Cómo crear un plan financiero personal desde cero

Un plan financiero personal no necesita 40 páginas, gráficos sofisticados ni previsiones sobre cuánto vas a ganar dentro de 27 años.

Necesita responder bien a unas pocas preguntas.¿Dónde estás ahora? ¿Qué quieres conseguir? ¿Qué tiene prioridad? ¿Cuánto dinero vas a mover cada mes? ¿Y qué vas a hacer cuando las cosas no salgan exactamente como habías previsto?Para mí, ahí está la diferencia entre “intentar ahorrar” y tener realmente un sistema para gestionar tu dinero.Y esta lección es precisamente eso.Estamos en el Módulo 6 del Curso de Finanzas Personales desde Cero. Hasta ahora hemos ido construyendo las piezas por separado. Aquí toca juntarlas.La lección anterior fue cómo proteger tu dinero de fraudes. Cuando termines esta, continuaremos con cómo hacer una revisión financiera personal.
Cómo crear un plan financiero personal paso a paso
Cómo crear un plan financiero personal paso a paso

Quédate con esta idea

Un plan financiero personal debería dejar por escrito, como mínimo:

  • cuál es tu situación financiera actual;
  • cuáles son tus prioridades;
  • qué objetivos quieres alcanzar;
  • cuánto dinero necesitas destinar a cada uno;
  • qué haces cada mes cuando cobras;
  • qué parte de tu dinero puedes invertir;
  • qué reglas seguirás cuando aparezca un imprevisto;
  • y cuándo vas a revisar el sistema.

El objetivo no es predecir perfectamente tu futuro. Es decidir de antemano qué quieres hacer con tu dinero para no tener que improvisarlo cada mes.

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Qué es un plan financiero personal

Un plan financiero personal es una hoja de ruta que conecta tu situación económica actual con los objetivos que quieres conseguir.

Dicho de otra forma:

situación actual → prioridades → objetivos → acciones mensuales → revisión.

Eso es.

El Plan de Educación Financiera impulsado por CNMV y Banco de España también plantea la planificación partiendo de ingresos, gastos, deudas, patrimonio y capacidad de ahorro antes de tomar decisiones posteriores con el dinero.

Pero hay un matiz importante.

Un plan financiero no es lo mismo que un presupuesto.

Presupuesto personalPlan financiero personal
Pregunta principal¿Dónde va mi dinero?¿Qué quiero conseguir con mi dinero?
HorizontePrincipalmente mensualMeses y años
Se centra enIngresos y gastosTodo tu sistema financiero
Incluye objetivosPuede hacerloSí, son una pieza central
Incluye patrimonioNo necesariamenteSí
Incluye deudaComo gastoComo prioridad financiera
Incluye inversiónPuede aparecerDecide cuándo y cuánto tiene sentido invertir
FunciónControlarDar dirección

Si todavía no tienes controlado lo que entra y sale, probablemente te interese volver primero a la lección sobre cómo hacer un presupuesto personal.

Aquí voy a asumir que esas piezas ya las tienes.

Porque esta lección no consiste en volver a hacer veinte cálculos.

Consiste en convertir todo lo que ya sabes sobre tus finanzas en decisiones concretas.

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Antes de hacer el plan, reúne estos datos

No empezaría preguntándome qué ETF comprar, cuánto quiero ganar invirtiendo o a qué edad quiero jubilarme.

Primero necesito saber desde dónde salgo.

Para hacer tu plan, reúne estos datos:

DatoTu cifra
Patrimonio neto______ €
Ingresos netos mensuales______ €
Gastos mensuales______ €
Margen mensual disponible______ €
Deuda pendiente______ €
Fondo de emergencia actual______ €
Objetivo de fondo de emergencia______ €
Objetivo financiero nº 1______
Objetivo financiero nº 2______
Objetivo financiero nº 3______

No necesitas calcularlos de nuevo aquí.

Si alguna casilla te deja mirando la pantalla sin saber qué poner, ahí tienes precisamente una pista de qué parte de tus finanzas todavía necesitas trabajar.

Puedes volver a calcular tu patrimonio neto o revisar tu flujo de caja personal antes de continuar.

Una vez tengas la fotografía, podemos empezar a tomar decisiones.

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Paso 1: decide qué tiene prioridad ahora mismo

Uno de los mayores problemas que veo en planificación financiera es querer hacerlo todo a la vez.

Ahorrar para una casa.

Invertir.

Crear un fondo de emergencia.

Amortizar deuda.

