ETF vs acciones: qué cambia de verdad cuando eliges una u otra

Si compras una acción, estás apostando por una empresa concreta. Si compras un ETF de renta variable diversificado, estás repartiendo esa inversión entre muchas empresas con una sola operación.

Esa es la diferencia más evidente. Pero no es la más interesante.

Para mí, la decisión entre ETF vs acciones tiene más que ver con cuánto quieres depender de tus propias decisiones: elegir empresas, decidir cuánto pesa cada una, analizarlas y aceptar que acertar —o equivocarte— con una sola compañía puede cambiar mucho el resultado de tu cartera.

Esta es la lección 5 de mi curso de ETFs gratis. En la lección anterior vimos ETF vs fondo indexado. Ahora vamos a comparar dos formas bastante diferentes de exponerte a la bolsa.

ETF vs acciones
ETF vs acciones

Para ir al grano: ETF o acciones, ¿qué elegir?

Si quieres una respuesta corta, yo lo separaría así:

  • Un ETF amplio tiene más sentido si buscas diversificación, no quieres analizar empresas una por una y prefieres que una sola compañía tenga poco poder sobre el resultado de tu cartera.
  • Las acciones individuales tienen más sentido si quieres elegir exactamente qué empresas poseer, cuánto invertir en cada una y estás dispuesto a dedicar tiempo al análisis y asumir más riesgo específico.
  • No tienes por qué elegir un único camino. Puedes utilizar ETFs como núcleo de una cartera y acciones concretas para determinadas ideas. La cuestión es saber por qué haces cada cosa.

Y hay un matiz que quiero dejar claro desde el principio: cuando hable de ETFs en esta comparación, me referiré principalmente a ETFs de renta variable suficientemente diversificados.

Porque comprar un ETF muy concentrado en un sector, un país o unas pocas compañías cambia bastante la comparación. Un ETF no se vuelve diversificado por arte de magia simplemente por llevar las siglas ETF. Investor.gov también advierte de que algunos ETFs están mucho menos diversificados que otros.

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La diferencia entre una acción y un ETF está en lo que realmente posees

Una acción representa una parte proporcional del capital de una empresa. Cuando compras acciones de una compañía, eres accionista de esa sociedad en proporción a tu participación.

Con un ETF ocurre algo distinto.

Tú compras participaciones del fondo cotizado. Es ese fondo el que mantiene la cartera de acciones, bonos u otros activos según su política de inversión.

Esto parece un detalle jurídico sin demasiada importancia, pero ayuda a entender la diferencia.

Imagina estas dos compras:

Opción A: inviertes 10.000 € en una única empresa.

Opción B: inviertes 10.000 € en un ETF que contiene cientos de empresas.

En ambos casos puedes comprar y vender el instrumento en bolsa. De hecho, una de las características de los ETF es precisamente que sus participaciones se negocian durante la sesión de una forma parecida a las acciones.

Lo que hay debajo, sin embargo, no se parece demasiado.

Acciones individualesETF diversificado
Qué comprasParticipación en una empresaParticipación en un fondo con una cartera de activos
SelecciónTú eliges cada compañíaLa determina el índice o la estrategia del ETF
Diversificación inicialDepende de cuántas acciones compresPuede ser muy alta con una sola compra
Riesgo de una empresa concretaPuede ser muy importanteNormalmente queda diluido
Control sobre posicionesMuy altoMenor
Trabajo de análisisEmpresa por empresaPrincipalmente ETF, índice y estrategia
Costes propios del fondoNoSí

Si todavía no tienes del todo clara la estructura, volvería un momento a qué es un ETF y cómo funciona. Esta comparación se entiende mucho mejor cuando separas el vehículo de los activos que contiene.

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Diversificación: aquí es donde cambia de verdad el riesgo

Esta es probablemente la diferencia más importante.

Comprar una empresa significa exponerte directamente a lo que ocurra con esa empresa.

Puede presentar resultados extraordinarios, lanzar un producto que funcione espectacularmente bien o convertirse en líder de su mercado.

Pero también puede perder clientes, endeudarse demasiado, sufrir un fraude, enfrentarse a nueva competencia o simplemente haber sido una magnífica empresa comprada a un precio absurdo.

Todo eso es riesgo específico de la compañía.

Un ETF suficientemente amplio reparte ese riesgo entre muchas posiciones. La CNMV explica precisamente la diversificación como la distribución de la inversión entre distintos activos para reducir el riesgo agregado, aunque eso no elimina el riesgo de sufrir pérdidas.

Vamos con un ejemplo muy simplificado porque aquí los números lo dejan cristalino.

Supón que tienes 10.000 €.

