Sinking funds: qué son y cómo usarlos para que los gastos grandes dejen de ser una sorpresa

El seguro del coche vence todos los años. La Navidad llega todos los diciembres. Sabes que algún día tendrás que cambiar los neumáticos. Y si ya estás planeando unas vacaciones, tampoco puedes decir que el viaje te ha pillado por sorpresa.

Entonces, ¿por qué tantos de estos gastos acaban destrozando el presupuesto del mes en el que aparecen?Porque sabemos que van a llegar, pero no reservamos dinero para ellos con antelación.Ahí entran los sinking funds.Un sinking fund es dinero que vas apartando poco a poco para pagar un gasto futuro que ya conoces o puedes prever razonablemente.En español, a mí me gusta llamarlos fondos para gastos previstos. Es bastante más intuitivo que traducir literalmente sinking fund como “fondo de amortización”, un término que en otros contextos financieros puede significar algo diferente.Esta es la lección 11 del Curso de Finanzas Personales desde Cero y estamos justo después de aprender cómo crear un fondo de emergencia.La diferencia entre ambos conceptos parece pequeña.En realidad, cambia muchísimo la forma de organizar tu dinero.
Sinking Funds qué son y cómo crearlos
Sinking Funds qué son y cómo crearlos

Para ir al grano: qué es un sinking fund

La idea es muy sencilla:

Gasto futuro previsto ÷ tiempo disponible = cantidad que debes reservar periódicamente.

Si sabes que dentro de 12 meses pagarás aproximadamente 600 € por el seguro del coche:

600 € ÷ 12 meses = 50 € al mes.

En lugar de recibir una factura de 600 € y preguntarte de dónde sacas el dinero, reservas 50 € cada mes.

Cuando llega el seguro, el dinero ya estaba esperando al gasto.

Eso es un sinking fund.

Y para mí, la idea importante no es el nombre.

Es esta:

Un gasto irregular no tiene por qué ser un gasto inesperado.

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Qué son exactamente los sinking funds

Un sinking fund es una cantidad de dinero reservada para un gasto concreto que ocurrirá en el futuro.

Normalmente tiene tres características:

  • sabes para qué servirá;
  • puedes estimar cuánto necesitarás;
  • sabes aproximadamente cuándo vas a utilizarlo.

Por ejemplo:

  • 900 € para las vacaciones de verano;
  • 600 € para el seguro anual del coche;
  • 500 € para regalos de Navidad;
  • 400 € para mantenimiento del vehículo;
  • 1.000 € para cambiar un ordenador;
  • 300 € para una revisión dental que ya tienes prevista.

No necesitas conocer el importe al céntimo.

Tampoco hace falta que exista una fecha exacta.

Lo importante es que puedas anticipar razonablemente el gasto.

Piensa en los sinking funds como una forma de traer al presupuesto de hoy los gastos que sabes que aparecerán mañana.

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Sinking fund vs fondo de emergencia: aquí está la diferencia

Esta es la parte que quiero que tengas especialmente clara.

Un sinking fund y un fondo de emergencia son ahorro.

Pero no tienen el mismo trabajo.

Sinking fundFondo de emergencia
¿Para qué sirve?Para un gasto previstoPara un imprevisto real
¿Sabes en qué lo gastarás?SíNo necesariamente
¿Conoces el importe?Normalmente sí o puedes estimarloNo
¿Conoces la fecha?A menudo sí o aproximadamenteNo
EjemploSeguro anual del cocheAvería grave inesperada
¿Se espera utilizar?SíOjalá no

Yo utilizaría una regla bastante simple:

Si sabes que va a ocurrir, probablemente necesita un sinking fund. Si razonablemente no podías preverlo, probablemente pertenece al fondo de emergencia.

Hay zonas grises, claro.

Imagina el coche.

La revisión anual, la ITV o unos neumáticos que sabes que están llegando al final de su vida útil son gastos que puedes planificar.

