Qué es blockchain: explicado fácil para entenderlo de verdad

Blockchain es, en esencia, un registro digital compartido que muchas máquinas pueden mantener y verificar sin depender necesariamente de una única empresa, banco o administrador.

Los datos se van agrupando en bloques. Cada bloque queda conectado criptográficamente con el anterior y la red sigue unas reglas para decidir qué información es válida y puede añadirse al historial. NIST la define precisamente como un libro mayor digital distribuido diseñado para que las manipulaciones sean detectables y difíciles de realizar.

Suena bastante más complicado de lo que es.

Imagina un cuaderno de cuentas del que existen muchas copias. Cada vez que se llena una página, los participantes de la red comprueban qué se ha escrito y acuerdan cuál es la versión válida. Al cerrar esa página, recibe una especie de huella digital que depende tanto de su contenido como de la página anterior.

Si alguien intenta cambiar a escondidas una operación escrita hace diez páginas, las huellas dejan de cuadrar.

Esa es la idea que quiero que entiendas en esta lección.

Ya hemos visto qué son las criptomonedas y hemos dedicado una lección completa a entender Bitcoin. Ahora toca abrir un poco el capó y entender una de las piezas que permiten que todo esto funcione.

Curso gratis de criptomonedas · Módulo 1 · Lección 4 de 40

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Qué es blockchain explicación fácil paso a paso
Qué es blockchain explicación fácil paso a paso

La idea de blockchain en 30 segundos

Quédate con estas cuatro cosas:

  • Blockchain es un registro compartido. Diferentes participantes de una red pueden conservar y verificar su historial.
  • La información se organiza en bloques conectados entre sí.
  • La criptografía permite detectar si alguien intenta alterar información anterior.
  • Un mecanismo de consenso establece las reglas para decidir qué nueva información acepta la red.

Y hay un matiz que para mí es especialmente importante: blockchain no elimina mágicamente la necesidad de confiar.

Lo que hace es cambiar dónde depositas esa confianza.

En un banco confías principalmente en una institución y en sus sistemas. En una blockchain pública confías en una combinación de software, criptografía, reglas de consenso, participantes de la red e incentivos económicos.

Parece una diferencia pequeña. No lo es.

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¿Qué problema intenta resolver una blockchain?

Para entender blockchain de verdad, creo que es mejor empezar por el problema y no por la tecnología.

Supongamos que cinco personas quieren llevar unas cuentas conjuntamente.

La solución fácil sería crear un Excel y dejar que una de ellas sea la administradora.

Funciona.

Pero ahora imagina que esas cinco personas no quieren que ninguna tenga poder para cambiar unilateralmente el historial. Quieren una versión compartida de lo sucedido y unas reglas comunes que determinen qué nuevas operaciones son válidas.

Ahí empieza a tener sentido algo parecido a una blockchain.

En las criptomonedas aparece además un problema muy concreto: ¿cómo evitas que una misma unidad de dinero digital se gaste dos veces si no hay un banco llevando la cuenta central?

Imagina que tienes una moneda digital y tratas de enviársela al mismo tiempo a Ana y a Pablo.

Alguien tiene que determinar qué operación se produjo primero y cuál es el estado válido del dinero después.

Bitcoin resuelve precisamente este tipo de problema manteniendo un historial compartido que la red verifica siguiendo unas reglas comunes. Coinbase lo explica de forma bastante sencilla: la blockchain de Bitcoin funciona como un registro de las transferencias de bitcoin que los participantes pueden verificar sin necesitar a un banco para validar cada movimiento.

La clave, por tanto, no está simplemente en “guardar datos”.

Bases de datos tenemos desde hace décadas.

La parte interesante es conseguir que un grupo distribuido pueda ponerse de acuerdo sobre un historial sin entregar necesariamente el control absoluto a una sola parte.

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Cómo funciona una blockchain paso a paso

Cada blockchain tiene sus propias reglas, así que no existe un único proceso idéntico para Bitcoin, Ethereum y el resto de redes.

Pero el esquema general se entiende bastante bien.

1. Alguien solicita una operación

Imagina que quieres enviar una criptomoneda a otra persona.

Creas una transacción indicando qué quieres hacer y la autorizas utilizando criptografía. En una red de criptomonedas, normalmente interviene tu clave privada para demostrar que tienes autoridad para realizar esa operación.