Caso 1: una sola acción

Inviertes los 10.000 € en la empresa A.

La acción cae un 50 %.

Tu inversión pasa a valer:

10.000 € × 50 % = 5.000 €

Has perdido 5.000 €.

Caso 2: un ETF con 100 empresas

Imagina ahora, únicamente como ejemplo, un ETF en el que las 100 empresas pesasen exactamente un 1 % cada una.

Tus 10.000 € estarían repartidos así:

100 € por empresa.

Si una de ellas cae un 50 % y absolutamente todas las demás permanecen igual, la pérdida provocada por esa compañía sería de 50 €.

Tu cartera pasaría de 10.000 € a 9.950 €.

Una caída brutal en una empresa concreta habría provocado una pérdida del 0,5 % en el conjunto de la cartera, no del 50 %.

En un ETF real las empresas normalmente no pesan exactamente lo mismo, así que el impacto dependerá de la ponderación de cada posición. Pero la idea importante es esa.

Diversificar reduce tu dependencia de acertar con una empresa concreta.

Ahora bien, no confundas esto con eliminar el riesgo.

Si cae todo el mercado, también puede caer con fuerza un ETF que invierta en ese mercado. La diversificación ayuda con los riesgos específicos, pero no puede borrar el riesgo general de mercado. La propia CNMV distingue este riesgo sistemático como aquel que afecta al conjunto del mercado y no puede eliminarse simplemente diversificando entre compañías.

Más adelante entraremos bastante más en este problema cuando veamos cómo diversificar con ETFs sin acabar comprando lo mismo varias veces.

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Elegir acciones te da más control, pero ese control tiene un precio

Esta parte me parece bastante más importante de lo que suele parecer.

Con acciones individuales decides tú.

Puedes comprar cinco empresas, quince o cincuenta. Puedes dar un 10 % de peso a una y un 2 % a otra. Puedes evitar completamente una compañía que no te convenza aunque represente una parte importante de un índice.

Un ETF no te da ese nivel de control.

Si una empresa pertenece al índice que replica tu ETF, tendrás exposición a ella de acuerdo con las reglas de ese índice aunque personalmente no la hubieras comprado.

A cambio, seleccionar acciones implica hacer bastante más trabajo si quieres hacerlo con criterio.

No basta con pensar:

“Esta empresa me gusta”.

Tendrías que intentar entender, como mínimo, qué vende, cómo gana dinero, qué ventajas competitivas tiene, cuánto crece, qué márgenes genera, cuánta deuda soporta, qué riesgos existen y, especialmente, qué precio estás pagando por todo eso.

Porque una buena empresa no tiene por qué ser una buena inversión a cualquier precio.

Después viene otra parte que a menudo se olvida: mantener actualizada la tesis.

Resultados trimestrales, cambios en el negocio, adquisiciones, deuda, competencia, regulación, valoración…

No necesitas mirar la cotización cada diez minutos. Pero si has decidido que eres tú quien selecciona las empresas, también estás aceptando el trabajo que supone vigilar si las razones por las que las compraste continúan siendo válidas.

Con un ETF indexado trasladamos gran parte de esa selección a las reglas de un índice bursátil.

Eso tampoco significa comprar cualquier ETF y olvidarte.

Tienes que saber qué índice replica, qué empresas contiene, cómo están ponderadas y qué exposición estás adquiriendo. En la lección 14 te enseño precisamente cómo analizar un ETF y leer su ficha.

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¿Con acciones puedes ganar más que con un ETF?

Sí.

Y también puedes ganar bastante menos.

Esta es exactamente la parte que hace atractiva la selección de acciones.

Imagina que una empresa representa un 2 % de tu ETF y durante los siguientes años multiplica varias veces su valor. Te beneficiarás de esa subida, pero únicamente en función del peso que tenga dentro del fondo.

Si hubieras invertido todo tu dinero directamente en esa empresa, el impacto habría sido muchísimo mayor.

Parece fantástico.

El problema es que funciona exactamente igual en la dirección contraria.

Una posición concentrada amplifica las consecuencias de acertar y también las de equivocarte.

Por eso no diría que las acciones son “más rentables” que los ETFs. Esa frase no tiene mucho sentido sin saber qué acciones, qué ETF, qué precios pagaste y durante qué periodo.

Lo que sí cambia es la estrategia.

Cuando seleccionas acciones individuales estás tomando decisiones activas. Estás diciendo, de una forma u otra:

“Creo que merece la pena tener esta empresa y darle este peso en mi cartera.”

Si además pretendes superar a un índice, tu selección tendrá que hacerlo mejor que ese índice después de costes y errores.