Una avería repentina de 1.500 € que nadie podía anticipar es otra historia.

Lo mismo pasa con el dentista.

Una ortodoncia que vas a empezar dentro de seis meses puede tener su propio sinking fund. Una urgencia dental inesperada no.

La pregunta útil no es simplemente “¿es un gasto grande?”.

La pregunta es:

¿Podía haberme preparado razonablemente para este gasto?

Si la respuesta es sí, yo intentaría que la próxima vez no salga del fondo de emergencia.

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Cómo calcular cuánto poner en un sinking fund

Aquí no necesitas ninguna fórmula complicada.

Si empiezas desde cero:

Importe previsto ÷ meses que faltan = aportación mensual

Si ya tienes algo ahorrado:

(Importe previsto − dinero ya reservado) ÷ meses que faltan = aportación mensual

Vamos con números.

Ejemplo 1: seguro del coche

Supongamos que tu seguro cuesta aproximadamente 600 € al año y acaba de renovarse.

Tienes 12 meses por delante.

600 ÷ 12 = 50 €

Apartas 50 € al mes.

Al cabo de un año tendrás los 600 € preparados.

Ejemplo 2: vacaciones

Quieres gastar como máximo 1.500 € en un viaje dentro de ocho meses.

Ya tienes 300 € reservados.

Te quedan por conseguir:

1.500 − 300 = 1.200 €

Y tienes ocho meses:

1.200 ÷ 8 = 150 € al mes.

Ahora las vacaciones dejan de ser una idea vaga.

Tienen un coste.

Tienen una fecha.

Y tienen una aportación mensual.

Si esos 150 € no caben en tus finanzas, has descubierto algo importante antes de reservar el viaje, no después.

Puedes reducir el presupuesto, retrasarlo o cambiar el plan.

Eso también es gestionar bien el dinero.

¿Y si no sé exactamente cuánto voy a necesitar?

No pasa nada.

No todos los sinking funds necesitan una cifra exacta.

Imagina que quieres reservar dinero para mantenimiento del coche y, viendo tus últimos años, calculas que puedes necesitar unos 600 € anuales.

Puedes empezar con:

600 ÷ 12 = 50 € al mes.

Tal vez gastes 350 €.

Tal vez un año sean 700 €.

No intentamos predecir el futuro perfectamente.

Intentamos que un gasto razonablemente previsible no tenga que competir con la compra, el alquiler y el resto de gastos del mes en el que aparezca.

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Qué gastos tendría sentido cubrir con sinking funds

Yo no empezaría creando veinte fondos diferentes.

Primero buscaría los gastos que cumplen dos características:

son previsibles y duelen cuando llegan de golpe.

Ahí suele estar la mayor utilidad.

Gastos anuales

Son probablemente los más fáciles de detectar.

Por ejemplo:

  • seguros;
  • determinadas tasas;
  • cuotas profesionales;
  • suscripciones anuales;
  • matrículas;
  • renovaciones.

Si cada año llega el mismo recibo, no debería sorprenderte cada año.

Mantenimiento del coche

Revisiones, neumáticos, ITV, mantenimiento periódico…

El importe no siempre será idéntico, pero sabemos que tener un coche implica gastos más allá del combustible.

Crear una pequeña reserva permite repartirlos entre varios meses.

Mantenimiento de la vivienda

No hace falta esperar a que algo se rompa para aceptar que mantener una vivienda cuesta dinero.

Puedes reservar una cantidad para pequeñas reparaciones, sustituciones o mantenimiento que razonablemente aparecerá con el tiempo.

Otra cosa diferente es una emergencia seria e imprevisible.

Ahí vuelve a entrar el fondo de emergencia.

Navidad y regalos

Diciembre tiene la extraña costumbre de llegar todos los años.

Si sabes que entre regalos, comidas y celebraciones puedes gastar 600 €, empezar a reservar 50 € al mes desde enero cambia completamente la película.

