Tasa de ahorro personal: qué es, cómo calcularla y qué te dice sobre tus finanzas

Curso de Finanzas Personales desde Cero — Módulo 2: Controlar lo que entra y sale — Lección 8

La tasa de ahorro personal te dice qué porcentaje del dinero que ingresas consigues conservar en lugar de gastarlo.Si ingresas 2.000 € netos al mes y consigues ahorrar 300 €, tu tasa de ahorro es del 15 %.Así de sencillo.Pero la cifra se vuelve bastante más interesante cuando empiezas a utilizarla para responder preguntas como estas:¿Estoy aumentando realmente mi capacidad de ahorro? ¿Mis gastos están creciendo al mismo ritmo que mis ingresos? ¿Un aumento de sueldo está mejorando mis finanzas o simplemente estoy gastando más? ¿Tengo margen para construir un fondo de emergencia o cumplir mis objetivos?Para mí, ahí está el valor de esta métrica.No necesitas tener la tasa de ahorro más alta posible. Necesitas conocer la tuya, calcularla siempre de la misma manera y entender cómo evoluciona.Si vienes siguiendo el Curso de Finanzas Personales desde Cero, en la lección anterior vimos la diferencia entre gastos fijos y variables. Ahora vamos a utilizar todo lo que ya sabemos sobre ingresos y gastos para medir cuánto dinero estamos consiguiendo conservar.
Tasa de ahorro personal qué es y cómo calcularla
Tasa de ahorro personal qué es y cómo calcularla

Para ir al grano: qué es la tasa de ahorro

La tasa de ahorro es el porcentaje de tus ingresos netos que no consumes durante un periodo determinado.

La fórmula básica es:

Tasa de ahorro = ahorro ÷ ingresos netos × 100

Y el ahorro, en su versión más sencilla, sería:

Ahorro = ingresos netos − gastos

Por ejemplo:

  • Ingresos netos: 2.500 €
  • Gastos: 2.000 €
  • Ahorro: 500 €

Entonces:

500 ÷ 2.500 × 100 = 20 %

Tu tasa de ahorro sería del 20 %.

Eso significa que de cada 100 € que han entrado en tu economía personal durante ese periodo, has conservado 20 €.

No significa que debas ahorrar siempre el 20 %.

Ni que alguien que ahorra el 30 % gestione necesariamente mejor su dinero que alguien que ahorra el 10 %.

Esa comparación, sin conocer el contexto, sirve de bastante poco.

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Cómo calcular tu tasa de ahorro paso a paso

Lo más importante es utilizar ingresos y gastos correspondientes al mismo periodo.

Puedes calcularla cada mes, cada trimestre o cada año.

Para empezar, yo utilizaría una medición mensual porque es sencilla y te permite detectar cambios rápidamente. Después puedes complementarla con una tasa anual, que suele ofrecer una imagen bastante más limpia.

Vamos con un ejemplo.

Imagina que durante este mes has tenido:

ConceptoImporte
Ingresos netos2.400 €
Gastos totales1.900 €
Ahorro500 €

Primero calculamos el ahorro:

2.400 € − 1.900 € = 500 €

Después:

500 € ÷ 2.400 € × 100 = 20,83 %

Tu tasa de ahorro del mes sería aproximadamente del 20,8 %.

También podrías obtenerla directamente si ya sabes exactamente cuánto has ahorrado:

500 € ÷ 2.400 € × 100 = 20,8 %

No necesitas una hoja de cálculo gigantesca.

Lo que necesitas es que los números que introduces tengan sentido.

Y aquí es donde empiezan los matices.

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¿Qué ingresos deberías utilizar?

Yo utilizaría ingresos netos, es decir, el dinero que realmente queda disponible para tu economía personal después de impuestos y otras retenciones que no puedes gastar.

Si tu nómina bruta es de 2.500 € pero recibes 1.950 € en tu cuenta, para este cálculo personal tiene mucho más sentido trabajar con esos 1.950 €.

¿Por qué?

Porque estamos intentando medir qué haces con el dinero del que realmente dispones.