Con un ETF indexado la filosofía es distinta. No intentas encontrar las pocas compañías que van a ganar. Intentas capturar de forma bastante fiel el comportamiento de una cesta o mercado determinado.

Y personalmente creo que esta pregunta ayuda mucho:

¿Quiero dedicar mi esfuerzo a encontrar ganadores o quiero reducir mi dependencia de tener que encontrarlos?

No existe una respuesta universal.

Pero sí son dos formas de invertir bastante diferentes.

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¿Qué sale más barato: comprar ETFs o acciones?

Aquí tampoco compraría la respuesta automática de “los ETFs son más baratos”.

Depende.

Cuando compras directamente una acción no existe una gestora de un ETF cobrando gastos internos del fondo. Puedes tener costes del broker, spreads, cambio de divisa u otros gastos, pero no existe un TER del ETF porque sencillamente no hay ETF.

Un fondo cotizado sí tiene gastos propios.

Ahora dale la vuelta.

Si para conseguir una determinada diversificación necesitas comprar y mantener 20, 30 o 50 acciones, podrías realizar muchas más operaciones que comprando una única participación de un ETF amplio. El resultado dependerá muchísimo de las tarifas de tu broker, del tamaño de tus operaciones y de cómo construyas la cartera.

Por eso separaría dos costes:

Coste monetario: comisiones, spread, gastos del fondo, cambio de divisa…

Coste de tiempo: investigar, comprar, controlar y rebalancear decenas de empresas.

El segundo no aparece en ningún extracto del broker, pero existe.

No voy a meter aquí diez párrafos sobre comisiones porque sería duplicar otra clase. En la lección 10 tienes la explicación completa del TER de un ETF y lo que realmente estás pagando.

Entonces, ¿es mejor invertir en ETF o en acciones?

Para alguien que está empezando, quiere exposición amplia a bolsa y no tiene especial interés en analizar compañías durante horas, yo veo bastante más lógico empezar estudiando ETFs diversificados que intentar construir una cartera seleccionando acciones casi al azar.

No porque los ETFs sean mágicos.

Porque reducen el número de decisiones en las que tienes que acertar.

Si, en cambio, disfrutas analizando negocios, quieres tener control sobre qué empresas forman tu cartera y entiendes que una selección concentrada puede separarte bastante del comportamiento del mercado —para bien y para mal—, las acciones individuales tienen todo el sentido como objeto de estudio.

Yo utilizaría esta pequeña guía:

Tu situaciónLo que estudiaría primero
Quieres una cartera sencillaETF diversificado
No quieres analizar compañías una a unaETF
Quieres exposición a un mercado completoETF
Te interesa analizar empresas profundamenteAcciones
Quieres decidir cada posición y su pesoAcciones
Aceptas alejarte mucho de un índiceAcciones
Te atraen ambas cosasUna combinación puede tener sentido

Y no descartes esa última posibilidad.

ETF y acciones no son enemigos.

Puedes utilizar un ETF para obtener una exposición amplia y, si tienes una tesis concreta sobre determinadas compañías, mantener algunas acciones individuales por separado.

Lo que no haría es añadir acciones porque “así diversifico más” sin comprobar qué tienes ya dentro del ETF. Podrías estar aumentando precisamente las empresas en las que ya estás más expuesto.

Antes de comprar nada, la siguiente pregunta debería ser qué exposición quieres realmente. Esa es la base de la lección sobre cómo elegir un ETF paso a paso.

La idea con la que quiero que te quedes

Comparar ETF vs acciones no consiste en decidir cuál es mejor en abstracto.

Con una acción eliges una empresa y asumes directamente las consecuencias de esa elección.

Con un ETF diversificado aceptas tener menos control sobre cada compañía a cambio de repartir mucho más el riesgo específico y simplificar enormemente la selección.

Para mí, ahí está la decisión real.

¿Quieres dedicar tiempo a decidir qué empresas deberían ganar o prefieres comprar una cesta suficientemente amplia y no necesitar acertar cuál será la ganadora?

Las dos estrategias pueden tener sentido. Lo que cambia es el trabajo que haces, el control que conservas y los riesgos que estás aceptando.

Y ahora sí toca seguir avanzando en el curso.

La lección anterior es ETF vs fondo indexado: cuáles son las diferencias.

La siguiente lección es ventajas y desventajas de los ETFs. Ahí sí vamos a poner los ETFs bajo la lupa y ver tanto lo bueno como lo que muchas explicaciones para principiantes suelen pasar bastante rápido.

Cuando ya tengas claro el producto que quieres, también tienes la lección sobre cómo comprar ETFs paso a paso.

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