Cuánto dinero necesitas para empezar a invertir

No necesitas tener 10.000 €, 5.000 € ni siquiera 1.000 € para poder empezar a invertir.

Pero tampoco me parece demasiado útil decirte que “puedes empezar con 1 €” y quedarnos ahí.

Una cosa es el mínimo técnico que te permite invertir una plataforma y otra muy distinta la cantidad con la que tiene sentido que empieces tú.

Para mí, esa es la diferencia importante.

Tu cifra depende de cuánto dinero puedes separar sin necesitarlo, de lo que quieras comprar, de los mínimos de la plataforma, de los costes y, sobre todo, de si puedes seguir aportando dinero después.

Y no pasa absolutamente nada si empiezas con poco.

Lo peligroso es intentar compensar un capital pequeño asumiendo un riesgo enorme.

Esta es la lección 21 del Curso de inversión desde cero, dentro del Módulo 5: Construir TU sistema.

Vienes de la lección sobre market timing y el problema de intentar adivinar el mercado. Después de esta, seguimos con algo que afecta muchísimo cuando empiezas con cantidades pequeñas: las comisiones y costes de invertir.
Cuánto dinero necesitas para empezar a invertir
Cuánto dinero necesitas para empezar a invertir

Para ir al grano: ¿cuánto dinero hace falta para invertir?

No existe una cantidad mínima universal para empezar a invertir.

Hay productos y plataformas que permiten empezar con cantidades muy pequeñas, mientras que otros exigen mínimos bastante mayores.

La pregunta que yo me haría es esta:

¿Cuánto dinero puedo invertir sin poner en peligro el resto de mis finanzas y sin que los costes se coman una parte absurda de la inversión?

Si la respuesta son 50 € al mes, son 50 €.

Si puedes invertir 200 €, perfecto.

Si tienes 20.000 € disponibles, tu problema ya no es alcanzar un mínimo. Será decidir cómo desplegar ese dinero con sentido.

Y si todavía necesitas el dinero para gastos próximos, imprevistos o tienes otras prioridades financieras sin resolver, posiblemente el importe disponible para invertir sea cero. Eso también es una respuesta perfectamente válida.

La CNMV sitúa precisamente la situación financiera como uno de los primeros factores para determinar cuánto puedes destinar a invertir y recomienda conservar liquidez para imprevistos; como orientación general habla de un colchón equivalente a entre tres y seis veces los gastos mensuales.

No voy a desarrollar aquí cómo construir ese colchón porque ya lo vimos en la primera lección del curso: qué hacer antes de empezar a invertir.

Aquí partimos de que esa parte está resuelta.

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Hay tres “mínimos” diferentes, y mezclarlos genera mucha confusión

Cuando alguien pregunta cuánto dinero necesita para invertir, normalmente estamos hablando de tres cifras distintas.

Separarlas cambia bastante la respuesta.

1. El mínimo técnico

Es la cantidad mínima que te exige el producto o la plataforma para poder ejecutar la inversión.

Por ejemplo, puede depender de:

  • si existe o no un depósito mínimo;
  • el precio de una acción o participación;
  • si se permiten compras fraccionadas;
  • el importe mínimo de suscripción de un fondo;
  • el nominal mínimo de determinados instrumentos;
  • el tamaño mínimo de una orden.

Supongamos que quieres comprar un activo que cotiza a 250 € y tu intermediario no permite comprar fracciones.

Aunque tengas 100 €, técnicamente no puedes adquirir una unidad.

En otro producto quizá puedas empezar con 10 €.

No hay un único mínimo porque tampoco existe un único tipo de inversión.

En el caso de Freedom24, que es la plataforma que recomendamos dentro del curso para invertir, su web española indica actualmente que no exige un depósito mínimo para operar. Eso elimina una barrera de entrada, aunque la cantidad que finalmente necesites seguirá dependiendo del activo que quieras comprar y de los costes de la operación.

Si ya tienes claro qué cantidad puedes destinar a invertir, puedes abrir tu cuenta en Freedom24 desde aquí y consultar la promoción disponible.

Antes de operar, revisa siempre las condiciones y tarifas vigentes.

2. El mínimo que tiene sentido por costes

Aquí la pregunta cambia.

Ya no es:

¿Me dejan invertir esta cantidad?

Es:

¿Tiene sentido hacerlo?

Pongamos un ejemplo completamente hipotético.

Imagina que cada compra te cuesta 2 €.

Si inviertes 50 €, esos 2 € representan un 4 % de tu aportación.

Si inviertes 500 €, representan un 0,4 %.

Misma comisión.

Impacto completamente diferente.