Puedes incluir, por ejemplo:

  • sueldo neto;
  • ingresos netos como autónomo;
  • pensiones;
  • rentas;
  • ingresos recurrentes adicionales;
  • pagas extraordinarias;
  • otros ingresos que realmente hayan entrado en tu economía personal.

Hay un matiz importante con los ingresos extraordinarios.

Imagina que normalmente ingresas 2.000 € pero un mes recibes otros 3.000 € extraordinarios y ahorras casi todo. Tu tasa de ahorro de ese mes puede dispararse.

¿Has ahorrado más?

Sí.

¿Significa eso que tu capacidad habitual de ahorro ha cambiado completamente?

No necesariamente.

Por eso puede ser útil separar mentalmente:

tasa de ahorro ordinaria

y

tasa de ahorro total.

La primera te ayuda a entender cómo funciona tu economía en condiciones normales. La segunda recoge todo lo que realmente has conseguido ahorrar.

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¿Y qué considero exactamente “ahorro”?

Aquí es donde dos personas pueden calcular su tasa de ahorro y obtener resultados diferentes aunque tengan unas finanzas prácticamente idénticas.

Para mantenerlo sencillo durante este curso, yo utilizaría esta idea:

Ahorro es la parte de tus ingresos del periodo que no has destinado al consumo.

Puede ser dinero que dejas apartado para un objetivo, para crear protección financiera o para construir patrimonio.

Lo importante es no contar movimientos de dinero que en realidad no representan nuevo ahorro.

Por ejemplo, si ya tenías 10.000 € en tu cuenta corriente y hoy transfieres 5.000 € a otra cuenta, no acabas de ahorrar 5.000 €.

Simplemente has movido dinero que ya habías acumulado.

Parece una diferencia pequeña, pero cambia completamente la utilidad de la métrica.

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Ahorrar dinero no es lo mismo que mover dinero

Imagina esta situación:

Cobras 2.000 €.

Gastas 1.600 €.

Te quedan 400 €.

Tu ahorro generado durante ese mes es de 400 €.

Ahora transfieres esos 400 € a otra cuenta para no tocarlos.

Perfecto.

Tu tasa de ahorro es:

400 ÷ 2.000 × 100 = 20 %

Pero supongamos que, además, transfieres otros 2.000 € que llevaban seis meses en tu cuenta corriente.

No has ahorrado 2.400 € este mes.

Has ahorrado 400 € y has reorganizado otros 2.000 € que ya eran tuyos.

Esta distinción te evita acabar con tasas de ahorro absurdas que no reflejan lo que realmente está ocurriendo.

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Separar el ahorro del dinero que gastas ayuda muchísimo

Una de las cosas que más sentido me parece que tiene es evitar que todo el dinero esté mezclado en el mismo sitio.

Tu nómina entra.

Pagas facturas.

Compras.

Sales a cenar.

Tienes algún gasto inesperado.

Y dentro del mismo saldo están también los 300 € que supuestamente querías ahorrar.

El problema es evidente: visualmente todo parece dinero disponible.

Puedes separar el dinero destinado al ahorro en otra cuenta. Una de las opciones que recomiendo para organizar esta parte del sistema es Trade Republic.

La herramienta concreta importa menos que el principio: el dinero que has decidido conservar debería tener una función clara y no confundirse constantemente con el dinero disponible para gastar.

Más adelante veremos cómo estructurar mejor esas cuentas. Aquí quiero que te quedes con una idea: mover el ahorro no lo crea, pero separarlo puede ayudarte a conservarlo.

¿Las inversiones cuentan dentro de la tasa de ahorro?

Depende de qué quieras medir.

Y yo intentaría no complicarlo más de la cuenta.

Si estás midiendo qué porcentaje de tus ingresos no consumes, una aportación destinada a construir patrimonio a largo plazo puede formar parte de esa cantidad no consumida.

Pero conviene distinguir después dónde está ese dinero.

No es lo mismo:

  • efectivo reservado;
  • fondo de emergencia;
  • dinero para un objetivo a corto plazo;
  • capital destinado a inversión.

Puedes tener una tasa de ahorro del 20 % y repartirla de formas completamente diferentes.

Por ejemplo:

DestinoCantidad
Fondo de emergencia200 €
Objetivo próximo100 €
Largo plazo200 €
Ahorro total500 €

Con 2.500 € de ingresos netos:

500 ÷ 2.500 × 100 = 20 %

La tasa te dice cuánto conservas.

No te dice si estás dando al dinero el destino correcto.

Esa distinción la trabajaremos más adelante cuando lleguemos a qué hacer con el dinero que vas acumulando.

¿Amortizar deuda cuenta como ahorro?

Este es uno de esos puntos en los que puedes complicar muchísimo una métrica que debería ayudarte.

Cuando amortizas principal de una deuda estás reduciendo un pasivo y, por tanto, mejorando tu patrimonio neto.

Eso es positivo.

Pero yo no mezclaría automáticamente toda amortización de deuda con la tasa de ahorro básica que estamos calculando aquí.

¿Por qué?

Porque quiero que esta métrica responda de forma muy sencilla a una pregunta:

¿Qué parte de mis ingresos estoy consiguiendo no consumir?

Puedes llevar por separado cuánto destinas a amortizar deuda y observar después su impacto sobre tu patrimonio neto personal.

Si quieres crear una métrica ampliada que sume ahorro, inversión y amortizaciones extraordinarias de principal, también puedes hacerlo.

Pero entonces hazlo siempre de la misma forma.

Una métrica solo es útil si sabes exactamente qué estás midiendo.

¿Qué pasa si cobras en 14 pagas o tienes ingresos variables?

Aquí una tasa mensual puede darte una película bastante rara.

Supongamos que cobras en 14 pagas.

Durante algunos meses ingresas 1.800 €.

En junio y diciembre recibes una paga adicional.

Si calculas cada mes por separado, podrías tener:

  • abril: 8 %;
  • mayo: 10 %;
  • junio: 45 %;
  • julio: 7 %.

No significa que tu capacidad financiera haya cambiado cuatro veces en cuatro meses.

Simplemente tus ingresos no están distribuidos uniformemente.

En estos casos, la tasa anual me parece mucho más representativa.

Por ejemplo:

Ingresos netos anuales: 25.200 €
Gastos anuales: 20.160 €
Ahorro anual: 5.040 €

Entonces:

5.040 ÷ 25.200 × 100 = 20 %

Esto también es especialmente útil si eres autónomo, cobras comisiones, tienes ingresos estacionales o tus entradas de dinero cambian mucho de un mes a otro.

Puedes seguir calculando el dato mensual.

Pero no juzgues tu situación financiera utilizando únicamente un mes especialmente bueno o especialmente malo.

¿Qué significa tener una tasa de ahorro negativa?

También puede ocurrir.

Supongamos que ingresas 2.000 € y gastas 2.300 €.

Tu ahorro sería:

2.000 − 2.300 = −300 €

Y tu tasa:

−300 ÷ 2.000 × 100 = −15 %

Has tenido una tasa de ahorro del −15 %.

Eso significa que durante ese periodo has gastado más de lo que has ingresado.

La diferencia necesariamente ha salido de algún lugar:

  • ahorro acumulado anteriormente;
  • una tarjeta;
  • un préstamo;
  • otra deuda;
  • algún ingreso o transferencia que no has contabilizado correctamente.

¿Es una catástrofe tener un mes negativo?

No.

Puedes tener una reparación extraordinaria, una mudanza, un gasto médico o cualquier otro desembolso grande.

Lo que me preocuparía es que se convierta en la situación estructural.

Si varios meses seguidos necesitas consumir ahorros anteriores o endeudarte para mantener tu nivel de gasto, la tasa de ahorro simplemente está haciendo visible un problema que ya existía.

En ese caso volvería al principio y revisaría tu flujo de caja personal antes de preocuparme por conseguir un porcentaje concreto.

Entonces, ¿cuál es una buena tasa de ahorro?

Esta es probablemente la pregunta que aparece justo después de calcularla.

Y mi respuesta es que no existe un porcentaje universal que determine si estás ahorrando “bien” o “mal”.

Sé que es mucho menos satisfactorio que decirte:

Tienes que ahorrar exactamente el 20 %.

Pero me parece bastante más útil.

Dos personas pueden ingresar exactamente lo mismo y tener situaciones completamente diferentes.

Una puede:

  • vivir sola;
  • pagar un alquiler elevado;
  • mantener a un hijo;
  • estar pagando deuda;
  • tener ingresos inestables.

La otra puede:

  • compartir vivienda;
  • no tener deuda;
  • tener gastos muy bajos;
  • contar con ingresos estables.

Pedirles la misma tasa de ahorro no tiene demasiado sentido.

La conocida regla 50/30/20 utiliza un 20 % como referencia para ahorro y objetivos financieros. Puede ser un marco útil para empezar, pero no convierte ese porcentaje en una ley.

El propio Banco de España, cuando habla de crear el hábito de ahorrar, insiste en adaptar la cantidad a las posibilidades del presupuesto y no quedarse únicamente con una cifra rígida.

Yo miraría otras cuatro cosas antes de obsesionarme con alcanzar un número concreto.

1. ¿Tu tasa existe?

Parece obvio, pero es el primer salto importante.

Pasar de ahorrar accidentalmente lo que sobra a conseguir conservar una parte de tus ingresos de manera recurrente cambia bastante tu situación.

2. ¿Es sostenible?

Ahorrar muchísimo durante dos meses y abandonarlo al tercero no necesariamente es mejor que mantener una tasa algo más baja durante años.

Tu sistema tiene que sobrevivir a tu vida real.

3. ¿Está mejorando?

Esta me parece especialmente interesante.

Quizá hoy ahorras un 7 %.

Dentro de seis meses llegas al 9 %.

Un año después estás en el 12 %.

Hay progreso.

Compararte contigo mismo puede darte bastante más información que compararte con una persona de Internet cuya situación desconoces por completo.

4. ¿Te permite cumplir tus objetivos?

Al final esta es la pregunta importante.

Una tasa de ahorro no sirve para coleccionar porcentajes.

Sirve para financiar cosas.

Crear protección.

Eliminar vulnerabilidades.

Cumplir objetivos.

Y, cuando tenga sentido, construir patrimonio.

La tasa de ahorro no debería convertirse en una competición

Aquí tendría cuidado.

Cuando empiezas a medir algo es muy fácil intentar maximizarlo.

10 %.

Luego 20 %.

Luego 30 %.

Y de repente parece que gastar cualquier euro es una derrota.

Ese no es el objetivo.

Una tasa de ahorro más alta puede acelerar muchos objetivos financieros, sí. Pero el dinero también sirve para vivir.

Ahorrar un 40 % no es automáticamente mejor que ahorrar un 20 % si el primero implica recortar necesidades importantes, abandonar protección necesaria o construir un sistema que sabes que no vas a mantener.

Para mí, la tasa de ahorro funciona mejor como indicador, no como nota de un examen.

Te dice qué está ocurriendo.

Después tú decides qué quieres hacer con esa información.

No confundas tu tasa personal con la “tasa de ahorro de los hogares” de las noticias

Alguna vez leerás algo como:

“La tasa de ahorro de los hogares españoles ha subido.”

O:

“Los hogares reducen su tasa de ahorro.”

No estamos hablando exactamente de la misma medición que acabamos de hacer con tu nómina y tus gastos.

El INE calcula la tasa de ahorro del conjunto del sector hogares dentro de las cuentas nacionales y la relaciona con su renta disponible bruta. Es una magnitud macroeconómica utilizada para analizar el comportamiento agregado de los hogares.

Puede ser una estadística interesante.

Pero no deberías verla y pensar:

“Los españoles ahorran X %, así que yo debería ahorrar exactamente X %.”

Tu tasa personal sirve para gestionar tu dinero.