No necesitamos entrar todavía en claves privadas porque dedicaremos una lección específica a qué es una wallet de criptomonedas.

2. La transacción llega a la red

La operación se transmite a otros participantes o nodos.

Un nodo es, simplificando bastante, un ordenador que ejecuta el software y las reglas de esa red.

Dependiendo de la blockchain y del tipo de nodo, puede almacenar información, comprobar transacciones, transmitirlas a otros participantes o ayudar a verificar el estado de la red.

3. Se comprueba que la operación respeta las reglas

La red no debería aceptar cualquier cosa que alguien escriba.

Se comprueban las condiciones que correspondan: firmas criptográficas, formato de la operación, disponibilidad de fondos y otras reglas definidas por el protocolo.

4. Las operaciones se agrupan en un bloque

Las transacciones válidas pueden agruparse formando un nuevo bloque.

Piensa en cada bloque como una nueva página de ese gran libro de cuentas.

5. La red determina qué bloque acepta

Aquí entra el mecanismo de consenso.

No lo imagines como miles de personas levantando la mano para votar. Es un conjunto de reglas técnicas que permite determinar qué propuesta de bloque pasa a formar parte del historial reconocido por la red.

Bitcoin utiliza prueba de trabajo o Proof of Work. Ethereum utiliza prueba de participación o Proof of Stake.

El detalle de ambos sistemas da para bastante más, pero no necesitas dominarlo para entender blockchain. Lo importante por ahora es saber que la red necesita un mecanismo para ponerse de acuerdo sobre cuál es el estado válido. En Ethereum, por ejemplo, los validadores comprueban los bloques recibidos antes de incorporarlos a su cadena.

6. El nuevo bloque queda enlazado con el anterior

Aquí aparece una de las partes más ingeniosas.

Cada bloque incorpora una referencia criptográfica al bloque anterior. En Bitcoin, por ejemplo, la cabecera de un bloque incluye el hash de la cabecera anterior; modificar aquella información cambiaría esa referencia.

Y ahora necesitamos entender otra palabra que aparece constantemente.

Hash.

Un hash es parecido a una huella digital matemática.

Introduces unos datos en una función criptográfica y obtienes un resultado. Si cambias incluso una pequeña parte de la información original, el resultado cambia.

Por eso la cadena puede representarse así:

Bloque 1 → hash → Bloque 2 → hash → Bloque 3 → hash → Bloque 4

Ethereum utiliza el mismo principio de enlazar criptográficamente cada nuevo bloque con el anterior. Si se altera un bloque previo, cambian los hashes posteriores y la manipulación puede detectarse.

Un matiz: un hash no es lo mismo que cifrar información. Blockchain utiliza criptografía, pero eso no significa que todo lo almacenado dentro de una blockchain pública esté oculto.

De hecho, muchas blockchains son deliberadamente transparentes.

7. La red actualiza su historial

Cuando el bloque es aceptado según las reglas de esa blockchain, los nodos actualizan su visión del estado de la red.

A partir de ahí pueden seguir llegando nuevos bloques.

Y cada bloque adicional hace que modificar información antigua resulte, en general, más difícil.

Si quieres una chuleta mental, yo lo recordaría así:

ConceptoQué significa en lenguaje normal
BloqueUn conjunto de datos o transacciones
HashUna huella criptográfica que permite detectar cambios
NodoUn ordenador que participa en la red siguiendo sus reglas
ConsensoEl sistema que determina qué historial acepta la red
BlockchainLa cadena completa de bloques y el historial que representan

Con esas cinco ideas ya entiendes bastante más de blockchain que alguien que simplemente repite que es “la tecnología de Bitcoin”.

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¿Por qué es tan difícil modificar una blockchain?

Aquí hay muchísimo marketing mal explicado.

A menudo escucharás que “una blockchain no se puede modificar”.

Yo lo diría de otra manera.

Una blockchain bien diseñada busca que modificar el historial sea detectable y suficientemente difícil o costoso como para que un participante no pueda hacerlo a voluntad.

NIST utiliza precisamente los conceptos tamper evident y tamper resistant: las manipulaciones dejan evidencias y el diseño intenta resistirse a ellas. A medida que se incorporan nuevos bloques, modificar los antiguos se vuelve más difícil.

