Para ir al grano: no conviertas el 40 % en un objetivo
La forma más sencilla de medir tu nivel de endeudamiento es esta:
Ratio de endeudamiento = cuotas mensuales de deuda / ingresos netos mensuales × 100
Si ingresas 2.500 € netos al mes y pagas 500 € entre préstamos e hipoteca:
500 / 2.500 × 100 = 20 %
El Banco de España señala que el endeudamiento total no debería superar el 40 % de los ingresos netos mensuales, incluyendo todas las deudas que ya tengas.
Pero cuidado con cómo interpretas ese número.
Que el 40 % sea una referencia máxima no significa que endeudarte hasta el 40 % sea una buena idea.
Para mí, esa es la parte más importante de esta lección.
Tu capacidad de endeudamiento real depende también de tus gastos, estabilidad laboral, ahorro, cargas familiares y margen para afrontar problemas.
Puedes estar al 30 % y vivir ahogado.
Y puedes tener un porcentaje bastante menor y dormir mucho más tranquilo.
Qué es exactamente la capacidad de endeudamiento
La capacidad de endeudamiento indica qué parte de tus ingresos puedes dedicar al pago de deudas sin comprometer el resto de tus finanzas.
La palabra importante aquí es sin comprometer.
No estamos intentando averiguar cuánto dinero estaría dispuesto a prestarte un banco.
Estamos intentando averiguar cuánto puedes deber tú manteniendo unas finanzas razonablemente sanas.
Son dos preguntas diferentes.
Un banco puede analizar tus ingresos, empleo, patrimonio, otras deudas y distintos datos sobre tu solvencia antes de decidir si te concede financiación.
Pero que una entidad apruebe una operación no convierte automáticamente esa cuota en cómoda para ti.
El banco calcula si puedes pagar. Tú tienes que decidir si quieres vivir pagando esa cantidad cada mes.
Y cambia bastante la perspectiva.
También conviene recordar lo que vimos en deuda buena frente a deuda mala: no deberíamos juzgar una deuda únicamente por su nombre. Importan su finalidad, coste, plazo y el margen financiero que te deja.
Cómo calcular tu ratio de endeudamiento paso a paso
Necesitas dos cifras:
- Tus ingresos netos mensuales.
- Todas tus cuotas mensuales de deuda.
Después divides la segunda entre la primera.
1. Calcula tus ingresos netos reales
Usa el dinero que realmente queda disponible después de impuestos y demás retenciones.
Si tienes una nómina estable de 2.200 € netos, es sencillo.
Con ingresos variables tendría más cuidado.
Yo no utilizaría el mejor mes del año para justificar una cuota que tendrás que pagar también durante los malos.
Me parece mucho más sensato trabajar con un ingreso mensual conservador calculado a partir de varios meses y teniendo en cuenta la irregularidad de tus ingresos.
Y si eres autónomo, no confundas facturación con dinero disponible para tus finanzas personales.
Son cosas completamente diferentes.
Si todavía no tienes claro cuánto entra y sale realmente cada mes, antes volvería a la lección sobre flujo de caja personal.
2. Suma todas tus cuotas de deuda
Aquí sí quiero que seas bastante meticuloso.
Pueden entrar:
- cuota de la hipoteca;
- préstamos personales;
- financiación del coche;
- préstamos de estudios;
- compras financiadas;
- pagos aplazados;
- cuotas de tarjetas cuando realmente existe financiación;
- cualquier otra deuda que tengas que pagar todos los meses.
Uno de los errores habituales es mirar únicamente la nueva deuda que estás pensando contratar.
No.
La referencia tiene que ser todo el endeudamiento conjunto.
Si ya pagas 450 € de hipoteca, 180 € del coche y 70 € de una compra financiada, partes de 700 € mensuales antes de añadir absolutamente nada nuevo.
3. Divide las cuotas entre tus ingresos
Pongamos un ejemplo sencillo.
Ingresos netos:
2.800 € al mes
Deudas:
- hipoteca: 550 €;
- coche: 180 €;
- financiación: 70 €.
Total:
800 € al mes.
Por tanto:
800 / 2.800 × 100 = 28,57 %
Tu ratio de endeudamiento sería aproximadamente del 28,6 %.
Eso ya nos da una primera fotografía.
Pero todavía no hemos terminado.
Qué cuenta como deuda y qué no
Aquí suele haber bastante confusión.
| Concepto | ¿Cuenta en el ratio de deuda? | ¿Afecta a tu capacidad real? |
|---|---|---|
| Hipoteca | Sí | Sí |
| Préstamo personal | Sí | Sí |
| Financiación del coche | Sí | Sí |
| Compra a plazos | Sí | Sí |
| Tarjeta con pago aplazado | Sí | Sí |
| Alquiler | No como deuda | Sí, muchísimo |
| Alimentación | No | Sí |
| Luz, agua, teléfono | No | Sí |
| Seguros | No | Sí |
| Gastos familiares | No | Sí |
| Ahorro mensual | No | Sí |
| Ocio y gastos personales | No | Sí |
Y esta tabla explica buena parte del problema de utilizar únicamente un porcentaje.
Imagina dos personas con el mismo sueldo y exactamente el mismo 30 % de endeudamiento.
Una vive en una vivienda ya pagada.
La otra paga 1.000 € de alquiler.
El ratio es idéntico. Su capacidad para soportar esa deuda no lo es.
Por eso, si todavía no sabes qué parte de tus gastos es realmente estructural, te recomiendo revisar también la lección de gastos fijos y variables.
El 40 % del Banco de España: cómo lo interpretaría yo
El Banco de España utiliza como referencia que el endeudamiento total no debería superar el 40 % de los ingresos netos mensuales.
Y especifica algo importante: ahí deben entrar también las demás deudas que ya tengas.
Supongamos que ganas 3.000 € netos.
El 40 % serían:
3.000 × 0,40 = 1.200 €
Si ya pagas 350 € de coche:
1.200 − 350 = 850 €
Podrías decir entonces que tienes hasta 850 € mensuales de capacidad adicional antes de alcanzar ese 40 %.
Matemáticamente es correcto.
Financieramente, yo no tomaría una decisión únicamente con eso.
¿Por qué?
Porque todavía no sabemos si pagas 500 € o 1.400 € de vivienda.
No sabemos si tienes hijos.
No sabemos si tus ingresos son estables.
No sabemos si tienes 15.000 € ahorrados o 100 €.
No sabemos cuánto gastas para vivir.
Y tampoco sabemos qué ocurriría si mañana tuvieras un gasto inesperado.
El porcentaje sirve como semáforo. No debería conducir el coche por ti.
Capacidad de endeudamiento teórica frente a capacidad real
Yo separaría siempre estas dos cifras.
Capacidad teórica
Una forma sencilla de aproximarla utilizando ese máximo del 40 % sería:
Cuota máxima teórica = ingresos netos × 40 % − cuotas actuales de deuda
Sirve como referencia.
Nada más.
Capacidad real
Después preguntaría:
¿Cuánto dinero me queda realmente después de vivir, pagar mis deudas actuales, ahorrar y conservar un margen de seguridad?
Vamos con números porque aquí se entiende muchísimo mejor.
Imagina que ingresas:
2.200 € netos al mes.
Ya tienes:
300 € de cuotas de deuda.
Según la referencia del 40 %:
2.200 × 40 % = 880 €
Como ya pagas 300 €:
880 − 300 = 580 €
Sobre el papel podrías pensar:
“Puedo asumir otra cuota de hasta 580 €.”
Ahora abrimos tu presupuesto.
Tienes:
- 1.450 € de gastos normales y necesarios;
- 300 € de deuda actual;
- 200 € que quieres mantener como ahorro mensual;
- 100 € que prefieres dejar como margen para desviaciones e imprevistos.
Total:
2.050 €
Te quedan:
150 €.
Y aquí cambia completamente la respuesta.
La fórmula teórica nos daba 580 €.
Tu economía real nos está diciendo que una cuota de 580 € sería absurda.
Por eso necesitas un presupuesto personal además del ratio de endeudamiento.
Tu capacidad de endeudamiento no debería calcularse ignorando el resto de tu vida.
El ahorro también importa, aunque no aparezca en la fórmula
Supongamos que puedes pagar una cuota de 600 € únicamente porque has decidido dejar de ahorrar por completo.
¿Puedes pagarla?
Probablemente.
¿Me parece una buena capacidad de endeudamiento?
Bastante menos.
Yo quiero que una deuda deje espacio para construir patrimonio y para absorber problemas.
Por eso vigilaría también tu tasa de ahorro.
No necesitas ahorrar un porcentaje universal ni cumplir una regla mágica.
Pero si cada nueva financiación reduce sistemáticamente tu ahorro hasta cero, tienes una señal bastante clara de que estás consumiendo demasiado margen financiero.
Y más todavía si tampoco tienes un fondo de emergencia.
Porque una persona con deuda y sin colchón tiene un problema adicional: cualquier imprevisto puede obligarla a endeudarse todavía más.
Ahí aparece una de esas espirales que conviene cortar antes de que empiece.
Para la parte de dinero que sí has decidido separar para ahorro e inversión, a mí me gusta que esté operativamente diferenciada del dinero del día a día. Nosotros solemos recomendar Trade Republic como una plataforma práctica para gestionar esa parte de tus finanzas.
Pero el orden importa.
El dinero de la próxima cuota no es dinero para invertir.
Una deuda del 30 % puede ser demasiado y otra no
Los porcentajes ayudan, pero pierden muchísima información.
Mira estos dos casos hipotéticos.
Persona A
Ingresos netos:
2.000 €
Deuda:
600 €
Ratio:
30 %
Además paga 900 € de alquiler y necesita unos 550 € para sus demás gastos básicos.
Resultado:
2.000 − 600 − 900 − 550 = −50 €
Ni siquiera salen las cuentas antes de ahorrar.
Ese 30 % es claramente demasiado para su situación.
Persona B
Ingresos netos:
4.000 €
Deuda:
1.200 €
Ratio:
También 30 %.
Pero después de vivienda, gastos familiares y demás compromisos todavía conserva varios cientos de euros de ahorro y margen mensual.
El porcentaje es exactamente el mismo.
La situación financiera no tiene nada que ver.
Por eso no me gusta contestar a:
“¿Qué porcentaje de deuda puedo tener?”
sin conocer nada más.
La pregunta buena es:
“¿Qué cuota puedo mantener durante años sin que una mala racha me desmonte las finanzas?”
Los seis factores que yo miraría antes de asumir una nueva deuda
El ratio es el principio.
Después miraría esto.
1. Estabilidad de tus ingresos
No es igual cobrar una cantidad prácticamente constante cada mes que depender de ingresos muy variables.
Cuanto más incierto sea el ingreso, más margen intentaría conservar.
2. Tus gastos esenciales
Dos personas que ingresan 3.000 € pueden tener niveles de gasto completamente diferentes.
Y eso cambia la deuda que pueden asumir.
3. Las personas que dependen económicamente de ti
Tener hijos, familiares dependientes u otras responsabilidades reduce tu capacidad para absorber problemas.
No porque aparezca en ninguna fórmula bancaria sencilla, sino porque aparece en la vida real.
4. Tu fondo de emergencia
No elimina deuda ni mejora matemáticamente el ratio.
Pero cambia muchísimo tu resistencia.
Con un colchón puedes afrontar una reparación o una pérdida temporal de ingresos sin recurrir automáticamente a más financiación.
5. El plazo de la deuda
Una cuota soportable durante doce meses puede ser una decisión completamente distinta si tienes que mantenerla durante veinte años.