Vacaciones

También encaja perfectamente.

Si quieres hacer un viaje dentro de diez meses y calculas que costará 1.200 €, puedes convertirlo en 120 € mensuales.

Esto conecta directamente con algo que veremos con más profundidad cuando hablemos de cómo definir objetivos financieros: poner importe y fecha a una intención cambia muchísimo la capacidad de planificarla.

Tecnología y compras que sabes que terminarán llegando

Un ordenador no dura eternamente.

Tampoco el móvil.

Si ves que una compra importante probablemente llegará dentro de uno o dos años, puedes empezar antes.

La alternativa suele ser bastante peor: esperar hasta necesitarla urgentemente y entonces buscar de golpe 1.000 € que nunca reservaste.

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No todo necesita un sinking fund

Cuando descubres este sistema es fácil entusiasmarse y acabar con:

  • fondo para vacaciones;
  • fondo para gafas;
  • fondo para cumpleaños;
  • fondo para el coche;
  • fondo para el perro;
  • fondo para electrodomésticos;
  • fondo para restaurantes especiales;
  • fondo para la boda de alguien que todavía no ha anunciado que se casa.

No hace falta.

Un sistema financiero debería quitarte trabajo mental, no añadirlo.

Yo priorizaría así:

1. Gastos necesarios con fecha bastante clara.

Por ejemplo, un seguro anual.

2. Gastos necesarios previsibles pero con fecha incierta.

Por ejemplo, mantenimiento del coche.

3. Gastos voluntarios importantes.

Vacaciones, Navidad, tecnología o una compra especial.

Y empezaría con tres, cuatro o cinco fondos realmente relevantes.

Siempre puedes añadir otro más adelante.

Dónde guardar el dinero de tus sinking funds

Aquí el objetivo no es conseguir la máxima rentabilidad posible.

Es tener el dinero disponible cuando llegue el gasto.

Eso cambia bastante las cosas.

Si vas a necesitar 1.000 € dentro de seis meses para pagar un seguro o unas vacaciones, yo no pondría ese dinero en acciones, criptomonedas o cualquier otro activo cuyo valor pueda caer justo cuando lo necesitas.

Ese dinero ya tiene trabajo.

No está esperando una oportunidad de inversión.

Está esperando una factura.

Para mí, buscaría tres cosas:

  • separación respecto al dinero del día a día;
  • liquidez;
  • un riesgo muy bajo de que el importe disponible cambie cuando lo necesites.

Una forma sencilla es tener este dinero fuera de la cuenta desde la que haces tus gastos cotidianos.

Por ejemplo, puedes utilizar Trade Republic como cuenta separada para parte del efectivo que estás reservando, siempre que encaje contigo y revises sus condiciones actuales.

Lo importante es la separación.

Si tienes 4.000 € en la misma cuenta y no sabes qué parte corresponde al fondo de emergencia, qué parte al seguro del coche y qué parte está realmente disponible para gastar, no tienes 4.000 € libres.

Tienes varias cantidades con trabajos distintos metidas en el mismo sitio.

Y esa diferencia importa.

No necesitas abrir una cuenta bancaria para cada sinking fund

Aquí tampoco me complicaría demasiado.

Puedes tener cuatro sinking funds y utilizar una única cuenta donde guardar el dinero.

Lo único que necesitas es saber cuánto corresponde a cada objetivo.

Imagina que tienes:

FondoSaldo reservado
Seguro del coche300 €
Vacaciones600 €
Navidad250 €
Mantenimiento del coche200 €
Total1.350 €

Puede haber 1.350 € físicamente en una única cuenta.

Pero mentalmente y en tu sistema financiero ese dinero no es una única bolsa de 1.350 €.

Son cuatro compromisos diferentes.

Puedes llevar el control con una hoja de cálculo, una aplicación, una nota o cualquier sistema que vayas a mantener de verdad.

Más adelante veremos distintas formas de organizar tus cuentas bancarias sin caer en el extremo de necesitar una cuenta para cada objetivo.

Cómo meter los sinking funds dentro de tu presupuesto

Un error habitual es hacer un presupuesto mirando únicamente los gastos que aparecen todos los meses.

Alquiler.

Supermercado.

Internet.

Gimnasio.

Transporte.

Y parece que todo cuadra.

Hasta que llega un recibo anual de 600 €.

Pero ese gasto no apareció mágicamente.

Simplemente tu presupuesto estaba mirando un mes cuando tu vida financiera ocurre durante todo el año.

Por eso, cuando prepares tu presupuesto personal, yo incluiría las aportaciones a sinking funds como una partida más.

Por ejemplo:

Ingresos netos: 2.200 €

Gastos habituales: 1.550 €

Sinking funds: 250 €

Otros objetivos de ahorro: 200 €

Margen restante: 200 €

Ahora el presupuesto está reconociendo que parte del dinero que aparentemente “te sobraba” ya estaba comprometido con gastos futuros.

Esta idea también ayuda a entender mejor la diferencia entre gastos fijos y variables.

Hay una tercera dimensión muy útil:

la frecuencia.

Un gasto puede ser perfectamente previsible y, sin embargo, no ocurrir todos los meses.

Y eso es precisamente lo que los sinking funds solucionan.

¿Los sinking funds cuentan como ahorro?

Aquí hay un matiz interesante.

Sí, estás ahorrando dinero en el sentido de que no lo gastas hoy.

Pero ese dinero ya tiene previsto convertirse en gasto más adelante.

Si apartas 100 € al mes para pagar 1.200 € de vacaciones el próximo verano, no estás acumulando 1.200 € de patrimonio que pretendes conservar.

Estás trasladando consumo desde el futuro hacia un proceso de ahorro previo.

Yo separaría mentalmente:

Ahorro para gastar

Sinking funds y determinados objetivos a corto plazo.

Ahorro para protegerte

Fondo de emergencia.

Ahorro para construir patrimonio

Dinero que no necesitas gastar y que posteriormente podrías destinar a objetivos de largo plazo o inversión.

Esta separación es especialmente útil cuando calcules tu tasa de ahorro personal.

No hay una única convención que tengas que seguir, pero sí te recomiendo ser consistente.

Si cuentas los 200 € destinados a vacaciones como “ahorro” hoy, recuerda que ese dinero ya está comprometido con un gasto futuro.

No te engañes pensando que tienes más dinero disponible del que realmente tienes.

Cómo crear tus sinking funds paso a paso

El sistema puede montarse en bastante poco tiempo.

1. Mira hacia atrás antes de mirar hacia delante

Revisa los últimos 12 meses de movimientos.

Busca especialmente gastos grandes que te hicieron pensar:

“Uf, este mes se me ha ido de las manos.”

Ahora pregúntate:

¿Realmente era imprevisible?

Puede que descubras unos cuantos falsos imprevistos.

2. Haz una lista corta

No apuntes absolutamente todo.

Empieza por los tres o cinco gastos que más te descolocan.

Por ejemplo:

  • seguro del coche;
  • mantenimiento;
  • Navidad;
  • vacaciones.

3. Pon una cantidad objetivo

No tiene que ser perfecta.

Si el año pasado el seguro fueron 580 €, puedes presupuestar 600 €.

Si unas vacaciones suelen costarte entre 1.000 y 1.300 €, decide qué límite quieres permitirte.

El objetivo no es adivinar.

Es planificar.

4. Añade la fecha

¿Cuándo necesitas el dinero?

Cuanto menos tiempo tengas, mayor será la aportación mensual.

Pura matemática.

