Bola de nieve vs avalancha: qué deuda pagar primero

Si tienes varias deudas, pagar más ayuda. Pero el orden en el que utilizas ese dinero extra también importa.

La comparación entre bola de nieve y avalancha parte precisamente de ahí. La bola de nieve prioriza la deuda con menor saldo para conseguir victorias rápidas; la avalancha ataca primero la deuda que más intereses te está costando.Mi respuesta corta es bastante sencilla: si solo miro las matemáticas, prefiero la avalancha. Si sé que el verdadero problema va a ser mantener el plan durante meses o años, la bola de nieve puede tener más sentido de lo que parece.Y no es una diferencia menor. Una estrategia intenta optimizar dinero; la otra intenta optimizar comportamiento.Esta es la lección 15 del Curso de Finanzas Personales desde Cero, dentro del módulo dedicado a entender y controlar la deuda. En la lección anterior vimos cómo calcular tu capacidad de endeudamiento. Aquí damos el siguiente paso: si ya tienes varias deudas, ¿cuál deberías atacar primero?
Bola de nieve vs avalancha ¿qué deuda pagar primero
Bola de nieve vs avalancha ¿qué deuda pagar primero

Para ir al grano

Bola de nieveAvalancha
¿Qué pagas primero?La deuda con menor saldoLa deuda con mayor coste/interés
Qué priorizaMotivación y progreso visibleAhorro de intereses
Principal ventajaCierras deudas antesPagas menos intereses
Principal pegaPuede salir más caraPuedes tardar más en notar una victoria
Tiene más sentido si…Te cuesta mantener planes largosEres constante y quieres optimizar los números

Los dos métodos pueden funcionar. De hecho, tienen mucho más en común de lo que parece.

En ambos mantienes al día los pagos obligatorios del resto de deudas y concentras todo el dinero extra en una sola. Cuando esa deuda desaparece, el dinero que utilizabas para pagarla pasa a la siguiente.

Esa segunda parte es la que genera el efecto acumulativo.

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Cómo funcionan realmente la bola de nieve y la avalancha

Imagina que puedes destinar 500 € al mes a tus deudas entre cuotas y amortización adicional.

No se trata de repartir esos 500 € aleatoriamente entre cinco préstamos.

La lógica consiste en mantener las obligaciones de cada deuda y elegir un objetivo prioritario. Todo el margen adicional va hacia él. Cuando terminas de pagarlo, no recuperas ese dinero para gastarlo: lo sumas al pago de la siguiente deuda.

Por eso los pagos van creciendo.

Si ahora mismo no tienes ningún margen para hacer pagos adicionales, el problema anterior al método no es elegir entre bola de nieve o avalancha. Primero necesitas saber qué está ocurriendo en tu flujo de caja personal y revisar tu presupuesto personal.

Sin excedente, no hay mucho que ordenar.

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Método bola de nieve: empezar por la deuda más pequeña

El método bola de nieve ordena tus deudas según el saldo pendiente, desde la más pequeña hasta la más grande.

El tipo de interés pasa a un segundo plano.

Supongamos que debes 800 €, 2.500 €, 5.000 € y 12.000 €. Con una bola de nieve empezarías atacando los 800 €, aunque la deuda de 12.000 € tuviera un tipo de interés superior.

¿Por qué harías algo que, sobre el papel, puede ser menos eficiente?

Porque terminar cosas motiva.

Eliminar completamente una deuda te da una señal de progreso mucho más visible que ver cómo una deuda grande ha bajado de 12.000 € a 10.700 €. Además, desaparece una cuota de tu lista y el siguiente objetivo recibe más dinero.

El propio Consumer Financial Protection Bureau de Estados Unidos presenta esta estrategia como una de las dos formas básicas de priorizar deudas: puede hacer que veas progreso rápidamente, aunque también puede hacer que acabes pagando más si mantienes durante más tiempo las deudas con tipos altos.