Cuanto más largo sea el compromiso, más incertidumbre tienes delante.
6. El tipo de deuda
No es igual financiar una vivienda que acumular pagos aplazados para consumo recurrente.
Y tampoco es igual una deuda barata que otra con un coste enorme.
Por eso dedicamos las dos lecciones anteriores a entender primero qué deuda puede tener sentido y cuál debería hacerte levantar una ceja y después cómo comparar su coste con TIN y TAE.
Todo está conectado.
Haz esta prueba antes de firmar: ¿qué pasa si algo sale mal?
Esta es probablemente la parte que más echaría en falta si simplemente utilizáramos una calculadora.
No calcules únicamente si puedes pagar la deuda hoy.
Pregúntate qué pasaría en un escenario algo peor.
Yo probaría mentalmente tres situaciones.
Tus ingresos bajan temporalmente
¿Qué ocurre si durante unos meses ganas un 10-20 % menos?
No hace falta que el escenario sea apocalíptico.
Solo ligeramente incómodo.
Si una pequeña bajada de ingresos convierte inmediatamente tus finanzas en deficitarias, tienes muy poco margen.
Aparece un gasto de 200 o 300 € más al mes
Una reparación.
Un gasto familiar.
Un tratamiento.
Un aumento importante de algún coste básico.
¿La cuota sigue siendo manejable?
Tienes que seguir pagando durante una mala racha
Este punto importa especialmente con deudas largas.
Es muy fácil tomar decisiones mirando el sueldo de este mes.
Una deuda puede acompañarte años.
Y durante esos años pueden cambiar trabajo, familia, vivienda, ingresos y gastos.
Yo prefiero una deuda que siga siendo razonable cuando las cosas van regular, no únicamente cuando todo sale perfecto.
¿Cómo puedes mejorar tu capacidad de endeudamiento?
Aquí también hay un matiz.
Mejorar tu capacidad financiera real y mejorar tu porcentaje de endeudamiento no son exactamente lo mismo.
Reducir deuda sí mejora directamente el ratio
Si debes menos cada mes, el numerador de la fórmula baja.
Es la forma más evidente de reducir el porcentaje.
En la siguiente lección veremos precisamente dos enfoques para decidir qué deuda pagar primero: bola de nieve o avalancha.
No voy a desarrollar esas estrategias aquí porque merece la pena entenderlas por separado.
Aumentar ingresos estables también mejora el ratio
Si mantienes la misma deuda pero aumentan tus ingresos netos recurrentes, el porcentaje baja.
La palabra importante es recurrentes.
No asumiría una deuda de cinco años porque un mes hayas cobrado un bonus extraordinario.
Reducir gastos aumenta tu margen, aunque no cambie el ratio
Si bajas tus gastos mensuales de 1.600 a 1.400 €, la fórmula deuda/ingresos no se mueve.
Pero tú tienes 200 € más de oxígeno cada mes.
Y eso sí mejora tu capacidad real.
Crear un colchón tampoco cambia el ratio, pero reduce fragilidad
Ahorrar 5.000 € no modifica tus cuotas ni tu sueldo.
Matemáticamente estás igual.
Financieramente, no.
Ahora puedes absorber determinados problemas sin pedir otro crédito.
Esa diferencia importa muchísimo.
Separar el dinero por funciones ayuda a no engañarte
Una cuenta para todos los gastos, ahorro, inversión y objetivos puede hacer que veas 8.000 € y sientas que tienes 8.000 € disponibles.
Quizá 3.000 € sean tu fondo de emergencia.
2.000 € tengan otro objetivo.
Y solo una pequeña parte sea realmente dinero libre.
Cuando llegues a esa fase del curso veremos con detalle cómo organizar tus cuentas bancarias.
Para la parte destinada a ahorro e inversión, Trade Republic es una de las plataformas que recomendamos precisamente porque puede encajar como pieza separada dentro de ese sistema.
