenerlas.

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Entonces, ¿por qué existe la posibilidad de ganar más al asumir riesgo?

Porque si una inversión fuese claramente más arriesgada que otra y ofreciese exactamente las mismas condiciones, tendría poco sentido elegirla.

Necesita ofrecer algo a cambio.

Puede ser:

  • mayor rentabilidad potencial;
  • un interés superior;
  • comprar un activo a un precio más bajo;
  • participar en un negocio con mayor potencial de crecimiento;
  • recibir una compensación por inmovilizar el dinero;
  • o alguna combinación de varias cosas.

Pero esa compensación potencial no aparece por arte de magia.

Existe porque estás aceptando alguna incertidumbre que otro inversor podría no querer aceptar.

Esto explica también por qué deberías desconfiar de frases como:

“Rentabilidad muy alta con muy poco riesgo.”

Si realmente pudieras conseguir una rentabilidad extraordinaria sin asumir apenas riesgo, estaríamos ante una oportunidad tremendamente atractiva para prácticamente todo el mercado.

Por eso las promesas de rentabilidades elevadas con poco o ningún riesgo son una señal clásica para extremar la precaución. Los reguladores financieros también las incluyen entre las señales habituales de posibles fraudes de inversión.

No significa que cualquier rentabilidad elevada sea una estafa.

Significa que si la rentabilidad parece extraordinaria, tienes que entender de dónde sale y qué riesgo estás aceptando para obtenerla.

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El riesgo no es una sola cosa

Otro error bastante habitual es pensar que riesgo significa únicamente:

“Que el precio baje.”

Eso es parte del riesgo.

Pero ni mucho menos todo.

Una inversión puede tener varios riesgos al mismo tiempo.

No quiero desarrollar cada uno hasta la muerte aquí porque algunos tienen su propia lección dentro del curso. Lo importante ahora es que tengas el mapa completo.

RiesgoQué puede ocurrirEjemplo sencillo
Riesgo de mercadoEl precio de la inversión puede caer por cambios en el mercadoCompras un activo por 100 € y posteriormente cotiza a 80 €
Riesgo de créditoQuien debe pagarte puede no cumplir sus obligacionesUna empresa tiene problemas y no devuelve un bono
Riesgo de liquidezPuede ser difícil vender rápidamente sin aceptar un precio peorNecesitas recuperar el dinero, pero apenas existen compradores
Riesgo de tipos de interésCambios en los tipos pueden afectar al valor de determinadas inversionesUna subida de tipos puede reducir el precio de determinados bonos
Riesgo de divisaLos movimientos de una moneda pueden modificar tu resultadoInviertes en dólares y el dólar pierde valor frente al euro
Riesgo de inflaciónTu dinero puede crecer menos que los precios y perder poder adquisitivoObtienes un 2 %, pero los precios aumentan más
Riesgo de concentraciónDependencia excesiva de una empresa, sector, país o activoUna sola acción supone la mitad de tu patrimonio invertido

La CNMV recoge, entre otros, riesgos de mercado, crédito, liquidez, tipos de interés y divisa.

Y aquí empiezas a ver por qué preguntar simplemente:

“¿Es arriesgado?”

se queda corto.

La pregunta buena es:

¿Qué riesgos estoy asumiendo exactamente?

Riesgo de inflación

Ya lo vimos al principio del curso.

Incluso una inversión que apenas cambia de precio puede tener otro problema: que tu dinero pierda capacidad de compra.

Si quieres refrescar esa parte, vuelve a cómo afecta la inflación a tu dinero.

Riesgo de liquidez

Puedes tener un activo que sobre el papel valga 20.000 €, pero eso no significa necesariamente que mañana puedas conseguir 20.000 € por él.

La facilidad con la que puedes recuperar tu dinero importa mucho.

No voy a desarrollar aquí este riesgo porque tiene su propia clase: qué es la liquidez de una inversión.

Riesgo de concentración

Este me parece especialmente importante porque es bastante fácil asumirlo sin darte cuenta.

Tener diez inversiones no significa estar bien diversificado si las diez dependen prácticamente de lo mismo.

Y añadir riesgo de concentración no implica que el mercado vaya a recompensarte automáticamente con una rentabilidad superior.

Es uno de los motivos por los que aprender cómo diversificar tus inversiones será una pieza importante cuando empecemos a construir la cartera.

Riesgo y volatilidad no significan exactamente lo mismo

Quiero separar estas dos ideas desde ya porque se confunden muchísimo.

La volatilidad habla de cuánto fluctúa el precio de una inversión.

El riesgo es más amplio.

Una inversión puede tener poca volatilidad visible y, aun así, tener riesgo de crédito, liquidez, concentración o pérdida permanente.

También puede existir un activo muy volátil cuyo precio se mueva muchísimo sin que eso describa por sí solo todos sus riesgos.

No voy a entrar más porque esta es precisamente la siguiente lección del curso.