Por eso empezar con cantidades pequeñas puede tener todo el sentido del mundo siempre que la estructura de costes acompañe.

No profundizo más porque precisamente la siguiente lección del curso está dedicada a las comisiones y costes de invertir.

Pero quédate con esta idea:

No mires solamente cuánto dinero puedes ingresar. Mira cuánto de ese dinero termina realmente invertido.

3. El mínimo que puedes mantener

Este es el que más me interesa.

Puedes tener 3.000 € disponibles hoy y no poder ahorrar nada durante los próximos doce meses.

O puedes empezar prácticamente desde cero y tener capacidad para invertir 200 € todos los meses.

Son situaciones muy diferentes.

Para construir patrimonio, yo no pensaría solo en:

¿Cuánto pongo el primer día?

También miraría:

¿Cuánto puedo seguir aportando sin tener que desmontar el plan dentro de tres meses?

El importe inicial importa.

Pero tu capacidad de aportación también.

Y mucho.

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Entonces, ¿merece la pena empezar con 50 €, 100 € o 500 €?

Puede tener sentido en los tres casos.

Lo que cambia es lo que deberías vigilar.

CantidadEn qué me fijaría especialmente
50 €Que los costes fijos no representen un porcentaje enorme y que el producto permita invertir esa cantidad
100-200 €Evitar repartir el dinero entre demasiadas inversiones solo por “diversificar”
500-1.000 €Elegir bien para qué quieres ese dinero antes de añadir complejidad
5.000-10.000 €Objetivo, riesgo, horizonte y cómo vas a desplegar el capital
20.000 € o másTener un sistema definido antes de empezar a mover cantidades importantes

No interpretes la tabla como una recomendación sobre cuánto deberías invertir.

La idea es justo la contraria.

La cifra, por sí sola, dice bastante poco.

Con 100 € puedes empezar a aprender cómo funciona una inversión real sin comprometer una parte importante de tu patrimonio.

Con 20.000 € puedes cometer un error bastante serio si empiezas a comprar cosas sin saber para qué las quieres.

Más dinero no implica automáticamente mejores decisiones.

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Empezar con poco tiene una ventaja que normalmente se infravalora

Hay algo que me gusta de empezar con cantidades pequeñas: te permite pasar de la teoría a la práctica.

Abrir una cuenta.

Hacer una aportación.

Comprar.

Ver cómo cambia el valor de una inversión.

Entender que hay días en verde y días en rojo.

Descubrir cómo reaccionas cuando pierdes dinero de verdad, aunque sean 10 €.

Todo eso es diferente cuando deja de ser una gráfica de un curso y pasa a ser tu dinero.

Pero no quiero venderte la idea contraria tampoco.

Invertir 50 € no va a transformar tus finanzas de la noche a la mañana.

Supongamos, simplemente para visualizarlo, una rentabilidad hipotética del 5 %.

Un 5 % sobre 100 € son 5 €.

Un 5 % sobre 1.000 € son 50 €.

Un 5 % sobre 10.000 € son 500 €.

La rentabilidad porcentual puede ser idéntica, pero el resultado en euros no.

Parece obvio. Aun así, aquí aparece uno de los errores que más evitaría.

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Tener poco capital no es una razón para asumir muchísimo más riesgo

Imagina que tienes 500 €.

Puedes pensar:

“Con una rentabilidad normal voy a ganar muy poco. Necesito encontrar algo que me dé un 30 %, un 50 % o que multiplique mi dinero.”

Y aquí empieza el problema.

La falta de capital no se arregla tomando riesgos absurdos.

Si una inversión ofrece la posibilidad de una rentabilidad mucho mayor, normalmente también tendrás que aceptar más incertidumbre, más volatilidad o una probabilidad superior de perder parte del dinero.

No existe una rentabilidad extraordinaria que aparezca mágicamente porque tu cartera sea pequeña.

De hecho, si estás empezando, el capital pequeño puede ser una oportunidad para aprender con errores menos caros.

Para entender bien esta relación, volvería a la lección de riesgo y rentabilidad.

Yo intentaría aumentar el patrimonio por dos vías diferentes:

rentabilizar razonablemente el dinero que ya tienes y aumentar con el tiempo cuánto eres capaz de aportar.

Intentar sustituir la segunda por un riesgo desproporcionado me parece una mala idea.

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El capital inicial y la aportación mensual son dos cosas diferentes

Esta distinción es especialmente importante.

Una cosa es cuánto tienes disponible ahora.

Otra es cuánto dinero nuevo puedes añadir cada mes.

Supongamos que no contamos ninguna rentabilidad.

