Bitcoin vs Ethereum: diferencias entre BTC y ETH que de verdad importan

Bitcoin y Ethereum suelen aparecer juntos porque ambos pertenecen al mundo cripto. Pero entenderlos como dos versiones de lo mismo lleva a bastante confusión.

Bitcoin intenta ser un activo monetario digital escaso y una red para transferir valor. Ethereum intenta ser una infraestructura programable sobre la que pueden funcionar aplicaciones, activos y servicios financieros.

A partir de esa diferencia nacen casi todas las demás.

Estás en la lección 5 del curso gratis de criptomonedas. Venimos de explicar qué es blockchain y cómo funciona y después de esta comparativa seguiremos con qué son las altcoins.

Y una cosa antes de entrar: aquí no voy a volver a explicarte Bitcoin y Ethereum desde cero. Para eso tienes las lecciones específicas sobre qué es Bitcoin y qué es Ethereum.

Aquí toca compararlos.
Bitcoin vs Ethereum diferencias clave entre BTC y ETH
Bitcoin vs Ethereum diferencias clave entre BTC y ETH

La diferencia entre Bitcoin y Ethereum en una frase

Yo lo resumiría así:

Bitcoin quiere hacer pocas cosas y hacerlas de una forma muy predecible. Ethereum acepta mucha más complejidad para poder hacer muchas más cosas.

Bitcoin nació como un sistema de efectivo electrónico entre pares y utiliza prueba de trabajo para mantener un registro de transacciones sin necesitar una entidad central. Esa era precisamente la propuesta del documento original de Satoshi Nakamoto.

Ethereum tomó otra dirección. Es una blockchain programable: además de transferir ETH, permite ejecutar contratos inteligentes y construir aplicaciones sobre la propia red.

No significa que uno sea tecnológicamente “mejor”.

Significa que están optimizados para objetivos diferentes.

Relacionado Bitvavo vs Bit2Me: cuál elegir en España y dónde está la diferencia de verdad

Bitcoin vs Ethereum: diferencias clave de un vistazo

DiferenciaBitcoinEthereum
Activo nativoBTCETH
Idea principalDinero y activo monetario digitalInfraestructura blockchain programable
ConsensoProof of Work, mediante mineríaProof of Stake, mediante validadores
Oferta máxima21 millones de BTCNo existe un máximo fijo de ETH
Creación de bloquesAproximadamente cada 10 minutos de mediaSlots de 12 segundos
ProgramabilidadMás limitada por diseñoContratos inteligentes como función central
Staking nativoNoSí
Uso habitualTransferencia y almacenamiento de valorGas, staking, DeFi, tokens y aplicaciones
Evolución del protocoloGeneralmente conservadoraActualizaciones más frecuentes
Consumo energético del consensoMayor por utilizar mineríaMucho menor desde el paso a Proof of Stake

El límite de Bitcoin está programado en 21 millones de BTC y su nueva emisión se reduce de forma predecible con el tiempo. La propia documentación de Bitcoin también establece un objetivo medio de unos diez minutos entre bloques.

Ethereum funciona de otra manera. No tiene un máximo fijo de ETH: existen nuevas emisiones para los validadores y, al mismo tiempo, una parte de las comisiones se quema. Dependiendo de la relación entre ambas fuerzas, la oferta puede crecer o reducirse durante determinados periodos.

Este último matiz importa bastante.

Decir simplemente “Bitcoin tiene 21 millones y Ethereum es infinito” es una explicación demasiado pobre de dos políticas monetarias bastante diferentes.

Relacionado Qué es Ethereum y para qué sirve: explicado fácil desde cero

La diferencia de fondo: Bitcoin quiere ser dinero; Ethereum, infraestructura

Aquí está la comparación que para mí hace que todo lo demás encaje.

Con Bitcoin, la pregunta principal es algo parecido a:

¿Puede existir un activo digital escaso, descentralizado y difícil de alterar que la gente quiera utilizar para almacenar y transferir valor?

Con Ethereum, la pregunta cambia:

¿Puede una blockchain convertirse en una infraestructura global sobre la que se construyan aplicaciones y se muevan activos digitales?

Por eso Bitcoin y Ethereum evolucionan de manera tan distinta.

Bitcoin tiene una política monetaria extremadamente sencilla de entender. La emisión disminuye con los halvings hasta acercarse progresivamente al límite de 21 millones. La escasez forma parte central de la propuesta.