Cambiar de coche.

Viajar.

Preparar la jubilación.

Todo con los mismos 500 € que quedan libres cada mes.

Las matemáticas no funcionan así.

Tu dinero es limitado, así que un plan financiero también es un ejercicio de prioridades.

Yo empezaría ordenando tus objetivos en tres grupos:

Prioridad alta

Lo que protege tu situación financiera o evita que un problema pequeño se convierta en uno grande.

Aquí podrían aparecer, según tu situación:

  • recuperar un flujo de caja positivo;
  • controlar una deuda especialmente costosa;
  • construir protección frente a imprevistos;
  • resolver una obligación financiera cercana.

Prioridad media

Objetivos importantes, pero que admiten cierta flexibilidad en plazo.

Por ejemplo:

  • entrada de una vivienda;
  • estudios;
  • cambiar de coche;
  • montar un negocio;
  • una reforma;
  • otros proyectos personales.

Largo plazo

Dinero que no necesitas próximamente y al que puedes darle una función de muchos años.

Aquí puede aparecer la inversión.

Y fíjate en el orden.

No empezamos preguntando dónde invertir. Primero decidimos qué dinero puede realmente tener un horizonte de inversión.

Finanzas para Todos trata precisamente la inversión como una pieza dentro de la planificación financiera y señala que, en condiciones normales, controlar un endeudamiento excesivo y disponer de protección frente a imprevistos son pasos previos importantes.

Si quieres trabajar esa protección con más detalle, tienes la lección completa sobre cómo crear un fondo de emergencia.

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Paso 2: convierte tus objetivos en números

“Quiero ahorrar más” no es todavía un plan.

“Quiero tener 8.000 € para la entrada de un coche dentro de 24 meses” ya empieza a serlo.

Un objetivo financiero útil necesita, como mínimo:

qué quieres + cuánto necesitas + cuándo lo necesitas.

Esto lo hemos trabajado en profundidad en cómo definir objetivos financieros, así que aquí nos interesa únicamente llevarlos al plan.

Supongamos que tienes este objetivo:

  • capital necesario: 8.000 €;
  • capital que ya tienes: 2.000 €;
  • plazo restante: 24 meses.

Te faltan 6.000 €.

Sin considerar ninguna rentabilidad:

6.000 € ÷ 24 meses = 250 € al mes.

Ahora ya tenemos algo con lo que trabajar.

No tienes simplemente un objetivo.

Tienes una obligación voluntaria de 250 € mensuales durante 24 meses.

Haz lo mismo con tus principales metas.

ObjetivoNecesitasYa tienesPlazoAportación mensual aproximada
Objetivo 1______ €______ €______ meses______ €
Objetivo 2______ €______ €______ meses______ €
Objetivo 3______ €______ €______ meses______ €

Y ahora llega la prueba interesante.

¿La suma de esas aportaciones cabe realmente en tu flujo de caja?

Si necesitas destinar 900 € al mes a tus objetivos pero solo dispones de 550 €, tu problema no se arregla haciendo una tabla más bonita.

El plan no cuadra.

Y descubrirlo ahora es muchísimo mejor que descubrirlo dentro de diez meses.

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Paso 3: crea el recorrido que seguirá tu dinero cada mes

Aquí es donde el plan deja de ser teoría.

Imagina que cobras el día 1.

¿Qué ocurre después?

No “más o menos”.

Quiero decir literalmente qué ocurre con cada parte del dinero.

Tu sistema podría tener una estructura como esta:

Ingresos

↓

Gastos y obligaciones

↓

Protección financiera

↓

Objetivos prioritarios

↓

Deuda, si corresponde

↓

Inversión a largo plazo

↓

Margen disponible

No existe un orden idéntico para todo el mundo.

Una persona con deuda muy costosa puede tener una prioridad completamente diferente a otra que ya tiene un colchón sólido, ningún préstamo y capacidad estable de ahorro.

Lo importante es que el orden esté decidido antes de que llegue el dinero.

Porque si esperas a final de mes para decidir qué hacer con lo que quede, normalmente ocurre algo bastante previsible:

queda menos de lo que pensabas.

Paso 4: asigna euros, no buenas intenciones

Vamos con una parte que para mí cambia bastante la utilidad del plan.

No escribas:

Ahorrar más.

Escribe:

Transferir 300 € el día 2 de cada mes.

No escribas:

Invertir todos los meses.

Escribe:

Destinar 150 € mensuales al capital de largo plazo mientras se mantengan cubiertas mis prioridades anteriores.