Y aquí la psicología no es una excusa inventada para justificar una estrategia peor.

Varios trabajos académicos han encontrado que los objetivos pequeños y visibles pueden influir en la persistencia. Una investigación sobre gestión de deuda encontró que cerrar cuentas estaba asociado con una mayor probabilidad de eliminar finalmente la deuda, mientras otros experimentos han observado efectos motivacionales al dividir una tarea grande en objetivos pequeños. Eso no demuestra que la bola de nieve sea siempre mejor, pero sí que la motivación tiene valor económico cuando evita que abandones el plan.

Para mí, esa es la mejor forma de entenderla.

La bola de nieve no intenta ganar una competición de Excel. Intenta conseguir que sigas pagando.

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Método avalancha: atacar primero la deuda más cara

La avalancha cambia una sola cosa: el criterio utilizado para decidir qué deuda recibe el dinero extra.

En lugar de mirar cuánto queda pendiente, miras cuánto te cuesta mantener esa deuda. Normalmente eso significa empezar por la que tiene el tipo de interés más alto.

Si debes 2.000 € al 20 %, 5.000 € al 9 % y 1.000 € al 4 %, el objetivo principal sería la deuda al 20 %, aunque no sea la más pequeña.

La lógica económica es difícil de discutir.

Cada euro que amortizas en una deuda muy cara deja de generar intereses a ese tipo. Cuanto mayor sea el coste de esa deuda, mayor es normalmente el ahorro producido por dirigir allí el siguiente euro disponible.

El CFPB también recoge esta ventaja: pagar primero las deudas con los intereses y costes más altos permite ahorrar dinero en conjunto.

Aquí haría un matiz.

No ordenaría tus deudas mirando ciegamente una cifra sin entender qué representa. Si todavía mezclas TIN, TAE, comisiones y coste efectivo del préstamo, vuelve un momento a la lección sobre TIN vs TAE.

Para comparar productos nuevos, la TAE aporta muchísima información. Pero cuando ya tienes la deuda, la pregunta práctica es qué coste futuro puedes evitar realmente amortizándola antes, teniendo también en cuenta las condiciones de amortización anticipada que tenga el contrato.

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Pongamos números: ¿cuánto puedes perder por elegir bola de nieve?

Aquí es donde la comparación se vuelve interesante.

Supongamos que tienes estas tres deudas:

DeudaSaldo pendienteTIN fijoPago mínimo
A1.000 €5 %20 €/mes
B4.000 €20 %100 €/mes
C7.000 €9 %100 €/mes

Además de esos 220 € de pagos mínimos, tienes 300 € adicionales cada mes para reducir deuda.

Por tanto, mantienes un esfuerzo total de 520 € mensuales.

Para simplificar el ejemplo he supuesto tipos fijos, intereses calculados mensualmente, ausencia de comisiones y ninguna deuda nueva. Es una simulación educativa, no el cuadro de amortización de un préstamo concreto.

Con esas condiciones, el resultado aproximado sería este:

Bola de nieveAvalancha
Primer objetivoDeuda A: 1.000 € al 5 %Deuda B: 4.000 € al 20 %
Primera deuda objetivo liquidadaMes 4Mes 12
Tiempo aproximado hasta terminar27 meses26 meses
Intereses aproximados1.590,19 €1.416,73 €
Diferencia+173,46 €—

Las matemáticas favorecen a la avalancha.

Con exactamente el mismo esfuerzo mensual, en este ejemplo acabarías aproximadamente un mes antes y pagarías unos 173 € menos de intereses.

Pero mira la otra columna.

La persona que utiliza la bola de nieve puede eliminar su primera deuda en cuatro meses. Con la avalancha tendría que esperar alrededor de doce meses para ver desaparecer su primer objetivo prioritario.

Y esa diferencia psicológica puede importar mucho más de lo que parece cuando llevas meses mirando los mismos tres números en la aplicación del banco.