Pero vuelvo a la misma idea: separar dinero no crea dinero.
Primero tienen que cuadrar los números.
Cuatro errores que evitaría al calcular cuánto puedes endeudarte
Usar ingresos brutos
La cuota se paga con el dinero que realmente llega a tu bolsillo.
Trabaja con ingresos netos.
Olvidar pequeñas financiaciones
100 € aquí.
80 € allí.
60 € de una compra.
Otra cuota de tarjeta.
Individualmente parecen pequeñas.
Juntas pueden comerse una parte considerable de tus ingresos.
Pensar que bajar la cuota siempre mejora la deuda
Una cuota menor puede conseguirse ampliando mucho el plazo.
Eso puede darte más margen mensual, sí.
Pero también puedes acabar pagando durante más tiempo y soportando un coste total mayor.
No mires una deuda únicamente por su cuota.
Endeudarte hasta el límite porque “puedes”
Para mí, este es el error más peligroso.
Una capacidad máxima debería ser precisamente eso:
un límite, no un objetivo.
Tener margen financiero también tiene valor.
Te da opciones.
Puedes ahorrar.
Puedes afrontar problemas.
Puedes cambiar de trabajo con menos presión.
Puedes asumir una caída temporal de ingresos.
Y puedes tomar decisiones sin que cada euro del mes esté comprometido de antemano.
Entonces, ¿qué porcentaje de endeudamiento me parece razonable?
No te daría un número universal porque estaría fingiendo una precisión que no existe.
Sí utilizaría el 40 % del Banco de España como una línea máxima de referencia que no querría traspasar.
Pero antes de acercarme siquiera a ella miraría mi situación completa.
Me preguntaría:
- ¿Cuánto me queda después de pagar todas las cuotas?
- ¿Mis gastos básicos caben cómodamente?
- ¿Sigo pudiendo ahorrar?
- ¿Tengo un fondo de emergencia?
- ¿Mis ingresos son estables?
- ¿Hay personas que dependen de mí?
- ¿Podría pagar si las cosas empeorasen durante unos meses?
- ¿La deuda merece realmente el coste y el compromiso?
Si varias respuestas me incomodan, no necesito una calculadora que me diga que todavía puedo endeudarme más.
Ya tengo la respuesta.
La idea con la que quiero que te quedes
Capacidad de endeudamiento no significa cuánto dinero te deja pedir un banco. Significa cuánto puedes devolver sin convertir tus finanzas en una cuerda floja.
Calcula tu ratio.
Utiliza el 40 % como referencia máxima, no como meta.
Después abre tu presupuesto y mira la realidad.
Tus gastos, ahorro, estabilidad, colchón y responsabilidades importan tanto como el porcentaje.
Y si después de pagar una nueva cuota no queda sitio para ahorrar ni para que algo salga mal, para mí la respuesta es bastante sencilla:
esa deuda probablemente es demasiado grande para ti, aunque una entidad esté dispuesta a concedértela.
Cuando ya tienes el presupuesto controlado, un fondo razonable y dinero que realmente puedes separar del consumo, entonces sí tiene sentido construir el resto del sistema y decidir qué hacer con ese ahorro. Si quieres utilizar una plataforma para esa parte, puedes ver aquí Trade Republic y valorar si encaja contigo.
Pero no intentes invertir para compensar una deuda que ya te está dejando sin margen.
Primero construimos una base sólida.
Después hacemos trabajar el dinero.
Continúa con el Curso de Finanzas Personales desde Cero
Vienes de: TIN vs TAE: entiende cuánto cuesta realmente una deuda.
La siguiente lección es: Bola de nieve vs avalancha: qué deuda pagar primero.
Ahí dejamos de preguntarnos cuánto endeudamiento puedes asumir y empezamos con otra cuestión: si ya tienes varias deudas, ¿en qué orden tiene sentido atacarlas?