La otra sirve para estudiar una economía.

Los 6 errores que hacen que tu tasa de ahorro no sirva para nada

La fórmula es fácil.

Medirla bien requiere un poco más de cuidado.

Contar transferencias antiguas como ahorro nuevo

Mover 3.000 € de una cuenta a otra no significa que hayas ahorrado 3.000 € ese mes.

Cuenta únicamente ahorro generado durante el periodo.

Utilizar ingresos brutos y gastos netos

Estarías mezclando magnitudes diferentes.

Para gestionar tus finanzas personales, utiliza como referencia el dinero neto que realmente tienes disponible.

Comparar un mes normal con un mes de paga extra

La comparación puede ser engañosa.

Cuando tus ingresos son irregulares, acompaña la tasa mensual con una media de varios meses o una tasa anual.

Ignorar gastos anuales

Seguro del coche.

Impuestos.

Matrículas.

Mantenimiento.

Navidad.

Vacaciones.

Hay muchos gastos que no llegan todos los meses, pero llegan.

Si calculas tu tasa utilizando únicamente los meses tranquilos, puedes pensar que ahorras mucho más de lo que realmente haces.

Más adelante veremos cómo los sinking funds permiten preparar estos gastos sin convertirlos en supuestas emergencias.

Cambiar la fórmula constantemente

Un mes cuentas la inversión como ahorro.

Otro no.

Un mes incluyes amortización de deuda.

Otro no.

Un mes contabilizas una paga extra.

Otro la eliminas.

Así la comparación pierde sentido.

Decide qué vas a medir y mantén el criterio.

Utilizar la tasa para castigarte

Esto me parece quizá el peor error.

Si descubres que tu tasa es del 3 %, esa cifra no te está diciendo que seas malo con el dinero.

Te está dando información.

Ahora puedes investigar por qué.

Puede existir un problema de gasto.

O de ingresos.

O de deuda.

O simplemente estás atravesando una etapa de tu vida con costes especialmente altos.

Diagnóstico primero. Juicio después, si es que hace falta.

Cómo usar tu tasa de ahorro para mejorar tus finanzas

Una vez calculada, yo no intentaría cambiar diez cosas.

Haría esto.

Calcula tu tasa durante tres meses

No necesitas años de datos.

Tres meses ya empiezan a darte contexto.

Apunta:

  • ingresos netos;
  • gastos;
  • ahorro;
  • tasa.

Por ejemplo:

MesIngresosGastosAhorroTasa
Enero2.300 €2.000 €300 €13,0 %
Febrero2.300 €1.900 €400 €17,4 %
Marzo2.300 €1.850 €450 €19,6 %

Ahora ya tienes algo mucho más interesante que una cifra aislada.

Tienes una tendencia.

Busca la explicación, no solo el porcentaje

¿Por qué has pasado del 13 % al 19,6 %?

Quizá has reducido una factura.

Quizá simplemente no has tenido un gasto anual que aparecerá en abril.

Quizá tus ingresos han aumentado.

Quizá dejaste de hacer una compra importante.

El porcentaje te avisa.

Tus movimientos explican qué ha ocurrido.

Tu presupuesto personal es el lugar adecuado para investigar esa diferencia.

Da un destino al dinero que ahorras

Este paso cambia bastante la sensación de “ahorrar por ahorrar”.

Es diferente pensar:

Este mes he guardado 400 €.

que pensar:

250 € han reforzado mi colchón y 150 € me acercan al objetivo que quiero conseguir.

Cuando tengas claro el destino, puedes utilizar una cuenta separada para que ese dinero deje de confundirse con el saldo cotidiano. Trade Republic es una de las opciones que puedes valorar para construir esa separación dentro de tu sistema.

Pero primero decide para qué es el dinero.

Una herramienta no sustituye esa decisión.

Revisa la evolución, no cada pequeño movimiento

No hace falta calcular tu tasa cada vez que compras un café.

Yo la revisaría como parte de tu sistema financiero periódico.

¿Está subiendo?

¿Está bajando?

¿Por qué?