→ Qué es la volatilidad y por qué no es exactamente lo mismo que riesgo

Hay riesgos que pueden tener sentido y riesgos que simplemente sobran

Este punto me parece bastante interesante.

Invertir exige aceptar riesgo.

Pero eso no significa que debas aceptar cualquier riesgo.

Pongamos un caso extremo.

Tienes todo tu dinero invertido en una única empresa.

Estás expuesto a:

  • el mercado en general;
  • el país;
  • el sector;
  • la propia empresa;
  • su equipo directivo;
  • su financiación;
  • su competencia;
  • cualquier problema específico que pueda aparecer.

Ahora imagina que puedes mantener una expectativa razonable de rentabilidad distribuyendo tu inversión entre muchas empresas.

Has eliminado parte de la dependencia de una única compañía.

Eso no hace desaparecer el riesgo.

Pero sí puede reducir un riesgo que quizá no necesitabas asumir.

Por eso yo no plantearía la inversión como:

“¿Cuánto riesgo puedo soportar?”

La plantearía también como:

“¿Qué riesgos merece realmente la pena asumir?”

No te van a pagar necesariamente más por cometer errores evitables.

Cómo comparar riesgo y rentabilidad entre dos inversiones

No necesitas construir un modelo financiero gigantesco cada vez que analizas algo.

Para empezar, yo utilizaría seis preguntas.

1. ¿De dónde debería salir la rentabilidad?

Esta es la primera.

Si no puedes explicar de dónde sale el dinero, todavía no entiendes suficientemente la inversión.

Puede proceder de:

  • beneficios empresariales;
  • intereses;
  • alquileres;
  • aumento del valor del activo;
  • flujos de caja;
  • crecimiento económico;
  • o cualquier otro mecanismo.

Pero tiene que existir una lógica.

2. ¿Qué puedo perder?

No te quedes únicamente con la rentabilidad anunciada.

Pregunta también:

¿Cuál es el escenario malo?

¿Un -5 %?

¿Un -30 %?

¿Podrías perder todo el capital?

¿Existe alguna obligación adicional?

No necesitas conocer el futuro. Eso es imposible.

Necesitas entender qué tipos de resultados son posibles.

3. ¿Qué tendría que salir mal?

Esta pregunta me gusta especialmente.

Obliga a abandonar el escenario bonito.

Por ejemplo:

  • que caigan los beneficios;
  • que suban los tipos;
  • que el emisor no pueda pagar;
  • que cambie el tipo de cambio;
  • que no encuentres comprador;
  • que una empresa pierda cuota de mercado;
  • que una inversión estuviese demasiado concentrada;
  • que tu propia situación cambie y necesites recuperar el dinero.

Entender una inversión también significa entender cómo puede romperse la tesis.

4. ¿Cuánto tiempo puedo asumir ese riesgo?

El riesgo no existe aislado del tiempo.

No es lo mismo invertir un dinero que necesitarás dentro de seis meses que otro que puedes mantener durante décadas.

Pero este tema merece su propia explicación, así que no quiero adelantarla aquí.

→ Qué es el horizonte temporal de una inversión

5. ¿Ese riesgo encaja conmigo?

Una misma inversión puede ser soportable para una persona y completamente inadecuada para otra.

Depende de tu situación financiera, tu capacidad para soportar pérdidas, tus objetivos y también de cómo reaccionarías ante ellas.

Eso es precisamente lo que veremos en qué es el perfil inversor.

6. ¿Estoy asumiendo ese riesgo por una razón?

Para mí, esta es una pregunta fantástica.

No aceptes riesgo simplemente porque una inversión parezca emocionante.

Pregúntate qué papel cumple.

¿Necesitas asumirlo para perseguir determinado objetivo?

¿Existe una alternativa más sencilla?

¿Estás recibiendo una compensación razonable?

¿O simplemente estás aumentando la posibilidad de perder dinero sin una razón demasiado buena?

Más adelante utilizaremos estas ideas para aprender cómo elegir una inversión.

Tu objetivo no debería ser conseguir la máxima rentabilidad posible

Esta idea puede parecer extraña cuando empiezas.

¿Para qué inviertes si no es para ganar todo lo posible?

Porque maximizar rentabilidad potencial y construir patrimonio de forma sensata son objetivos diferentes.

Imagina que existe una inversión capaz de multiplicar tu dinero por diez.

Suena fantástica.

Ahora añadimos un pequeño detalle:

hay también una posibilidad muy elevada de perderlo prácticamente todo.

¿Sigue siendo fantástica?

Depende.

Y ese “depende” importa muchísimo.

Una persona que necesita ese dinero para la entrada de su vivienda dentro de dos años probablemente verá la situación de forma muy distinta a alguien que está utilizando una pequeña cantidad de capital destinada expresamente a inversiones especulativas.

Por eso no existe un nivel de riesgo correcto para todo el mundo.

