Por qué suben y bajan las acciones: la explicación real desde cero

Una acción no sube porque una empresa sea “buena” ni baja automáticamente porque haya publicado una mala noticia.

El precio sube cuando los compradores están dispuestos a pagar precios cada vez más altos para conseguir las acciones disponibles, y baja cuando los vendedores aceptan venderlas a precios cada vez menores.Esa es la mecánica.Pero la pregunta interesante viene justo después: ¿qué hace que compradores y vendedores cambien el precio que están dispuestos a aceptar?Ahí entran los resultados de la empresa, las expectativas, los tipos de interés, la economía, la competencia, el riesgo, las noticias, el sentimiento del mercado y algo que al principio cuesta bastante entender: lo que todo el mundo esperaba que ocurriera.Porque en bolsa no importa únicamente si una noticia es buena o mala.Importa si es mejor o peor de lo que el mercado ya esperaba.Esta es la lección 3 del Curso de Bolsa desde Cero GRATIS. Puedes acceder al curso completo aquí: Curso de Bolsa desde Cero GRATIS.Si acabas de llegar, antes leería qué es una acción y qué estás comprando realmente. Y cuando termines esta lección, la siguiente es qué es la capitalización bursátil.
Por qué suben y bajan las acciones
Por qué suben y bajan las acciones

Para entenderlo de verdad, quédate con esto

Hay cuatro ideas que quiero que tengas claras desde el principio:

  • El precio de una acción nace del cruce entre órdenes de compra y de venta.
  • Lo que empuja esas órdenes hacia arriba o hacia abajo son, sobre todo, las expectativas sobre el futuro.
  • Una empresa puede anunciar beneficios récord y ver caer su acción si el mercado esperaba todavía más.
  • Que una acción baje no significa automáticamente que la empresa vaya peor. Y que suba tampoco significa que el negocio haya mejorado.

Si entiendes esto, empiezas a mirar la bolsa de una forma bastante diferente.

Vamos poco a poco.

Relacionado DCA con acciones: cómo invertir cada mes sin intentar adivinar el mercado

Por qué una acción sube o baja en la práctica

Piensa en la bolsa como una subasta enorme que funciona continuamente.

Hay personas e instituciones que quieren comprar acciones y otras que quieren venderlas.

Imagina una empresa ficticia cuyas acciones tienen estas ofertas:

  • alguien está dispuesto a comprar a 50 €;
  • otro inversor quiere vender a 50,10 €.

Todavía no hay acuerdo.

El comprador ofrece 50 €. El vendedor pide 50,10 €.

Ahora aparece un comprador que quiere entrar y acepta pagar los 50,10 €.

Se produce una operación a ese precio.

Supongamos que había pocas acciones disponibles a 50,10 € y los siguientes vendedores piden 50,20 €. Si siguen entrando compradores dispuestos a aceptar esos precios, las siguientes operaciones pueden ejecutarse a 50,20 €, 50,25 €, 50,30 €…

El precio está subiendo.

Puede ocurrir exactamente lo contrario.

Si muchos inversores quieren salir y están dispuestos a aceptar precios progresivamente inferiores para encontrar compradores, las operaciones empiezan a cruzarse cada vez más abajo.

El precio cae.

Bolsas y Mercados Españoles lo explica de una forma bastante sencilla: la cotización se determina mediante la interacción entre la oferta y la demanda, y el precio va variando conforme se cruzan nuevas órdenes.

No necesitamos entrar mucho más en la mecánica porque tenemos una lección específica sobre los tipos de órdenes en bolsa.

Aquí quiero que entiendas la lógica.

Entonces, ¿sube porque hay más compradores que vendedores?

Esta frase se utiliza muchísimo, pero puede llevarte a una idea equivocada.

En cada operación ejecutada hay un comprador y un vendedor.

Si compras 100 acciones, alguien te ha vendido esas 100 acciones.

Lo realmente importante no es simplemente contar personas.

Importa la urgencia, el volumen y, sobre todo, el precio al que cada lado está dispuesto a negociar.

Si los compradores empiezan a aceptar precios más altos para conseguir acciones, pueden empujar la cotización hacia arriba.

Si los vendedores aceptan precios más bajos para poder salir, pueden empujarla hacia abajo.

Y ahora viene la pregunta importante.

¿Por qué alguien que ayer solo pagaba 50 € hoy está dispuesto a pagar 55 €?

Ahí empiezan las expectativas.

Relacionado Qué es la bolsa y cómo funciona: explicación desde cero

Las acciones se mueven por lo que creemos que ocurrirá mañana

Para mí, esta es la idea más importante de toda la lección.

La bolsa mira hacia delante.

Cuando compras una acción, no estás pagando únicamente por lo que una empresa ganó el año pasado.

Estás comprando una participación en un negocio pensando en lo que podrá generar durante los próximos años.

Por eso los inversores están constantemente actualizando sus expectativas.

¿Crecerán las ventas?

¿Ganará más dinero?

¿Aparecerá un competidor peligroso?

¿Subirán sus costes?

¿Los tipos de interés seguirán altos?

¿Su nuevo producto tendrá éxito?

¿La economía entrará en recesión?

Cada vez que cambia de forma relevante la respuesta que el mercado da a alguna de estas preguntas, puede cambiar también el precio que está dispuesto a pagar por las acciones.

Y aquí aparece una de las situaciones que más confunden cuando estás empezando.

Relacionado Divisa de un ETF y riesgo de cambio: por qué comprarlo en euros no elimina el dólar

¿Cómo puede caer una acción después de publicar buenos resultados?

Pongamos un ejemplo hipotético.

Una empresa ganó el año pasado 100 millones de euros.

Este año gana 120 millones.

A primera vista parece fantástico:

el beneficio ha aumentado un 20 %.

Pero imagina que los inversores esperaban que ganase 140 millones.

El negocio ha mejorado.

El beneficio ha crecido.

La noticia parece buena.

Y aun así, la acción puede caer.

¿Por qué?

Porque antes de publicarse los resultados, el precio podía estar reflejando unas expectativas todavía más optimistas.

El mercado no está comparando simplemente:

120 millones frente a 100 millones.

También está comparando:

120 millones reales frente a 140 millones esperados.

Y sucede también al revés.

Imagina una empresa atravesando problemas.

El mercado espera que sus beneficios caigan de 100 a 50 millones.

Finalmente anuncia 70 millones.

Los beneficios han caído un 30 %.

No parece precisamente una gran noticia.

Pero la acción podría subir porque la situación ha resultado menos mala de lo que se temía.

Este mecanismo explica muchas reacciones aparentemente absurdas que vas a ver en bolsa.

“Ha presentado resultados récord y cae un 8 %.”

O:

“Los beneficios se han hundido y la acción sube un 12 %.”

Muchas veces la pregunta que falta es:

¿Qué esperaba el mercado antes de conocer el dato?

Cuando más adelante lleguemos al módulo dedicado a analizar empresas, aprenderás a leer precisamente esa información. De momento, puedes quedarte con la idea general y, si quieres ver cómo se estructura la información financiera de una compañía, tienes la lección sobre qué son los estados financieros.

Relacionado Qué es la volatilidad en una inversión y cómo interpretarla

Qué factores hacen que una acción suba o baje

La oferta y la demanda explican cómo cambia el precio.

Los siguientes factores ayudan a entender por qué cambia la oferta y la demanda.

No existe una lista capaz de explicar cada movimiento de cada acción. Hay millones de inversores tomando decisiones por motivos diferentes.

Pero estos son algunos de los motores más importantes.

Los resultados y las expectativas del negocio

Ventas, beneficios, márgenes, nuevos clientes, pérdida de clientes, previsiones para los próximos meses…

Si la percepción sobre la capacidad futura de una empresa para ganar dinero mejora, normalmente habrá inversores dispuestos a pagar más por ella.

Si empeora, puede ocurrir lo contrario.

Pero recuerda lo que acabamos de ver:

el dato aislado importa menos que el dato frente a las expectativas existentes.

Los tipos de interés

Los tipos de interés afectan a prácticamente todos los activos financieros.

No necesitas todavía aprender modelos de valoración para entender la intuición.

Si existen inversiones consideradas más conservadoras que empiezan a ofrecer una rentabilidad mayor, pagar precios muy elevados por beneficios empresariales que quizá lleguen dentro de muchos años puede resultar menos atractivo.

Además, unos tipos elevados pueden encarecer la financiación de empresas y consumidores.

Pero no conviertas esto en una regla mecánica de:

“Suben los tipos = baja la bolsa.”

El efecto depende de la empresa, de su deuda, de su crecimiento, de lo que ya esperaba el mercado y de muchísimas otras variables.

En bolsa casi siempre hay más matices de los que caben en un titular.

La economía

Inflación, crecimiento económico, empleo, consumo o acceso al crédito pueden cambiar las expectativas sobre los beneficios futuros de las empresas.

Una cadena de restaurantes puede verse afectada si las familias reducen su consumo.

Un banco puede reaccionar de forma diferente a un cambio de tipos.

Una empresa exportadora puede verse afectada por movimientos importantes en las divisas.

No todas las compañías responden igual al mismo entorno económico.

Y eso importa muchísimo.

Lo que hacen los competidores

No hace falta que ocurra algo dentro de una empresa para que sus acciones se muevan.

Imagina que un competidor presenta una tecnología muchísimo mejor.

Aunque nuestra empresa no haya publicado ninguna noticia, los inversores pueden empezar a preguntarse:

  • ¿perderá clientes?;
  • ¿tendrá que bajar precios?;
  • ¿deberá gastar más para competir?;
  • ¿seguirán siendo realistas sus previsiones de crecimiento?

Si cambian esas expectativas, puede cambiar la cotización.

También puede ocurrir lo contrario.

Unos resultados extraordinarios de una empresa pueden hacer pensar que todo un sector está funcionando mejor de lo esperado.

Las noticias específicas de la empresa

Un nuevo producto.

La salida de un directivo importante.

Una adquisición.

Un problema regulatorio.

Una demanda judicial.

Un contrato relevante.

Un cambio de estrategia.

Un accidente.

Una investigación.

Una noticia no mueve una acción por tener un titular positivo o negativo. La mueve cuando cambia lo que los inversores creen que puede ocurrir con el negocio o con el riesgo que están asumiendo.

El riesgo y la incertidumbre

Dos empresas pueden tener expectativas de beneficios parecidas y cotizar de forma muy diferente si el mercado considera que una de ellas tiene muchas más probabilidades de sufrir problemas.

Cuanto mayor sea la incertidumbre sobre el futuro, más difícil resulta saber cuánto estaría dispuesto a pagar un inversor.

Y cuando aparece información que aumenta de repente ese riesgo, algunos pueden decidir que necesitan un precio menor para seguir interesados.

El sentimiento del mercado

Aquí las cosas se vuelven más humanas.

Porque los mercados los forman personas e instituciones gestionadas, programadas o diseñadas por personas.

Existe miedo.

Existe euforia.

Existe FOMO.

Existe aversión a perder.

Existe exceso de confianza.

Y existen periodos en los que los inversores parecen dispuestos a pagar prácticamente cualquier precio por una narrativa determinada.

Después ocurre lo contrario.

Esta parte merece una lección propia más adelante porque uno de los grandes peligros al empezar es tomar decisiones precisamente cuando las emociones están más fuertes. La trabajaremos en errores y psicología al invertir en bolsa.

El precio que ya estás pagando

Este punto suele pasar desapercibido.

Una empresa puede ser extraordinaria y tener unas perspectivas fantásticas.

Pero ¿qué ocurre si todo eso ya está reflejado en el precio?

Imagina que el mercado da por hecho durante años que una empresa va a crecer muchísimo.

Puede llegar un momento en el que cumplir las expectativas no sea suficiente.

Necesita superarlas.

Y quizá superarlas por mucho.

Por eso una gran empresa no tiene por qué ser una gran inversión a cualquier precio.

Más adelante veremos dos conceptos dedicados justamente a esta cuestión: cómo interpretar el PER de una acción y qué es el valor intrínseco de una acción.

De momento basta con esta idea:

empresa, valor y precio no son exactamente lo mismo.

Relacionado Qué es el interés compuesto y por qué el tiempo cambia tanto una inversión

¿Por qué pueden caer muchas acciones a la vez?

Hasta ahora hemos hablado bastante de empresas individuales.

Pero habrás visto días en los que prácticamente todo aparece en rojo.

¿De repente todas las compañías se han convertido en peores negocios?

Normalmente no.

Lo que puede haber cambiado es alguna variable que afecta al conjunto del mercado.

Por ejemplo:

  • una sorpresa con los tipos de interés;
  • un dato de inflación;
  • miedo a una recesión;
  • una crisis financiera;
  • un conflicto geopolítico;
  • un cambio regulatorio importante;
  • un aumento general de la percepción de riesgo.

En esos momentos los inversores pueden reducir simultáneamente cuánto están dispuestos a pagar por muchas empresas.