Ethereum necesita más piezas porque pretende hacer más cosas.

ETH sirve para pagar el coste de utilizar la red, puede utilizarse para participar en su sistema de consenso y aparece como activo dentro de buena parte de su ecosistema.

Y alrededor de Ethereum puedes encontrar desde finanzas descentralizadas o DeFi hasta aplicaciones que funcionan mediante smart contracts.

Esa flexibilidad es una ventaja enorme.

También introduce más complejidad.

Y esto es algo que a veces se pierde cuando se compara simplemente el precio de BTC con el precio de ETH.

Relacionado Orden de mercado vs orden limitada: qué cambia de verdad al comprar criptomonedas

Las diferencias técnicas que realmente cambian cómo funciona cada red

Hay cinco que yo entendería bien.

Consenso. Bitcoin continúa utilizando Proof of Work. Los mineros dedican capacidad computacional y energía a producir bloques y proteger la red. Ethereum utilizó inicialmente Proof of Work, pero completó su transición a Proof of Stake con The Merge en septiembre de 2022. Desde entonces, la seguridad de la red depende de validadores que bloquean ETH como garantía.

Todavía puedes encontrar comparativas que hablan de Ethereum como si estuviera “migrando” a Proof of Stake. Esa información está desactualizada.

Si quieres entender qué implica bloquear ETH para participar en este sistema, lo explico con calma en la lección sobre qué es el staking de criptomonedas.

Política monetaria. Bitcoin tiene una oferta máxima conocida. Ethereum no. En Ethereum hay emisión y también quema de ETH, por lo que su política monetaria es dinámica. Que se queme ETH no significa que Ethereum sea siempre deflacionario; depende de cuánto ETH se emita y cuánto se destruya por las comisiones de la red.

Para mí, esta es una diferencia enorme desde el punto de vista inversor: con Bitcoin puedes conocer de antemano la trayectoria máxima de la oferta; con Ethereum necesitas entender también la actividad y las reglas económicas de la red.

Programabilidad. Bitcoin dispone de capacidad de scripting, pero es deliberadamente más limitada. Ethereum fue creado precisamente para que los desarrolladores puedan desplegar programas que se ejecutan en la blockchain.

Ahí nacen los contratos inteligentes.

Y de ahí salen muchas de las cosas que asociamos al ecosistema cripto moderno.

Velocidad. Bitcoin busca un bloque aproximadamente cada diez minutos. Ethereum divide el tiempo en slots de doce segundos.

Pero cuidado con concluir que “Ethereum es cincuenta veces más rápido”.

No funciona así.

El tiempo entre bloques, el momento en que una transacción aparece en la cadena y la finalidad de una operación son conceptos diferentes. Ethereum puede incluir nuevas operaciones mucho más rápidamente, pero la finalidad de un bloque requiere más tiempo. La documentación de Ethereum sitúa esa finalidad aproximadamente en quince minutos.

Comisiones. En ambas redes pagas por utilizar un recurso escaso: espacio en la blockchain. Pero Ethereum necesita además medir el trabajo computacional que realizan los contratos inteligentes. De ahí sale el famoso gas.

No voy a desviarme aquí porque tenemos una lección entera dedicada a cómo funcionan las gas fees en criptomonedas.

Quédate con una idea: una transferencia sencilla y una interacción compleja con una aplicación no exigen necesariamente los mismos recursos.

Relacionado Qué significa APR y APY en criptomonedas: la diferencia que importa de verdad

Como inversión, no estás comprando la misma tesis

Esta es probablemente la parte más útil si tu duda real no es tecnológica, sino si comprar BTC, ETH o ambos.

Yo no los analizaría empezando por cuál “puede subir más”.

Empezaría preguntándome qué tendría que salir bien para que cada tesis tenga sentido dentro de diez años.

En Bitcoin, gran parte de la tesis gira alrededor de que siga existiendo demanda por un activo digital con oferta limitada, resistente a cambios arbitrarios y que puede mantenerse y transferirse sin una autoridad central.

Eso no garantiza que Bitcoin vaya a subir.

Una oferta escasa no sirve de mucho si desaparece la demanda. Y su precio sigue pudiendo caer con muchísima fuerza.