Imagina esta cadena:

A → B → C → D → E

El bloque B contiene una referencia criptográfica relacionada con A. C está relacionado con B. D con C.

Si cambias información antigua de B, cambia su huella.

Entonces C deja de apuntar correctamente a la versión modificada.

Y para intentar reconstruir una historia alternativa tendrías que rehacer también lo que viene después y conseguir que esa nueva historia sea aceptada según las reglas de la red.

Eso puede ser extremadamente complicado.

Pero cuidado con convertir “extremadamente complicado” en “matemáticamente imposible”.

Inmutable no significa indestructible

Una blockchain también puede tener problemas.

Puede haber ataques contra el mecanismo de consenso, errores de software, vulnerabilidades alrededor de las aplicaciones construidas encima o robos de claves privadas.

Además, que una blockchain conserve perfectamente un dato no garantiza que ese dato fuese verdadero cuando entró.

Pongamos un ejemplo fuera de las criptomonedas.

Una empresa registra mediante blockchain que un producto salió de una fábrica a 4 ºC.

Fantástico.

Pero si el sensor estaba roto y la temperatura real era de 15 ºC, blockchain puede conservar durante años un dato falso con una integridad maravillosa.

La blockchain protege el registro. No conoce mágicamente la realidad.

Este tipo de matices es justo por lo que más adelante dedicaremos una lección completa a los riesgos de las criptomonedas.

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Blockchain frente a una base de datos normal

Esta comparación me parece importante porque se ha vendido blockchain durante años como si fuese una base de datos superior en todos los sentidos.

No lo es.

Son herramientas distintas.

De forma muy simplificada:

Base de datos tradicionalBlockchain
ControlNormalmente existe un administrador claroPuede repartirse entre diferentes participantes
Cambiar registrosEl administrador puede modificarlos según sus permisosEl diseño suele dificultar la alteración retroactiva
AcuerdoConfías en la autoridad que gestiona la base de datosSe utilizan reglas de validación y consenso
Velocidad y eficienciaSuele ser más eficienteMantener consenso y múltiples copias añade costes
PrivacidadPuede controlarse con bastante facilidadEn redes públicas, mucha información puede ser visible
Cuándo tiene sentidoCuando existe un administrador de confianzaCuando varias partes necesitan compartir un estado sin depender totalmente de una sola

Para mí, esta es una de las mejores formas de separar la tecnología útil del humo.

Si una base de datos normal resuelve perfectamente el problema, probablemente no necesitas blockchain.

Meter blockchain en un proyecto porque la palabra queda bien en una presentación no crea valor por sí solo.

Tiene más sentido cuando existe un problema real de coordinación: varias partes necesitan trabajar con un registro común, quieren poder verificar su historial y no resulta conveniente conceder el control completo a una sola de ellas.

Y tampoco todas las blockchains son iguales.

Bitcoin y Ethereum son redes públicas. Existen también blockchains privadas o con permisos, donde una empresa o un grupo limitado decide quién puede participar. Por eso tampoco es correcto afirmar que “blockchain siempre significa descentralización total”. AWS, por ejemplo, distingue expresamente entre redes públicas y privadas y señala que estas últimas pueden estar administradas por una única organización.

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Blockchain no es Bitcoin, ni una wallet, ni un exchange

Aquí es donde muchos conceptos empiezan a mezclarse.

Blockchain es la infraestructura o el sistema de registro. Una criptomoneda es un activo que puede utilizar esa infraestructura.

Bitcoin utiliza su blockchain para mantener un historial común de sus operaciones.

Ethereum también utiliza blockchain, aunque alrededor de su red se pueden hacer más cosas además de transferir su activo nativo. No voy a entrar demasiado en eso ahora porque la siguiente lección del curso está dedicada precisamente a las diferencias entre Bitcoin y Ethereum.

Y todavía tenemos más piezas.

Muchas de las altcoins que encontrarás en el mercado funcionan sobre sus propias redes o sobre otras blockchains existentes.

Las stablecoins suelen emitirse como tokens dentro de redes blockchain.

Las aplicaciones de finanzas descentralizadas o DeFi utilizan principalmente redes capaces de ejecutar smart contracts.