Y algunas acciones pueden caer aunque dentro de su negocio no haya ocurrido absolutamente nada nuevo.

Esto es importante porque te ayuda a separar dos preguntas diferentes:

¿Está cayendo esta empresa por algo que le ocurre a ella?

o:

¿Está cayendo porque está cayendo prácticamente todo el mercado?

No siempre tendrás una respuesta perfecta.

Pero empezar a hacerte esa pregunta ya mejora bastante la forma en la que interpretas una caída.

¿Y por qué una acción puede subir sin ninguna noticia?

También ocurre.

Abres el gráfico y una empresa está subiendo un 4 %.

Buscas noticias.

Nada.

¿Entonces qué ha pasado?

No todos los movimientos necesitan un titular visible.

Puede haber inversores que hayan cambiado su valoración del negocio, grandes fondos ajustando posiciones, entradas o salidas de capital, movimientos sectoriales o simplemente órdenes suficientes para desplazar los precios disponibles.

Una idea que me parece especialmente útil al empezar es esta:

el mercado no tiene obligación de explicarte cada movimiento.

A veces veremos una causa evidente.

Otras veces tendremos varias posibles explicaciones.

Y muchas veces cualquier explicación que leas después del cierre será simplemente una historia razonable construida alrededor de algo que ya ha ocurrido.

Yo tendría cuidado con titulares del tipo:

“La acción X cae hoy por…”

cuando intentan atribuir con absoluta seguridad un movimiento complejo a una única causa.

Puede haber una causa dominante.

Pero el mercado rara vez es tan limpio.

El horizonte temporal cambia muchísimo lo que estás mirando

Otro error frecuente es mezclar movimientos de un día con la evolución económica de una empresa durante diez años.

No son la misma cosa.

A muy corto plazo pueden tener muchísimo peso las noticias, el posicionamiento, los flujos, la liquidez y el sentimiento.

Durante periodos más largos empieza a resultar mucho más difícil que la cotización ignore indefinidamente lo que está ocurriendo con el negocio.

Una forma sencilla de pensarlo sería esta:

HorizonteQué puede pesar especialmente
Días o semanasNoticias, sentimiento, liquidez, expectativas y cambios rápidos
Meses o añosCumplimiento de expectativas, crecimiento, beneficios, riesgos y evolución del negocio
Muy largo plazoCapacidad de generar valor económico y precio pagado por esa capacidad

Esto no significa que exista una frontera exacta.

Ni que a largo plazo una buena empresa tenga garantizada una subida.

Puedes comprar un negocio excelente pagando un precio absurdo.

Puedes equivocarte sobre su futuro.

Puede aparecer competencia.

Puede cambiar la industria.

Precisamente por eso tendremos módulos enteros dedicados a aprender a analizar y valorar empresas.

Pero sí te ayuda a entender algo:

una caída del 3 % esta tarde y un deterioro estructural del negocio son cosas completamente diferentes.

También es una buena razón para tener claro si estás intentando invertir o simplemente aprovechar movimientos del precio. Si todavía mezclas ambos enfoques, dedica unos minutos a invertir en bolsa vs hacer trading y después a análisis fundamental vs análisis técnico.

Si prefieres empezar mediante ETFs

No necesitas empezar tu camino en bolsa eligiendo empresas individuales.

Si prefieres construir exposición al mercado mediante ETFs, Freedom24 es la plataforma que recomiendo para este tipo de inversión.

Puedes ver Freedom24 y consultar la promoción vigente asociada a mi enlace.

Las promociones van cambiando, así que yo comprobaría las condiciones actuales antes de abrir la cuenta. Y una cosa más: no elegiría nunca un broker únicamente por el regalo de bienvenida. El incentivo es un extra; lo importante sigue siendo que la plataforma encaje con tu forma de invertir.

Precio y valor no son lo mismo

Quiero insistir un poco en esto porque te va a acompañar durante todo el curso.

El precio es lo que el mercado está dispuesto a pagar ahora.

Eso podemos observarlo.

El valor que debería tener una empresa es otra cuestión bastante más complicada.

Dos inversores inteligentes pueden estudiar la misma compañía, utilizar hipótesis distintas sobre su crecimiento futuro y llegar a valoraciones diferentes.

Por eso el mercado existe.

Si todos pensásemos exactamente lo mismo y quisiéramos comprar o vender al mismo precio, habría bastante menos que negociar.