En Ethereum, la tesis tiene más variables. Necesitas que Ethereum siga siendo una infraestructura relevante, que desarrolladores y usuarios quieran utilizarla, que ETH conserve un papel económico importante dentro de ese sistema y que la red continúe siendo competitiva frente a otras blockchains y nuevas tecnologías.

A cambio, también existe una utilidad que Bitcoin no busca ofrecer en su capa base: aplicaciones, contratos inteligentes, staking, activos tokenizados y mercados descentralizados.

Dicho de otra manera:

Bitcoin tiene una tesis más estrecha y relativamente sencilla de explicar. Ethereum tiene una tesis más amplia, pero también más piezas que analizar.

No considero que una cosa sea automáticamente mejor que la otra.

Sí creo que deberías exigir más comprensión cuanto mayor sea el número de piezas de las que depende tu tesis.

Para comparar criptoactivos con algo más de método te recomiendo las lecciones sobre capitalización de mercado en criptomonedas y cómo analizar una criptomoneda antes de invertir.

Relacionado Exchange vs wallet: diferencias y cuál usar para tus criptomonedas

Entonces, ¿Bitcoin o Ethereum?

Si me obligaras a elegir únicamente por claridad de la tesis, Bitcoin me parece más fácil de entender.

Sabes que existe una oferta máxima, sabes cómo se emiten nuevos BTC y sabes cuál es el objetivo principal de la red. Eso no lo convierte en una inversión segura, pero sí hace que resulte relativamente sencillo saber qué estás intentando comprar.

Ethereum me parece más interesante cuando quieres exposición a otra idea: que las blockchains puedan convertirse en infraestructura para ejecutar aplicaciones y mover activos programables.

Ahí aparecen posibilidades que Bitcoin no pretende cubrir de la misma manera.

Pero también más preguntas.

¿Qué aplicaciones terminarán teniendo uso real? ¿Qué redes competirán con Ethereum? ¿Cuánto valor captura ETH de toda esa actividad? ¿Qué papel terminarán teniendo las redes de capa 2? ¿Cómo cambiará el protocolo?

No veo esas preguntas como una razón para descartar Ethereum.

Las veo como parte de la inversión.

Y tampoco compraría ambas simplemente porque así “diversifico”. Tener BTC y ETH te da exposición a dos tesis diferentes, pero sigues teniendo una cartera muy concentrada en el mismo ecosistema y sometida a muchos de los mismos riesgos generales del mercado cripto.

Antes de invertir un euro, merece la pena pasar por la lección sobre los riesgos de invertir en criptomonedas.

Mi regla aquí sería bastante sencilla: si no puedes explicar en una frase por qué quieres tener Bitcoin o Ethereum, todavía no necesitas decidir cuál comprar. Necesitas seguir aprendiendo.

Si decides comprar Bitcoin o Ethereum

Una vez que entiendes qué estás comprando, necesitas una plataforma desde la que hacerlo.

Dentro del curso, el exchange que recomendamos para comprar criptomonedas es Bitvavo. Si encaja con lo que necesitas, puedes abrir tu cuenta en Bitvavo desde nuestro enlace.

Bitvavo explica que las ventajas asociadas a sus enlaces de referido pueden cambiar según la campaña: pueden existir condiciones de trading sin comisiones y, en determinadas promociones, un bono adicional. Yo comprobaría siempre la oferta concreta que te aparezca durante el registro antes de tomarla como válida.

Y, sobre todo, no dejaría que una promoción decidiese qué criptomoneda comprar.

La plataforma es el vehículo. La inversión es otra decisión.

Si todavía no tienes claro qué papel cumple un exchange, tienes la lección sobre qué es un exchange de criptomonedas antes de poner dinero.

Sigue con el curso

Ya tienes una idea que quiero que mantengas durante el resto del curso: “criptomoneda” es una categoría demasiado amplia para asumir que todos los proyectos intentan hacer lo mismo.

Bitcoin y Ethereum son el mejor ejemplo.

Uno pone el foco en el dinero digital y la escasez. El otro, en convertir una blockchain en una infraestructura programable. Coinciden en algunas propiedades y compiten por capital y atención, pero sus objetivos no son idénticos.

La lección anterior era qué es blockchain explicado fácil.

La siguiente es qué son las altcoins. Ahí vamos a ampliar el mapa y ver qué ocurre cuando salimos de Bitcoin y Ethereum.