Y cuando interactúas con determinadas redes aparecen costes que estudiaremos con más calma en la lección sobre comisiones de red o gas fees.

No necesitas aprender todo eso ahora.

Lo importante es entender cómo encajan las piezas.

¿Dónde entran el exchange y la wallet?

Un exchange de criptomonedas es una plataforma que te permite comprar, vender o intercambiar activos.

No es “la blockchain”.

Y esto tiene una consecuencia que al principio sorprende bastante: comprar Bitcoin dentro de un exchange centralizado no implica necesariamente que en ese mismo instante se produzca una transacción individual en la blockchain de Bitcoin a tu nombre.

El exchange puede llevar internamente la contabilidad de los saldos de sus clientes. La interacción directa con la blockchain resulta especialmente visible cuando depositas o retiras criptomonedas mediante una dirección externa.

Una wallet es otra cosa. Su función está relacionada con las claves que te permiten controlar y autorizar operaciones con tus activos.

Más adelante entraremos de lleno en ello.

Cuando pases de entender la teoría a comprar tus primeras criptomonedas, el exchange que recomendamos en este curso es Bitvavo. Si te encaja, puedes crear la cuenta desde nuestro enlace de invitación y consultar la promoción de bienvenida que esté activa.

Prefiero no dejar aquí una cantidad fija porque este tipo de promociones cambia. Las propias condiciones de Bitvavo contemplan campañas temporales y la posibilidad de modificar sus requisitos, así que revisaría la ventaja exacta que aparezca al registrarte antes de depositar u operar.

Y una promoción, por buena que sea, tampoco debería ser la razón para comprar una criptomoneda que no entiendes.

Primero aprende. Después decides.

Para qué sirve blockchain y cuándo tiene sentido

Las criptomonedas son probablemente su aplicación más conocida, pero la idea se puede utilizar para más cosas.

Por ejemplo:

  • Transferir y registrar activos digitales, como ocurre con Bitcoin.
  • Emitir tokens, entre ellos muchas stablecoins.
  • Ejecutar programas mediante smart contracts, como ocurre en determinadas redes.
  • Crear aplicaciones financieras descentralizadas.
  • Mantener registros compartidos entre diferentes participantes.
  • Tokenizar determinados activos o derechos.
  • Crear sistemas donde interesa poder verificar la procedencia y el historial de cierta información.

NIST también señala que blockchain puede aplicarse fuera del ámbito de las criptomonedas, aunque precisamente por eso conviene preguntarse qué problema concreto pretende resolver antes de utilizarla.

Porque no todo necesita una blockchain.

Yo empezaría haciendo cuatro preguntas:

¿Hay varias partes que necesitan compartir el mismo registro?

¿Existe un problema real si una sola de ellas controla la base de datos?

¿Es especialmente importante poder comprobar el historial de cambios?

¿Compensa esa ventaja la complejidad y el coste adicionales?

Si las respuestas son no, no hace falta ponerse creativo.

Una buena base de datos tradicional puede ser más rápida, barata, privada y sencilla.

Blockchain me parece interesante precisamente cuando dejamos de tratarla como una solución universal y entendemos el problema concreto que intenta resolver.

Lo que quiero que recuerdes antes de seguir el curso

No necesitas memorizar algoritmos criptográficos para haber entendido esta lección.

Si mañana alguien te pregunta qué es blockchain, una respuesta bastante buena sería:

Blockchain es un registro digital compartido que se actualiza siguiendo unas reglas comunes. La información se agrupa en bloques enlazados criptográficamente, y la red utiliza un mecanismo de consenso para decidir qué historial es válido. Su diseño hace que modificar información antigua sin que se detecte resulte difícil.

Con eso ya tenemos la base.

Pero me quedaría también con una segunda idea:

blockchain no es magia, no hace que toda la información sea verdadera y tampoco convierte automáticamente un proyecto en descentralizado, seguro o útil.

Es una herramienta.

Una muy interesante, sí.

Pero una herramienta.

Y ahora que sabes qué ocurre por debajo, la siguiente pregunta sale casi sola: si Bitcoin y Ethereum utilizan blockchain, ¿por qué son tan diferentes?

Esa es exactamente la siguiente lección.

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