Primero necesitas saber para qué estás invirtiendo.

En la lección sobre cómo definir tus objetivos de inversión entraremos de lleno en ello.

Mi forma de verlo es esta:

el objetivo no debería ser asumir el máximo riesgo que puedas soportar para perseguir la máxima rentabilidad posible. Debería ser asumir el riesgo que tenga sentido para intentar alcanzar tus objetivos.

Es bastante diferente.

Una rentabilidad alta también puede ser una advertencia

Hay una forma de mirar la rentabilidad que me parece muy útil.

En lugar de interpretar una rentabilidad alta automáticamente como algo positivo, úsala también como una pista.

Si una inversión ofrece mucho más que otras alternativas aparentemente parecidas, pregunta:

¿Por qué?

Puede existir una buena explicación.

Quizá el negocio tiene más potencial.

Quizá el activo está muy infravalorado.

Quizá estás aceptando falta de liquidez.

Quizá existe riesgo de crédito.

Quizá la incertidumbre es enorme.

O quizá hay algo que todavía no has entendido.

La rentabilidad no es solo un premio.

A veces es el precio que el mercado necesita ofrecer para convencerte de aceptar determinado riesgo.

Y cuando alguien promete rentabilidades enormes, estables y prácticamente sin posibilidad de pérdida, yo pondría el freno antes de poner un euro.

No confundas riesgo con que algo vaya a salir mal

También quiero evitar el error contrario.

Hablar constantemente de riesgo puede hacer parecer que invertir consiste en esperar a que ocurra una desgracia.

No.

El riesgo significa que existe incertidumbre.

Puedes asumir un riesgo y obtener un resultado excelente.

Puedes asumirlo y obtener un resultado mediocre.

Puedes perder dinero.

Precisamente por eso existe la posibilidad de obtener una compensación.

Lo importante es que el riesgo sea entendido, consciente y coherente con lo que estás intentando conseguir.

La prudencia no consiste en evitar cualquier riesgo.

Eso tampoco es posible.

Incluso mantener todo el dinero sin invertir puede exponerte a la pérdida de poder adquisitivo por inflación.

La clave está en saber qué estás aceptando y por qué.

Antes de invertir, haz este pequeño ejercicio

Cuando tengas delante cualquier inversión, intenta completar estas cinco frases:

Espero obtener rentabilidad porque: _______

Puedo perder dinero si: _______

Los principales riesgos son: _______

Puedo necesitar este dinero dentro de: _______

Estoy dispuesto y puedo asumir este riesgo porque: _______

Si no eres capaz de rellenarlas con cierta claridad, para mí todavía falta trabajo antes de invertir.

No porque la inversión sea necesariamente mala.

Porque probablemente todavía no la entiendes suficientemente.

Y esa es una diferencia enorme.

Pasar de entenderlo a invertir de verdad

Todo esto puede parecer muy teórico hasta que empiezas a analizar inversiones reales.

Cuando llegues a ese punto, recuerda el orden que estamos siguiendo en el curso:

objetivo → riesgo → horizonte → tipo de inversión → producto concreto.

No al revés.

La plataforma que recomendamos en el curso para invertir es Freedom24. Si decides abrir una cuenta, puedes hacerlo desde este enlace de Freedom24 y consultar la promoción disponible en ese momento.

Las promociones y sus condiciones pueden cambiar, así que yo revisaría siempre las condiciones vigentes antes de ingresar dinero. Actualmente Freedom24 mantiene campañas promocionales sujetas a requisitos y plazos concretos.

Y recuerda algo: elegir el broker viene después de entender qué estás haciendo con tu dinero, no antes.

Con qué quiero que te quedes

Si después de esta lección solo recuerdas una idea, que sea esta:

la rentabilidad nunca debería impresionarte hasta que entiendas qué riesgo hay detrás.

Una rentabilidad potencial mayor puede ser la compensación por aceptar más incertidumbre.

Pero asumir más riesgo no obliga al mercado a pagarte más.

Puedes asumirlo y perder.

Por eso un buen inversor no mira únicamente cuánto puede ganar.

Mira también qué puede salir mal, cuánto puede perder, durante cuánto tiempo puede soportarlo y si ese riesgo realmente tiene sentido para su objetivo.

En la lección anterior vimos la diferencia entre rentabilidad nominal y rentabilidad real.

Ahora ya sabemos que ni siquiera una buena rentabilidad real nos dice toda la historia si ignoramos el riesgo que hemos tenido que asumir para conseguirla.

Y con esto podemos dar el siguiente paso:

→ Lección 8: Qué es la volatilidad

Ahí vamos a separar dos conceptos que suelen mezclarse constantemente: que una inversión se mueva mucho de precio y que una inversión sea arriesgada.

Para profundizar en esta parte del curso

Si quieres conectar esta lección con el resto del sistema, estas son las que más sentido tienen: