Si estás empezando, quédate con esto
No necesitas convertirte en un inversor perfecto.
Necesitas evitar los errores que pueden hacerte mucho daño.
Para mí, los más importantes son estos:
- invertir dinero que puedes necesitar pronto;
- comprar porque tienes miedo de quedarte fuera;
- arriesgar demasiado en una sola idea;
- confundir un precio bajo con una inversión barata;
- comprar activos que realmente no entiendes;
- operar constantemente sin una razón;
- no saber qué tendría que ocurrir para reconocer que te has equivocado.
Fíjate en algo.
Casi ninguno se arregla prediciendo mejor el mercado.
Se arreglan poniendo mejores límites a tus propias decisiones.
Los errores de inversión que más vigilaría cuando estás empezando
1. Invertir dinero que no puede esperar
Puedes encontrar una inversión fantástica y aun así cometer un error si utilizas el dinero equivocado.
Imagina que tienes 3.000 € que vas a necesitar dentro de seis meses y decides invertirlos.
El activo cae un 40 %.
Ahora tienes 1.800 €.
Puede que tu análisis siga teniendo sentido a cinco años. El problema es que tú necesitas el dinero dentro de seis meses.
El mercado ni siquiera tiene que demostrar que estabas equivocado. Tu horizonte temporal ya ha convertido la operación en un problema.
Por eso separaría siempre dos preguntas:
¿Cuánto estoy dispuesto a invertir?
Y:
¿Cuánto puedo permitirme tener invertido aunque el mercado pase una temporada muy mala?
No son exactamente lo mismo.
Si esta parte todavía no la tienes clara, vuelve a la lección sobre cuánto dinero invertir en criptomonedas.
Y si tu idea es mantener una parte de tu cartera durante años, también te interesa entender qué implica realmente invertir en criptomonedas a largo plazo.
El plazo cambia muchísimo lo que puedes permitirte soportar.
2. Comprar porque sube y vender porque cae
Este es probablemente uno de los errores más fáciles de reconocer desde fuera y más difíciles de evitar cuando el dinero es tuyo.
Una criptomoneda empieza a subir.
Luego sube más.
Empieza a aparecer en X, YouTube, TikTok, grupos de Telegram y conversaciones con amigos.
Y aparece una sensación bastante peligrosa:
“Como no compre ahora, me lo voy a perder.”
Eso es FOMO.
El problema no es comprar algo que está subiendo. Una subida, por sí sola, no convierte una inversión en mala.
El problema aparece cuando la subida sustituye al análisis.
Imagina esta secuencia:
- Una criptomoneda sube un 70 %.
- Te entra miedo a quedarte fuera y compras.
- Después cae un 30 %.
- Ves la pérdida, te asustas y vendes.
- Dos semanas después vuelve a subir y compras otra vez.
Has conseguido comprar caro, vender más barato y volver a entrar después.
No porque no supieras suficiente sobre blockchain.
Porque el mercado estaba tomando las decisiones por ti.
El error contrario también existe: esperar eternamente “el momento perfecto” hasta no invertir nunca.
Si quieres quitar algo de peso a esa decisión sobre cuándo entrar, puedes estudiar cómo funciona el DCA en criptomonedas. No garantiza beneficios ni elimina el riesgo, pero puede ayudarte a convertir una decisión emocional de timing en un proceso más sistemático.
3. Confundir convicción con concentración
Esta idea me parece especialmente importante.
Puedes tener muchísima convicción en una inversión y seguir estando equivocado.
Tú, yo y cualquier inversor.
El problema llega cuando la confianza en una idea determina cuánto dinero arriesgas.
Pongamos números.
Supongamos que tienes una cartera de 10.000 € y colocas 7.000 € en una única criptomoneda porque estás convencido de que tiene muchísimo potencial.
Si esa posición cae un 60 %, pierdes 4.200 €.
Aunque todo lo demás en tu cartera permanezca exactamente igual, tu patrimonio total habrá caído un 42 %.
No hacía falta que la criptomoneda llegara a cero.
La concentración hizo casi todo el trabajo.
Diversificar tampoco convierte una cartera en segura. La propia Investor.gov recuerda que la diversificación no garantiza evitar pérdidas cuando cae el mercado; lo que hace es reducir la dependencia de una única inversión.
Si todavía estás construyendo la estructura de tu cartera, tienes dos lecciones especialmente útiles:
Cómo crear una cartera de criptomonedas
y
Cómo diversificar una cartera de criptomonedas.
Para mí, la idea importante es esta:
no decidas el tamaño de una posición únicamente en función de cuánto te entusiasme.
Piensa también en qué ocurre con tu cartera si sale mal.
4. Pensar que un activo es barato porque su precio es bajo
Este error aparece muchísimo en criptomonedas.
“Esta moneda cuesta 0,05 €. Bitcoin cuesta muchísimo más. Si esta llega algún día a 100 €, me hago de oro.”
Hay un problema.
El precio de una unidad, aislado, te dice muy poco sobre cuánto vale realmente un proyecto.
Dos criptomonedas pueden tener precios por unidad radicalmente distintos simplemente porque tienen una cantidad de tokens en circulación completamente diferente.