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Yo calcularía el “precio de la motivación”

Esta es la comparación que me parece más útil y que muchas veces se pierde cuando se discute sobre estos métodos.

En lugar de preguntarte simplemente si eres “de bola de nieve” o “de avalancha”, calcula cuánto te cuesta elegir la estrategia que más te motiva.

En nuestro ejemplo, ese precio es de aproximadamente 173 €.

Si sabes que liquidar una primera deuda en cuatro meses te va a ayudar muchísimo a mantener durante dos años el plan, esos 173 € pueden ser perfectamente defendibles.

Ahora imagina otro escenario en el que mantener durante años una tarjeta al 24 % hace que la diferencia entre ambas estrategias sea de 3.000 €.

Ahí cambia bastante mi opinión.

La motivación importa. Pero tampoco regalaría miles de euros en intereses únicamente por seguir una regla de forma dogmática.

Entonces, ¿cuál elegiría yo?

Yo utilizaría la avalancha como opción por defecto.

No porque la bola de nieve sea mala, sino porque, si vas a cumplir exactamente el mismo plan con cualquiera de las dos, tiene poco sentido elegir voluntariamente la que te hace pagar más intereses.

Pero el comportamiento forma parte de las finanzas personales.

Tu situaciónLo que priorizaría
Hay una deuda con un interés muchísimo mayor que las demásAvalancha
Los tipos son bastante parecidosLa diferencia económica pesa menos
Tienes una deuda muy pequeña que puedes eliminar enseguidaBola de nieve o enfoque híbrido
Ya has abandonado varios planes de pagoDaría más peso a la bola de nieve
Te motivan los números y sabes que mantendrás el planAvalancha
No puedes cubrir los pagos mínimosNinguno de los dos es todavía el problema principal

Este último caso importa.

Bola de nieve y avalancha son estrategias para priorizar pagos adicionales. Si estás dejando cuotas sin pagar, acumulando atrasos o utilizando una tarjeta para poder cubrir gastos esenciales, el problema es más profundo que decidir qué saldo va primero.

Y también conviene recordar que no todas las deudas son iguales. La finalidad, el coste, el plazo y el riesgo importan bastante más que ponerles una etiqueta rápida, algo que vimos en la lección de deuda buena vs deuda mala.

No tienes por qué ser purista: también puedes combinar ambos métodos

Aquí no veo ninguna necesidad de convertir esto en una religión financiera.

Imagina que tienes una deuda de 250 € que puedes eliminar este mismo mes y otra de 8.000 € con un tipo de interés bastante alto.

Puede tener sentido quitarte esos 250 € de encima, disfrutar de esa primera victoria y pasar inmediatamente después a una estrategia de avalancha.

No es matemáticamente perfecto.

Pero tampoco estamos intentando ganar un premio por construir la hoja de cálculo más elegante. Estamos intentando diseñar un sistema que tú puedas mantener y cuyo coste sea razonable.

Yo compararía las dos rutas con tus números antes de decidir.

Si conseguir una victoria temprana te cuesta 40 € adicionales, la conversación es una. Si te cuesta 2.000 €, es otra completamente distinta.

Hay cinco condiciones que importan más que el nombre del método

CondiciónPor qué importa
Mantener al día los pagos obligatoriosDejar de pagar otra deuda para acelerar la elegida puede generar costes y problemas mayores
No seguir creando deuda nuevaEs difícil vaciar una bañera mientras el grifo sigue abierto
Mantener algo de liquidez para imprevistosUn gasto inesperado puede obligarte a volver a endeudarte
Mantener constante el dinero destinado a deudaCada deuda liquidada debería acelerar la siguiente, no aumentar tu gasto
Revisar las condiciones de amortizaciónAlgunos préstamos pueden tener costes o condiciones específicas por amortizar antes

La tercera merece atención.

Vaciar tu cuenta hasta dejarla a cero para amortizar deuda puede parecer muy eficiente hasta que aparece una avería de 700 € y tienes que financiarla otra vez. Por eso el fondo de emergencia forma parte del sistema financiero, incluso cuando quieres reducir deuda.

No estoy diciendo que necesites acumular un colchón gigantesco mientras pagas una deuda carísima. Estoy diciendo que tener cero margen de seguridad puede convertir cualquier imprevisto en deuda nueva.

Pagar deuda o ahorrar e invertir: no mezcles objetivos

Hay otro error que veo bastante: intentar hacer cinco cosas a la vez.

Amortizas un poco de deuda, ahorras otro poco, inviertes otro poco y mantienes una tarjeta al 20 % porque “también hay que invertir”.

Yo no lo plantearía así.

Eliminar una deuda cara te proporciona un ahorro futuro bastante predecible: los intereses que dejas de pagar. La rentabilidad de una inversión, en cambio, no está garantizada.

Eso no significa que tengas que abandonar todo el ahorro. Tu tasa de ahorro y tu colchón siguen teniendo sentido. Pero distinguiría claramente el dinero que protege tu situación del dinero que estás intentando hacer crecer.

Cuando las deudas caras estén controladas y tu base financiera esté en orden, una herramienta como Trade Republic puede servirte para automatizar la parte del dinero que ya hayas decidido destinar a inversión. Su plataforma permite configurar planes periódicos y modificarlos o cancelarlos, lo que encaja bien con la idea de sacar decisiones repetitivas de tu cabeza.

Pero yo no utilizaría esa automatización para esconder un problema anterior.

Si estás pagando un interés muy alto por una deuda, primero haría los números.

El error más peligroso: dejar que la cuota liberada desaparezca

Supongamos que terminas de pagar un préstamo al que destinabas 180 € cada mes.

De repente tienes 180 € más de margen.

Y aquí pueden ocurrir dos cosas.

La primera es que tu nivel de vida absorba silenciosamente esos 180 €. Alguna cena más, una suscripción, compras algo mayores y, tres meses después, ni recuerdas dónde se fue ese dinero.

La segunda es la que hace funcionar estos métodos: los 180 € pasan automáticamente a la siguiente deuda.

Eso es la bola de nieve de verdad. Y también es la avalancha de verdad.

No consiste únicamente en decidir qué deuda aparece primera en una tabla. Consiste en que cada obligación que desaparece aumenta la cantidad que puedes dirigir a la siguiente.

Cuando hayas terminado con la deuda prioritaria y ese dinero pueda pasar a ahorro, puedes aplicar exactamente el mismo principio con el ahorro automático. Incluso podrías dirigir una parte de esa nueva capacidad de ahorro de forma periódica a Trade Republic cuando invertir ya encaje dentro de tu situación financiera.

La idea es que el dinero liberado siempre reciba un nuevo trabajo antes de que encuentre uno por su cuenta.

Bola de nieve vs avalancha: con qué me quedaría

Si puedes cumplir cualquiera de los dos métodos con la misma disciplina, me quedaría con la avalancha. Atacar primero la deuda más cara es la opción que mejor protege tus euros.

Pero no ignoraría la parte psicológica.

Si llevas años arrastrando cinco deudas y eliminar una pequeña dentro de dos meses puede ser la diferencia entre sentir que avanzas o abandonar otra vez, la bola de nieve tiene una lógica real detrás.

Lo que no haría es elegir a ciegas.

Pon tus deudas en una tabla, mantén constante el dinero que vas a dedicar cada mes y calcula ambos escenarios. Después mira cuánto te cuesta comprar esas victorias tempranas.

A veces serán unas decenas de euros.

Otras veces serán miles.

Y ahí es donde ya puedes decidir con criterio.

Esta lección forma parte del Curso de Finanzas Personales desde Cero. Si has llegado directamente hasta aquí, la lección anterior es cómo calcular tu capacidad de endeudamiento. En la siguiente vamos a ver una distinción que parece básica, pero que cambia bastante la forma en la que puedes acabar generando deuda: tarjeta de crédito vs débito.