¿Ha cambiado algo importante?

Más adelante, cuando lleguemos a la lección sobre salud financiera personal, la tasa de ahorro será precisamente uno de los indicadores que utilizaremos junto al patrimonio, el endeudamiento, el fondo de emergencia y otros elementos.

Tu tasa de ahorro no te dice si estás preparado para un imprevisto

Este matiz es importante.

Imagina dos personas.

Las dos ahorran un 20 %.

La primera acaba de empezar y tiene 300 € acumulados.

La segunda tiene varios meses de gastos básicos reservados.

La tasa es igual.

Su capacidad para enfrentarse a un problema no.

Por eso esta cifra nunca debe analizarse sola.

Dentro del curso utilizaremos posteriormente parte de esa capacidad de ahorro para construir un fondo de emergencia.

Ahí responderemos otras preguntas:

¿Cuánto dinero necesitas? ¿Qué gastos debería cubrir? ¿Cuándo tiene sentido utilizarlo? ¿Dónde debería estar?

No necesitamos resolverlas ahora.

Primero necesitábamos saber si existe capacidad para ahorrar.

Tampoco te dice si vas a cumplir tus objetivos

Supongamos que quieres conseguir 12.000 € dentro de cuatro años.

Ahorrar un 10 %, un 15 % o un 25 % por sí mismo no te dice si llegarás.

Necesitas saber:

  • cuánto dinero requiere el objetivo;
  • cuánto tiempo tienes;
  • cuánto puedes aportar;
  • qué prioridad tiene.

Eso lo veremos con detalle en la lección de objetivos financieros.

Aquí la tasa vuelve a funcionar como una pieza del sistema:

te ayuda a saber cuánto margen tienes para financiar esos objetivos.

Una tasa de ahorro alta tampoco garantiza que tus finanzas sean buenas

Esta es otra distinción que merece la pena hacer.

Imagina que alguien ahorra un 30 % de sus ingresos.

Suena fantástico.

Pero también tiene:

  • deuda cara;
  • cero fondo de emergencia;
  • pagos atrasados;
  • ninguna planificación;
  • gastos grandes que sabe que llegarán dentro de dos meses pero no ha provisionado.

¿Dirías que su situación financiera es excelente únicamente porque ahorra un 30 %?

Yo no.

La tasa de ahorro es una métrica potente precisamente porque es sencilla.

Pero no intentes convertirla en algo que no es.

Tu situación financiera es un sistema.

Por eso antes hemos estudiado ingresos, gastos y flujo de caja personal, y más adelante conectaremos todo con patrimonio, deuda, protección, objetivos y planificación.

Qué haría yo a partir de aquí

Si nunca has calculado tu tasa de ahorro, no me complicaría.

Coge los últimos tres meses.

Para cada uno apunta:

1. Cuánto dinero neto entró.

2. Cuánto gastaste realmente.

3. Calcula la diferencia.

4. Divide esa cantidad entre tus ingresos netos.

5. Multiplícala por 100.

Ya está.

Después pregúntate:

¿Esta tasa representa cómo quiero gestionar mi dinero o simplemente es lo que ha ocurrido por casualidad?

Esa pregunta me parece muchísimo más potente que discutir si deberías ahorrar un 10 %, un 20 % o un 30 %.

Porque una cosa es descubrir a final de mes que han sobrado 300 €.

Y otra muy distinta decidir desde el principio que esos 300 € tienen una función.

Si quieres llevar esa separación a la práctica, puedes hacerlo con una cuenta específica para ese dinero; Trade Republic es la plataforma que yo tendría en cuenta dentro de este sistema.

Y cuando ya sabes cuánto puedes ahorrar, aparece la siguiente pregunta lógica:

¿Cómo consigo que ese ahorro no dependa de acordarme todos los meses?

Eso es exactamente lo que vamos a trabajar en la siguiente lección.

→ Siguiente lección: Cómo automatizar el ahorro

Y si has llegado directamente hasta aquí y quieres reconstruir el proceso anterior:

← Lección anterior: Gastos fijos vs variables


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