Esta separación entre precio y valor permite situaciones como:

  • una buena empresa cuya acción cae;
  • una mala empresa cuya acción sube durante un tiempo;
  • un negocio que mejora mientras su valoración se comprime;
  • una empresa que cumple todos sus objetivos pero cae porque se esperaba todavía más;
  • otra que sigue teniendo problemas pero sube porque el escenario temido era peor.

Para mí, empezar a entender esto es el momento en el que dejas de ver una acción como una línea verde o roja dentro de una aplicación.

Empiezas a verla como un precio negociado alrededor de unas expectativas sobre un negocio.

Y ahí es donde invertir empieza a resultar mucho más interesante.

Entonces, ¿se puede saber cuándo va a subir o bajar una acción?

No de forma fiable simplemente mirando una lista de factores.

Si fuese posible saber con certeza que mañana una empresa va a subir un 10 %, los inversores intentarían comprarla hoy.

Y esa propia demanda modificaría el precio.

Además, el mercado se mueve continuamente con información nueva y con cambios en las expectativas que no puedes conocer de antemano.

Esto no significa que analizar empresas sea inútil.

Significa otra cosa.

Analizar una empresa y predecir el siguiente movimiento de su cotización son problemas diferentes.

Puedes estudiar un negocio y pensar que el mercado está siendo demasiado pesimista.

Puedes creer que una valoración resulta exigente.

Puedes estimar escenarios.

Puedes decidir qué riesgos estás dispuesto a asumir.

Lo que no tienes es una bola de cristal.

Y quien te venda una, yo empezaría a sospechar.

Qué haría yo cuando una acción se mueve mucho

Si estás empezando, evitaría una reacción bastante natural:

“Ha caído mucho, tengo que vender.”

o:

“Está subiendo muchísimo, tengo que comprar antes de que se me escape.”

Primero intentaría responder cinco preguntas.

1. ¿Qué ha cambiado?

¿Existe nueva información o simplemente se está moviendo el mercado?

2. ¿Ha cambiado el negocio o solo su precio?

No son lo mismo.

3. ¿El resultado ha sido malo o simplemente peor de lo esperado?

Este matiz cambia completamente la lectura.

4. ¿Estoy mirando un movimiento de un día con una estrategia pensada para años?

Cuidado con mezclar horizontes.

5. ¿Ha cambiado realmente la razón por la que tendría esta inversión?

Una caída puede ser una señal de que estabas equivocado.

También puede no cambiar absolutamente nada importante.

El precio por sí solo no responde la pregunta.

Y esa forma de pensar, mucho más que intentar adivinar la vela de mañana, es lo que quiero que vayas construyendo durante este curso.

La idea que quiero que te lleves de esta lección

Si mañana ves una acción subir un 8 % o desplomarse un 12 %, recuerda esto:

el precio se mueve porque compradores y vendedores cambian las condiciones a las que están dispuestos a negociar.

¿Y por qué cambian esas condiciones?

Porque cambian sus expectativas.

Sobre los beneficios.

Sobre el crecimiento.

Sobre los tipos de interés.

Sobre la economía.

Sobre la competencia.

Sobre el riesgo.

Sobre lo que puede ocurrir mañana.

Y, sobre todo, sobre si la realidad está siendo mejor o peor de lo que ya estaba reflejado en el precio.

Por eso una buena noticia no garantiza una subida y una mala noticia no garantiza una caída.

Esa es probablemente la idea más importante de esta lección.

En la clase anterior vimos qué es una acción.

Ahora ya sabes por qué cambia continuamente su precio.

Y en la siguiente vamos a resolver otra confusión muy habitual: una acción que cuesta 500 € no tiene por qué pertenecer a una empresa más cara que otra cuya acción cuesta 20 €.

Seguimos con: qué es la capitalización bursátil y por qué el precio de una acción puede engañarte.

Si quieres volver al principio o consultar el resto de módulos, tienes aquí el Curso de Bolsa desde Cero GRATIS completo.

¿Quieres empezar invirtiendo mediante ETFs?

Si tu idea no es seleccionar empresas una a una y prefieres utilizar ETFs, puedes abrir tu cuenta en Freedom24 desde aquí y revisar la promoción que esté disponible en ese momento.

De nuevo: revisa condiciones, costes y qué estás comprando antes de invertir. Una promoción puede estar bien; entender dónde pones tu dinero importa bastante más.