No escribas:

Reducir deuda.

Escribe:

Mantener la cuota ordinaria y destinar X € adicionales al mes según mi estrategia.

La diferencia parece pequeña.

No lo es.

Una intención exige volver a decidir. Una instrucción se puede ejecutar.

Y cuanto menos tengas que negociar contigo mismo cada mes, mejor.

Paso 5: separa el dinero según su función

A mí me resulta mucho más fácil entender un sistema financiero cuando cada euro tiene un trabajo.

No significa que necesites seis bancos.

Significa que no deberías mezclar mentalmente dinero que sirve para cosas completamente distintas.

Puedes tener, por ejemplo:

  • dinero para los gastos habituales;
  • dinero para protección e imprevistos;
  • dinero para objetivos próximos;
  • capital destinado al largo plazo.

Puedes hacerlo con cuentas diferentes, subcuentas, espacios o el sistema que te resulte cómodo.

Lo explico con más detalle en la lección sobre cómo organizar tus cuentas bancarias.

Para la parte que realmente hayas decidido destinar a inversión a largo plazo, la plataforma que recomiendo dentro de este curso es Trade Republic.

Una de las razones prácticas es que permite crear planes de inversión periódicos, por lo que una decisión que has tomado hoy puede ejecutarse después de forma recurrente en lugar de depender de que te acuerdes cada mes. Sus planes pueden modificarse o cancelarse posteriormente desde la plataforma.

Pero cuidado con mezclar conceptos.

Automatizar una inversión no convierte automáticamente ese dinero en apto para invertir.

Si forma parte de tu colchón o lo necesitas para un objetivo cercano, su función es otra.

Primero decides para qué sirve el dinero.

Después eliges dónde colocarlo.

No al revés.

Paso 6: automatiza todo lo que puedas

Una vez has decidido el recorrido, intenta que el sistema necesite el menor número posible de decisiones repetitivas.

Algo tan sencillo como esto puede cambiar bastante las cosas:

Día 1: recibes tus ingresos.

Día 2: transferencia automática al fondo u objetivo prioritario.

Día 3: aportación al siguiente objetivo.

Día 4: inversión periódica del capital que corresponda.

Resto del mes: utilizas el dinero que has dejado disponible para gastos.

Las fechas son un ejemplo.

Lo importante es el mecanismo.

Puedes profundizar en esto en cómo automatizar tus finanzas personales.

Y aquí Trade Republic vuelve a tener bastante sentido como herramienta práctica para la parte de inversión: si tu plan dice que una cantidad concreta va destinada todos los meses al largo plazo, puedes programar esa aportación en lugar de tomar la decisión desde cero doce veces al año.

Para mí, esa es la utilidad real de automatizar.

No hacer tus finanzas más sofisticadas.

Hacer que sea más difícil olvidarte de tus propias decisiones.

Paso 7: deja un margen para que la vida siga ocurriendo

Un plan en el que absolutamente cada euro está comprometido puede parecer fantástico en una hoja de cálculo.

En la vida real puede ser bastante incómodo.

Hay meses más caros.

Una factura sube.

Aparece una comida que no habías previsto.

Necesitas comprar algo.

Tus ingresos varían.

Si cualquier desviación de 100 € obliga a desmontar todo el sistema, probablemente el plan es demasiado ajustado.

Yo intentaría dejar cierto margen.

No existe una cifra universal.

Depende de tus ingresos, estabilidad, gastos y situación familiar.

Pero me gusta hacer una pregunta muy sencilla:

¿Mi plan sobreviviría a un mes mediocre?

No a una catástrofe.

Simplemente a un mes en el que las cosas no salen exactamente como esperaba.

Si la respuesta es no, revisaría los números.

Paso 8: escribe qué harás cuando cambien las cosas

Esta parte casi nunca aparece en un plan financiero y, para mí, merece estar.

Tu plan no debería decir únicamente qué haces cuando todo va bien.

También puede dejar preparadas algunas reglas.

Por ejemplo:

Si mis ingresos aumentan:

___ % del incremento irá a mis objetivos.

Si recibo un ingreso extraordinario:

___ % irá a mi prioridad financiera actual.

Si termino un objetivo:

la aportación mensual de ___ € pasará a __________.

Si utilizo mi fondo de emergencia:

su reposición pasará a prioridad __________.

Si mis ingresos caen:

reduciré primero __________ antes de tocar __________.

No tienes que utilizar estas reglas.

Crea las tuyas.