5. Calcula tu aportación

Supongamos:

ObjetivoImportePlazoAportación
Seguro600 €12 meses50 €/mes
Navidad600 €12 meses50 €/mes
Vacaciones1.200 €10 meses120 €/mes
Mantenimiento coche480 €12 meses40 €/mes
Total260 €/mes

Ahora sabes que necesitas reservar 260 € mensuales para que esos cuatro gastos no vuelvan a aparecer de golpe.

6. Automatízalo

Esta es probablemente la parte que más mejora el sistema.

En lugar de acordarte todos los meses de mover el dinero, haz que ocurra automáticamente después de cobrar.

Puedes aprender el sistema completo en la lección de ahorro automático.

Por ejemplo, podrías programar desde tu banco una transferencia mensual hacia la cuenta que utilices para estos fondos. Si quieres mantener ese dinero separado de tu cuenta habitual, Trade Republic es una de las opciones que nosotros contemplaríamos para hacerlo.

Pero no pierdas de vista el objetivo.

Automatizar es más importante que encontrar el sistema perfecto.

7. Revísalos de vez en cuando

Los precios cambian.

Tus planes también.

Si el seguro pasa de 600 a 660 €, tu aportación tendrá que ajustarse.

Si cancelas las vacaciones, ese dinero deja de tener ese destino.

Si utilizas 400 € del fondo de mantenimiento, puedes empezar a reconstruirlo.

No necesitas revisar los sinking funds todos los días.

Solo asegurarte de que las cifras continúan teniendo sentido.

Cuando lleguemos a cómo automatizar tus finanzas personales, integraremos esta parte dentro de un sistema mucho más amplio.

Qué pasa si no puedes financiar todos tus sinking funds

Este punto me parece importante porque sobre el papel todo es muy bonito hasta que sumas:

50 € para esto.

80 € para aquello.

120 € para lo otro.

70 € para otra cosa.

Y de repente necesitas 500 € mensuales que no tienes.

No significa que el sistema haya fallado.

Todo lo contrario.

El sistema acaba de enseñarte que tus planes futuros cuestan más de lo que permite tu situación actual.

Yo empezaría priorizando.

Primero, gastos necesarios y prácticamente inevitables.

Después, mantenimiento razonablemente previsible.

Y por último, objetivos discrecionales como viajes o determinadas compras.

Si tienes 250 € disponibles y tus fondos requieren 400 €, no puedes resolver el problema bautizando 400 € como “ahorro”.

Tienes que cambiar algo:

  • aumentar el plazo;
  • reducir el objetivo;
  • eliminar alguna prioridad;
  • buscar margen en otros gastos;
  • o aumentar tus ingresos.

Los números no solucionan el problema por ti.

Pero hacen que deje de estar escondido.

Errores con los sinking funds que evitaría

Utilizar el fondo de emergencia para todo

Si cada seguro, Navidad, revisión y viaje sale del fondo de emergencia, tarde o temprano dejarás de saber cuánto colchón tienes de verdad.

Cada euro debería tener una función razonablemente clara.

Crear demasiados fondos

Si tu sistema necesita media hora de administración cada semana, probablemente lo acabarás abandonando.

Prefiero cuatro fondos útiles que quince perfectamente clasificados y olvidados dos meses después.

Invertir dinero que vas a necesitar pronto

No confundas ahorro con inversión.

Un sinking fund para una factura de dentro de seis meses necesita estar disponible cuando llegue esa factura.

Buscar unos puntos extra de rentabilidad asumiendo el riesgo de que el dinero valga menos justo cuando lo necesitas no me parece una buena operación.

Olvidarte de la inflación de tus propios gastos

Si el seguro, las vacaciones o el mantenimiento están subiendo de precio, revisa el objetivo.

Guardar todos los años exactamente la misma cantidad no sirve si el gasto ha cambiado.

Pensar que el saldo está disponible

Este es uno de los más peligrosos.

Abres tu cuenta y ves 3.000 €.

Parece mucho.