Aportación mensualAportado en 1 añoAportado en 5 añosAportado en 10 años
50 €600 €3.000 €6.000 €
100 €1.200 €6.000 €12.000 €
200 €2.400 €12.000 €24.000 €
300 €3.600 €18.000 €36.000 €
500 €6.000 €30.000 €60.000 €

He dejado fuera cualquier posible rentabilidad deliberadamente.

Solo quiero enseñarte cuánto pesa la capacidad de seguir aportando.

Luego, si esas inversiones generan rentabilidad y se reinvierten los beneficios, entra en juego algo que vimos mucho antes en el curso: el interés compuesto.

Pero no necesitas esperar a tener una gran cantidad inicial para que el sistema empiece a funcionar.

Necesitas que las aportaciones tengan sentido para tus finanzas.

Cómo calcular cuánto puedes empezar invirtiendo tú

Yo lo haría mucho más sencillo de lo que suele parecer.

No necesitas encontrar una cifra mágica.

Necesitas identificar tu capital realmente invertible.

Paso 1. Separa el dinero que no estás dispuesto a invertir

Aquí entran el dinero reservado para imprevistos y otras cantidades que sabes que vas a necesitar.

Si tienes 10.000 € ahorrados pero 7.000 € cumplen otras funciones, no tienes 10.000 € disponibles para invertir.

Tienes, como máximo, 3.000 € sobre los que seguir haciendo números.

Y digo “como máximo” deliberadamente.

Paso 2. Mira cuándo puedes necesitar ese dinero

No es lo mismo invertir un dinero pensado para dentro de treinta años que el que podrías necesitar para una entrada de vivienda dentro de doce meses.

El tiempo cambia muchísimo el riesgo que puedes permitirte asumir.

Esto lo tienes desarrollado en la lección sobre horizonte temporal de una inversión.

Paso 3. Define para qué estás invirtiendo

“Quiero ganar dinero” es demasiado vago.

¿Para qué?

¿Para jubilación?

¿Para acumular patrimonio?

¿Para una compra futura?

¿Para complementar otros ingresos?

El importe que necesitas invertir tiene mucha más lógica cuando existe un objetivo detrás.

Si todavía no lo tienes, vuelve a cómo definir tus objetivos de inversión.

Paso 4. Comprueba el mínimo real de lo que quieres comprar

Ahora sí.

Mira:

  • mínimo del intermediario;
  • mínimo del producto;
  • precio de compra;
  • posibilidad o no de fraccionamiento;
  • costes asociados.

Aquí descubrirás si con tu cantidad actual puedes ejecutar la inversión que estabas pensando.

Paso 5. Decide una aportación que puedas mantener

No buscaría la cantidad máxima que puedes invertir este mes.

Buscaría una cantidad que razonablemente puedas integrar dentro de tus finanzas.

Si un mes excepcionalmente bueno puedes invertir 500 €, pero durante el resto del año necesitas retirar dinero constantemente, esos 500 € dicen poco.

Para mí, tiene mucho más valor un sistema sostenible que una gran aportación aislada que te deja sin margen.

Si después de hacer estos números ya tienes una cantidad clara, puedes ver Freedom24 y abrir tu cuenta con la promoción disponible para lectores.

No necesitas ingresar más simplemente porque la plataforma te permita hacerlo. Empieza con la cantidad que encaje en tu propio plan.

Un ejemplo sencillo

Imagina que tienes 9.000 € ahorrados.

De esos 9.000 €, decides que 5.000 € deben mantenerse disponibles para imprevistos y otras necesidades.

Además, sabes que durante los próximos meses necesitarás otros 1.500 € para un gasto ya previsto.

Tus números quedarían así:

Ahorro total: 9.000 €
Dinero que quieres mantener disponible: 5.000 €
Gastos previstos: 1.500 €
Capital potencialmente invertible: 2.500 €

Eso no significa que tengas que invertir los 2.500 € mañana.

Significa que has pasado de:

“Tengo 9.000 €. ¿Cuánto invierto?”

a una pregunta bastante mejor:

“Tengo hasta 2.500 € que podrían destinarse a inversión. ¿Cómo encaja ese dinero con mi objetivo, mi horizonte y mi tolerancia al riesgo?”

Ahora sí puedes tomar una decisión con algo de criterio.

Y fíjate en algo importante.

No hemos necesitado saber todavía si comprarás acciones, fondos, ETFs, bonos o cualquier otra inversión.

Primero decides cuánto capital puedes comprometer.

Después decides qué hacer con él.

Ese orden me parece mucho más sano que enamorarte de una inversión y luego buscar desesperadamente dinero para comprarla.

¿Y si ya tienes 10.000 €, 20.000 € o 50.000 € preparados?