Lo interesante es el concepto: decidir en frío lo que probablemente será mucho más difícil decidir cuando estés emocionado, preocupado o con dinero inesperado en la cuenta.

Tu plan financiero personal en una sola página

Llegados a este punto, ya podemos construir el documento.

Y yo no lo complicaría mucho más.

MI PLAN FINANCIERO PERSONAL

Fecha: __________

1. Mi situación actual

Patrimonio neto: __________ €

Ingresos netos mensuales: __________ €

Gastos mensuales aproximados: __________ €

Margen mensual: __________ €

Deuda pendiente: __________ €

Fondo de emergencia actual: __________ €

Objetivo de fondo de emergencia: __________ €

2. Mis prioridades

Prioridad 1: ______________________________

Prioridad 2: ______________________________

Prioridad 3: ______________________________

3. Mis objetivos

ObjetivoCantidadFechaAportación mensual
1______ €____________ €
2______ €____________ €
3______ €____________ €

4. Mi sistema mensual

Cuando cobre:

Gastos y obligaciones: __________ €

Protección / fondo: __________ €

Objetivo 1: __________ €

Objetivo 2: __________ €

Deuda adicional: __________ €

Inversión a largo plazo: __________ €

Margen restante: __________ €

5. Mis automatizaciones

Transferencias automáticas: __________________________

Aportaciones a objetivos: __________________________

Inversión periódica: ________________________________

6. Mis reglas

Si recibo ingresos extraordinarios: __________________

Si mis ingresos bajan: ______________________________

Si termino un objetivo: _____________________________

Si utilizo el fondo de emergencia: __________________

7. Próxima revisión

Fecha: __________________

Eso ya es un plan financiero.

No porque esté escrito en una plantilla.

Porque cada casilla obliga a tomar una decisión.

Un ejemplo para verlo completo

Pongamos un caso completamente hipotético.

Imagina a una persona con esta situación:

ConceptoSituación
Ingresos netos2.800 €/mes
Gastos habituales2.000 €/mes
Margen aproximado800 €/mes
Fondo de emergencia actual3.550 €
Objetivo del fondo6.000 €
Deuda de consumo0 €
Objetivo próximo1.800 € dentro de 12 meses

Tiene 800 € mensuales de capacidad.

Podría construir temporalmente un sistema así:

  • 350 € para completar el fondo de emergencia;
  • 150 € para el objetivo de 1.800 €;
  • 200 € para inversión a largo plazo;
  • 100 € de margen adicional.

En siete meses aproximadamente, esos 350 € destinados al fondo habrán cumplido su función.

¿Y entonces qué ocurre?

Aquí viene lo interesante.

No dejamos que esos 350 € vuelvan silenciosamente al gasto.

El plan ya debería decir qué sucede después.

Por ejemplo:

Cuando complete mi fondo de emergencia, destinaré 250 € adicionales a inversión y 100 € al siguiente objetivo.

De repente, el plan financiero se comporta como un sistema.

Cada objetivo que completas libera dinero para el siguiente.

Y esa lógica, mantenida durante años, me parece mucho más importante que intentar encontrar permanentemente el producto perfecto.

Si esa persona decide utilizar una plataforma para sus aportaciones de largo plazo, podría implementar esa parte mediante un plan periódico en Trade Republic, siempre después de haber separado el dinero que necesita para gastos, protección y objetivos cercanos. Trade Republic permite programar aportaciones recurrentes a determinados activos desde su plataforma.

Qué hacer si tu plan no cuadra

Esta es una posibilidad bastante real.

Imagina que dispones de 600 € mensuales, pero tus objetivos requieren:

  • 300 € para el fondo;
  • 250 € para una vivienda;
  • 200 € para otro objetivo;
  • 200 € para inversión.

Necesitas 950 €.

Tienes 600 €.

No existe ninguna plantilla financiera capaz de resolver esa diferencia.

Tienes cinco opciones reales:

  1. Cambiar las prioridades.
  2. Alargar algún plazo.
  3. Reducir el importe de un objetivo.
  4. Liberar más dinero reduciendo gastos.
  5. Aumentar tus ingresos.

Y probablemente combines varias.

Lo que yo no haría es intentar arreglar un plan que no cuadra suponiendo rentabilidades de inversión cada vez más altas.

Eso no arregla el problema.

Solo introduces más riesgo en la hoja de cálculo.

A veces un buen plan financiero no te dice cómo conseguir todo lo que quieres.

Te obliga a decidir qué quieres primero.