Por eso necesitas mirar la capitalización de mercado de una criptomoneda, su oferta, su emisión y el resto de factores que determinan qué estás valorando.
Una moneda de 0,10 € no es automáticamente más barata que una de 1.000 €.
Igual que una pizza cortada en 100 trozos no contiene más pizza que la misma pizza cortada en ocho.
El número de trozos ha cambiado.
La pizza no.
Y hay otra variante del mismo error: pensar que una inversión es buena porque ha subido mucho.
Precio y calidad tampoco son sinónimos.
Una subida puede reflejar que el mercado está reconociendo valor. O entusiasmo, especulación, expectativas muy optimistas o una mezcla de todo.
Por eso yo intentaría separar siempre:
“Está subiendo”
de
“Entiendo por qué esto podría valer más en el futuro”.
Son afirmaciones muy diferentes.
5. Comprar algo que no sabes explicar
Hay una prueba bastante sencilla que me gusta para cualquier inversión.
Intenta explicarla en tres frases.
¿Qué estoy comprando?
¿Por qué creo que podría tener valor?
¿Cuál es el principal motivo por el que podría estar equivocado?
Si no puedes responder, yo frenaría.
No significa que el activo sea malo.
Significa que todavía no tienes información suficiente para saber por qué lo estás comprando.
En criptomonedas esto es especialmente peligroso porque una narrativa puede sonar fantástica:
- inteligencia artificial;
- tokenización;
- DeFi;
- gaming;
- activos del mundo real;
- una nueva blockchain;
- una comunidad enorme;
- una tecnología que supuestamente va a cambiarlo todo.
Algunas de esas tendencias pueden ser realmente interesantes.
Pero una historia interesante no es todavía una tesis de inversión.
Hay que entender el proyecto, qué función tiene el token, cómo se distribuye, quién controla una parte relevante de la oferta, qué competencia existe, qué incentivos tienen sus participantes y dónde están los riesgos.
Todo eso lo trabajamos con más calma en la lección sobre cómo analizar una criptomoneda antes de invertir.
Para mí, decir “no entiendo esto lo suficiente como para poner dinero” es una decisión perfectamente válida.
No necesitas tener opinión sobre todos los activos que existen.
6. Operar demasiado porque parece que estás haciendo algo
Una aplicación abierta las 24 horas, precios que cambian constantemente y cientos de criptomonedas disponibles forman una combinación maravillosa para una cosa:
sentir que deberías estar haciendo algo.
Comprar.
Vender.
Rotar.
Cambiar de moneda.
Volver a entrar.
Salir otra vez.
Y actividad no es lo mismo que progreso.
Hay un estudio clásico de Brad Barber y Terrance Odean que analizó 66.465 hogares estadounidenses que invertían directamente en acciones entre 1991 y 1996. Los hogares que más operaban obtuvieron una rentabilidad anual del 11,4 %, frente al 17,9 % del mercado durante el periodo analizado.
No trasladaría esas cifras directamente al mercado cripto. Son otro mercado, otra época y otro tipo de activo.
Pero la idea que deja el estudio sigue siendo muy buena:
hacer más operaciones no significa necesariamente invertir mejor.
Cada cambio de posición introduce nuevas decisiones.
También puede añadir comisiones, spreads, posibles consecuencias fiscales y, sobre todo, más oportunidades para actuar por impulso.
A veces lo más difícil de una estrategia es precisamente no tocarla.
7. No saber qué tendría que ocurrir para reconocer que estabas equivocado
Este es uno de mis favoritos porque obliga a pensar antes de que aparezcan las emociones.
Compras una criptomoneda a 100.
Cae a 70.
¿Qué haces?
No hay una respuesta automática.
Que haya caído un 30 % no demuestra por sí solo que la inversión sea mala.
Pero tampoco demuestra que ahora sea una ganga.
La pregunta debería ser otra:
¿Ha cambiado la razón por la que invertí?
Puede que no haya cambiado absolutamente nada y solo estés viendo volatilidad.
O puede que haya ocurrido algo fundamental: un problema de seguridad, un deterioro del proyecto, cambios en la tokenomics, pérdida de adopción, un problema regulatorio o cualquier otro factor que destruya parte de tu tesis.
Aquí es donde aparece un error muy humano.
Empezamos pensando:
“Compré a 100.”
Después el precio cae y pasamos a pensar:
“Cuando vuelva a 100, vendo.”
¿Por qué 100?
Porque es tu precio de compra.
Al mercado le da exactamente igual.
Tu precio de entrada no determina cuánto vale un activo.
Por eso prefiero pensar en riesgo y tesis, no únicamente en pérdidas y beneficios. En la lección sobre cómo gestionar el riesgo al invertir en criptomonedas profundizo bastante más en esa parte.
Y quédate con dos frases:
Una pérdida no demuestra necesariamente que tu decisión fuese mala.
Un beneficio tampoco demuestra que fuese buena.
Puedes tomar una decisión razonable y tener un mal resultado.
Y puedes tomar una decisión absurda, tener suerte y ganar dinero.
El segundo caso es bastante más peligroso de lo que parece, porque puede convencerte de que el método funcionaba.