Entonces probablemente tu duda real ya no sea cuánto dinero necesitas para empezar.

La pregunta pasa a ser:

¿Lo invierto todo de una vez o voy entrando poco a poco?

Y eso ya es otro problema.

Precisamente por eso existe una lección específica sobre DCA vs Lump Sum.

También intentaría evitar otro pensamiento bastante habitual:

“Voy a esperar a que caiga el mercado y entonces entro.”

Quizá aciertes.

Quizá no.

Pero en ese momento ya estás haciendo market timing, es decir, intentando decidir cuándo entrar basándote en tu previsión sobre lo que hará el mercado.

Es justo lo que hemos trabajado en la lección anterior del curso sobre market timing.

No quiero repetir aquí ambas lecciones.

Solo quiero que separes las preguntas.

Una cosa es cuánto capital puedes invertir. Otra es cómo decides ponerlo a trabajar.

No necesitas diversificar en veinte cosas por tener más dinero

Otro error que evitaría es relacionar automáticamente más capital con más productos.

Tienes 500 € y compras una cosa.

Llegas a 5.000 € y parece que ahora necesitas siete.

Llegas a 20.000 € y de repente quieres acciones, cinco ETFs, oro, bonos, criptomonedas y tres fondos porque “hay que diversificar”.

No necesariamente.

Diversificar consiste en repartir riesgos de forma útil, no en coleccionar inversiones.

Una cartera con diez productos que hacen prácticamente lo mismo puede estar bastante menos diversificada de lo que parece.

Cuando llegues al punto de decidir cómo repartir tu dinero, tienes la lección completa de diversificación de inversiones.

Aquí me quedaría con una idea mucho más simple:

la cantidad de productos de tu cartera no debería crecer automáticamente porque crezca el saldo de tu cuenta.

¿Es mejor esperar hasta tener más dinero?

Yo no esperaría únicamente por alcanzar una cifra redonda.

No veo ninguna propiedad especial en tener 1.000 €, 5.000 € o 10.000 €.

Son números psicológicamente bonitos.

Nada más.

Sí esperaría si todavía no tienes resuelta tu situación financiera.

Sí esperaría si los costes hacen absurda la operación.

Sí esperaría si no entiendes lo que vas a comprar.

Sí esperaría si puedes necesitar ese dinero pronto.

Pero si todo eso está resuelto y una inversión encaja con tu objetivo, retrasarlo simplemente porque “todavía tengo poco” no me parece por sí mismo una razón especialmente buena.

Empezar con una cantidad pequeña también puede servir para construir el hábito y descubrir cómo reaccionas ante movimientos reales del mercado.

Eso sí: empezar pronto no significa empezar deprisa.

La cantidad correcta es la que te permite continuar

Si tuviera que reducir toda esta lección a una sola idea, sería esta:

No busques cuánto dinero necesitas para ser “un inversor”. Busca cuánto puedes invertir de forma sensata y sostenible.

Puede que hoy sean 50 €.

Dentro de dos años quizá sean 300 € al mes.

O puede que tengas 20.000 € ahorrados y solo tenga sentido poner a trabajar una parte.

No hay una competición.

Y desde luego no necesitas intentar multiplicar una pequeña cantidad rápidamente para que “merezca la pena”.

Tu primera inversión debería ayudarte a construir un sistema, no a perseguir un pelotazo.

Eso es precisamente lo que estamos haciendo en este módulo del curso.

Hasta ahora hemos hablado de cuándo invertir, riesgo, horizonte, activos, diversificación y cómo entrar al mercado.

Ahora estamos bajándolo a tu realidad.

Cuánto dinero.

Cuánto cuesta.

Qué elegir.

Qué reglas seguir.

Y cómo convertir todo eso en una cartera que puedas mantener.

Cuando ya tengas clara tu cifra, la plataforma que recomendamos para poner en práctica esta parte del curso es Freedom24. Puedes abrir tu cuenta desde este enlace y acceder a la promoción disponible.

Revisa siempre las condiciones vigentes y no inviertas más simplemente por cumplir los requisitos de una promoción.

Sigue con el Curso de inversión desde cero

Esta ha sido la lección 21 de 28 del Curso de inversión desde cero.

Si estás siguiendo el curso en orden:

← Lección anterior: Market Timing: intentar adivinar el mercado

→ Siguiente lección: Comisiones y costes de invertir

Y si necesitas reforzar alguna parte antes de continuar, estas lecciones encajan especialmente bien con lo que acabamos de ver:

Después, en este mismo módulo, terminaremos convirtiendo todas estas decisiones en tu propio plan de inversión.