Y eso también es planificación.

Si tus ingresos cambian cada mes, utiliza una base conservadora

Con ingresos variables el sistema necesita una pequeña adaptación.

No construiría el plan usando tu mejor mes del año.

Intentaría determinar una cifra mensual suficientemente conservadora sobre la que puedas organizar tus compromisos normales.

Después puedes crear una regla para el dinero que supere esa base.

Por ejemplo:

De todo lo que ingrese por encima de mi cantidad base, destinaré ___ % a impuestos, ___ % a mi objetivo prioritario, ___ % a inversión y ___ % quedará disponible.

Los porcentajes los decides tú.

La idea es evitar dos extremos:

gastarlo todo en los meses buenos o comprometerte con aportaciones que no puedes mantener en los meses malos.

Los errores que más fácilmente rompen un plan financiero

Intentar cumplir diez objetivos simultáneamente

Más objetivos no significan mejor planificación.

Muchas veces significan que ninguno recibe suficiente dinero para avanzar de verdad.

Yo prefiero pocas prioridades claras.

Hacer el plan con los ingresos que esperas tener

Trabaja primero con tu realidad.

Cuando aumenten tus ingresos, actualizas el plan.

Construirlo sobre un futuro optimista es una forma bastante fácil de engañarte con números perfectamente ordenados.

Confundir ahorro disponible con dinero invertible

Puedes tener 15.000 € ahorrados y que prácticamente ninguno esté disponible para una inversión a largo plazo.

Quizá 8.000 € sean tu protección.

Otros 5.000 € los necesitas para una entrada dentro de un año.

Y solo 2.000 € tienen realmente un horizonte largo.

La función del dinero importa más que el saldo total de la cuenta.

No dejar ningún margen

Un sistema demasiado perfecto puede ser muy frágil.

Prefiero uno ligeramente menos agresivo que puedas mantener durante años.

Cambiar el plan constantemente

Tu plan tiene que poder adaptarse.

Pero adaptación no significa rediseñarlo cada vez que lees una noticia, descubres una nueva inversión o tienes un mes especialmente bueno.

Una cosa es actualizar.

Otra es no tener nunca rumbo.

Crear el documento y olvidarte de él

Este es probablemente el más evidente.

Tu sueldo cambiará.

Tus gastos cambiarán.

Tus prioridades cambiarán.

Tu familia puede cambiar.

Tus objetivos también.

Por eso el plan necesita revisión.

Pero no voy a desarrollar aquí cómo hacerla, porque esa es precisamente la siguiente lección del curso.

¿Cómo sé si mi plan financiero está bien hecho?

Yo haría este pequeño test.

Tu plan debería permitirte responder rápidamente:

  • ¿Sé cuál es mi situación financiera actual?
  • ¿Sé cuáles son mis tres prioridades principales?
  • ¿Sé cuánto dinero puedo destinar cada mes a mis objetivos?
  • ¿Sé cuánto va a cada uno?
  • ¿Sé qué dinero no debo utilizar para invertir?
  • ¿Sé qué ocurre automáticamente cuando cobro?
  • ¿Sé qué haré cuando complete un objetivo?
  • ¿Tengo una regla para ingresos extraordinarios o cambios importantes?
  • ¿Sé cuándo volveré a revisar todo esto?

Si respondes “no sé” a varias, todavía no tienes un problema.

Tienes trabajo pendiente.

El objetivo del plan es precisamente encontrar esos huecos.

Tu plan no tiene que ser perfecto. Tiene que servirte

Si has seguido el curso hasta aquí, ya has trabajado muchas piezas por separado.

Has pasado de entender tus ingresos y gastos a pensar en patrimonio, presupuesto, protección, deuda, objetivos, cuentas y automatización.

Esta lección es el momento en el que todo eso deja de ser una colección de conceptos y se convierte en un sistema.

Para mí, un buen plan financiero personal no es el que consigue predecir cómo será tu vida dentro de veinte años.

Es el que consigue que sepas qué hacer el próximo día que cobres sin perder de vista hacia dónde quieres ir.

Hazlo sencillo.

Pon números.

Define prioridades.

Automatiza lo que tenga sentido.

Y acepta que tendrás que cambiarlo.

De hecho, eso es exactamente lo que vamos a hacer ahora.

La siguiente lección del Curso de Finanzas Personales desde Cero es cómo hacer una revisión financiera personal.

Ahí veremos cómo comprobar periódicamente si el sistema que acabas de construir sigue funcionando o necesita ajustes.