Un ejemplo: cómo varios errores pequeños pueden convertirse en uno grande
Imagina que tienes 4.000 € destinados a invertir en criptomonedas.
Ves un token que ha subido muchísimo durante las últimas semanas.
No lo conoces demasiado, pero llevas varios días escuchando hablar de él.
Decides invertir 2.800 €.
Ya tenemos varias cosas ocurriendo a la vez:
- has entrado empujado en parte por la subida;
- has colocado un 70 % de tu capital disponible en una única posición;
- no tienes una tesis demasiado clara.
Ahora imagina que el token cae un 35 %.
Tus 2.800 € pasan a valer 1.820 €.
Si los otros 1.200 € siguen en efectivo, tu patrimonio total ha pasado de 4.000 € a 3.020 €.
Has perdido un 24,5 % de toda tu cartera aunque el activo solo haya caído un 35 %.
Entras en pánico y vendes.
Al día siguiente descubres otra criptomoneda que está subiendo y mueves allí el dinero restante para “recuperar lo perdido”.
Este es el punto importante:
el problema no era necesariamente el primer token.
Era la secuencia.
FOMO → concentración → falta de análisis → pánico → otra operación impulsiva.
Muchas pérdidas grandes no nacen de un único error espectacular.
Nacen de varios errores normales encadenados.
Cómo hacerte más difícil cometer estos errores
Yo no intentaría solucionar todo esto prometiéndome que la próxima vez “seré más racional”.
Cuando hay dinero en juego, esa promesa dura bastante poco.
Prefiero poner pequeñas barreras entre una emoción y una decisión.
Por ejemplo:
Antes de comprar, decide cuánto puedes perder. No después de enamorarte de la inversión.
Escribe por qué compras. Tres o cuatro líneas pueden bastar. Si dentro de seis meses no recuerdas qué pensabas, tendrás algo con lo que comparar.
Escribe también qué podría demostrar que estabas equivocado. Esto evita cambiar la historia cada vez que el mercado se mueve contra ti.
No confundas urgencia con oportunidad. Si parece que tienes que decidir en los próximos diez minutos, quizá lo más útil sea precisamente no decidir en los próximos diez minutos.
Limita cuánto depende tu cartera de una sola idea. La mejor tesis del mundo sigue pudiendo estar equivocada.
Reduce decisiones innecesarias. No necesitas revisar cada cinco minutos una inversión cuyo horizonte son varios años.
No considero esto un plan de inversión completo.
Son simplemente barreras de seguridad para tu proceso de decisión.
El plan completo viene justo después.
En cripto hay otra clase de errores que no quiero mezclar aquí
Puedes tomar buenas decisiones de inversión y perder dinero igualmente si fallas en la parte operativa.
Mandar fondos a una dirección incorrecta, guardar mal tus claves, caer en phishing o no proteger correctamente una wallet son problemas diferentes.
Por eso no he querido meterlos dentro de esta lista simplemente para hacerla más larga.
Los tienes explicados en:
Cómo guardar criptomonedas de forma segura
y, de forma todavía más específica, en la lección sobre errores que debes evitar al invertir en criptomonedas.
Una cosa es equivocarte como inversor.
Otra es equivocarte con la seguridad, la custodia o la operativa.
Conviene aprender a evitar las dos.
El exchange es una herramienta, no tu estrategia
También quiero dejar esto claro porque es fácil darle demasiada importancia a la plataforma.
Elegir un buen exchange importa.
Pero ningún exchange puede arreglar una mala decisión de inversión.
Dentro del curso, Bitvavo es el exchange que recomendamos para quien quiere comprar criptomonedas. Si ya sabes qué quieres comprar y solo te falta la plataforma, puedes abrir una cuenta en Bitvavo con nuestro enlace de invitación.
La promoción de bienvenida asociada al enlace puede cambiar, así que prefiero no darte aquí una cifra que dentro de un tiempo pueda estar desactualizada. Comprueba qué incentivo y qué condiciones aparecen cuando vayas a registrarte.
Y, por supuesto, no compres una criptomoneda únicamente porque tengas una promoción en el exchange.
Primero decide qué quieres hacer.
Después elige la herramienta.
La idea con la que quiero que termines esta lección
Cuando empiezas a invertir es muy fácil pensar que tu principal trabajo consiste en encontrar la próxima gran oportunidad.
Yo creo que hay algo más importante.
Aprender a no destruir una buena estrategia con malas decisiones.
No puedes controlar qué hará Bitcoin mañana.
No puedes controlar una caída del mercado.
No puedes saber con certeza qué proyecto tendrá éxito dentro de cinco años.
Pero sí puedes controlar cuánto arriesgas, por qué compras, cuánto dependes de una única idea y qué haces cuando el mercado se mueve en tu contra.
Eso ya es muchísimo.
Y ahora sí tiene sentido dar el siguiente paso del curso: crear tu propio plan de inversión en criptomonedas.
Porque el objetivo de un buen plan no es adivinar el futuro.
Es evitar que tengas que improvisar cada vez que el futuro hace algo que no esperabas.