Pero si:

  • 1.200 € son para vacaciones;
  • 600 € son para un seguro;
  • 500 € son para Navidad;
  • 400 € son para mantenimiento;

solo quedan 300 € sin asignar.

Saldo bancario y dinero disponible no son necesariamente lo mismo.

Un sistema sencillo que yo utilizaría

Si empezara desde cero, no montaría nada sofisticado.

Haría esto:

Cuenta del día a día

Nómina, recibos y gastos normales.

Fondo de emergencia

Separado y reservado para imprevistos reales.

Dinero para sinking funds

Separado de lo anterior y controlado por categorías.

Dentro de esta última bolsa podría tener:

  • coche;
  • Navidad;
  • vacaciones;
  • mantenimiento.

No necesitas cuatro bancos.

Necesitas saber qué función tiene cada euro.

Una plataforma como Trade Republic puede servirte para mantener parte de ese efectivo reservado fuera de la cuenta con la que gastas a diario. Si la utilizas para este objetivo, yo mantendría muy clara una cosa: el dinero de un sinking fund que vas a necesitar a corto plazo no está ahí para ponerte a invertirlo.

Está ahí para que cuando llegue la factura puedas pagarla.

Punto.

Los sinking funds convierten “sorpresas” en decisiones

Para mí, esta es la idea con la que merece la pena quedarse.

Muchos problemas de presupuesto no aparecen porque gastemos una barbaridad de repente.

Aparecen porque pensamos únicamente en meses.

Pero nuestra vida financiera también tiene gastos trimestrales, semestrales, anuales y gastos que aparecen cada varios años.

Los sinking funds simplemente reparten esos costes en el tiempo.

Un seguro de 600 € deja de ser una factura de 600 €.

Se convierte en 50 € al mes.

Un viaje de 1.200 € deja de ser una compra que pagas de golpe.

Se convierte en diez aportaciones de 120 €.

Y cuando empiezas a hacer esto con los gastos importantes, sucede algo interesante:

cada vez hay menos “emergencias” que en realidad llevaban meses avisándote de que iban a llegar.

En la lección anterior construimos la protección frente a lo que no puedes prever con el fondo de emergencia.

Aquí hemos añadido una segunda capa para lo que sí puedes prever.

Y con esto terminamos el Módulo 3 — Crear protección financiera del Curso de Finanzas Personales desde Cero.

La siguiente parte es distinta.

Vamos a entrar en deuda, empezando por una pregunta que parece sencilla y no lo es tanto: ¿existe realmente una deuda buena y una deuda mala?

Preguntas frecuentes sobre los sinking funds

¿Puedo tener varios sinking funds en una misma cuenta?

Sí.

No necesitas una cuenta bancaria para cada objetivo. Puedes guardar todo el efectivo en una misma cuenta y llevar un registro separado de cuánto corresponde a cada fondo.

Lo importante es no interpretar el saldo total como dinero disponible para gastar.

¿Qué hago con el dinero que sobra?

Depende del fondo.

Puedes mantenerlo para el siguiente gasto, reducir temporalmente las aportaciones o reasignarlo a otro objetivo.

Si habías reservado 600 € para el seguro y finalmente cuesta 540 €, esos 60 € siguen siendo tuyos. Simplemente necesitan un nuevo trabajo.

¿Qué pasa si el gasto llega antes de haber completado el fondo?

Utiliza lo que hayas acumulado y tendrás que cubrir la diferencia con tu presupuesto disponible.

No es el escenario ideal, pero sigue siendo mejor haber reservado 400 € para una factura de 600 € que llegar con cero.

Después puedes ajustar la aportación para el siguiente ciclo.

¿Tengo que empezar por los sinking funds o por el fondo de emergencia?

Si todavía no tienes ninguna protección frente a un imprevisto serio, yo priorizaría primero una base de emergencia.

Después puedes ir incorporando fondos para gastos previstos.

No tienen que competir.

Cumplen funciones distintas.